Alea iacta est

El resumen del día, de la semana o incluso de este Agosto podría ser simplemente: “We are Champions League”.

No ha sido una semana fácil. Sentimientos encontrados. Ganas de que llegara ayer miércoles sin que hubiera llegado el lunes. Una parte de mi vida, una muy importante se perdía por un tiempo después de 25 días de felicidad continua. Siempre se dice, que la felicidad completa no se puede conseguir, y quizá la parte triste de esta historia sea esta.

Después de un día movido, quizá algo más de lo normal para un miércoles cualquiera en mitad de Agosto. Llegué tarde a Zarauz después de un paso express por Tolosa a organizar varias cosas. Mi padre me esperaba, bocadillos preparados, cámara de fotos cargada y con las entradas en la cartera, presto y dispuesto, camiseta puesta para salir por la puerta, y no volver sin traernos el billete para estar hoy en el Foro Grimaldi, a las 18.00 en el sorteo de la liguilla de la Champions League. En el camino recogemos 3 amigos. El coche va completo, lleno de ilusión y por que no reconocerlo, de miedo, por lo menos en el asiento trasero derecho, el chaval que lleva la camiseta de Xabi Prieto, la de este año, la del balón de la Champions en la manga derecha: Yo.

La llegada a Donosti casi una hora antes del partido, temprana. La ocasión lo requiere. Hay que llegar con tiempo a una cita así. El trago de antes de partido, todo un clásico. Cerca de las 20.10, dos amigos y yo, encaminamos el estadio antes de tiempo, para llegar con tiempo, impregnarnos del ambiente, empezar a disfrutar de lo que una tarde noche de Champions ofrece. Cerca del busto de Ormaetxea donde minutos antes se depositaban ramos de flores en un símbolo por limpiar la imagen del desgraciado del Athletic que el viernes pasado meo, nos despedimos hasta después del partido. Yo encaro, como siempre, pero esta vez solo, mirando a mi derecha, buscando y sin encontrar, la puerta 5, el sector 5, la fila 5, el asiento 109, el que ocupo desde hace unos años atrás. Allí, giro sobre mis talones para saludar a un amigo de mi padre. Uno de estos buenos hombres que tiene el fútbol, un padre de familia, un buen hijo que allá por 1995 cuando yo todavía era un mocoso de 7 años, no había un domingo sin que me trajera un chupa chups. Esta vez con su padre, un señor bueno como el solo, ya entrado en años y con signos claros de que no volverá a vivir muchas emociones como estas. Me da pena y a la vez esperanza que alguien así todavía este con fuerzas para ir al fútbol, disfrutar de la Real dentro de sus posibilidades.

Hablo con Jaime, su hijo, el que me daba los chupa chups. Me pregunta por Lyon y me explayo. Veo en su mirada una mezcla de envidia y rabia, Este es de los que siente la Real dentro, de los de Atotxa, de los que veían el partido de pie, de los que veían a Zamora “a tiro de japo” como dice mi padre. Me enseña la bota de vino y me dice “hoy andaré con cuidado cuando se la pase a este” y nos reímos un rato. Aprovecho para sacar unas fotos del estadio engalanado de Champions. Mirar el calentamiento del equipo, la ovación cuando se retira a los vestuarios y la pitada al Lyon. Intimidar, el primer paso hacia la victoria.

Llegan los adultos, los padres y ocupan sus asientos. Llega Juan de la grabación de su segundo disco. Les va bien y también hace ilusión que a un amigo le vayan bien las cosas. Otro de los que lleva el corazón txuri urdin. Y al fin llega. Llega el momento del denominado protocolo UEFA, Los niños salen y se colocan al rededor del balón de Champions. Yo, instintivamente miro justo encima y me imagino como si estuviera allí. Quiero pensar que desde Dublin empuja tanto como yo, quiero pensar que un día podrá ser todo a la vez. Suena el txuri urdin a todo trapo e instintivamente muchos se ponen de pie pensando que los equipos salen. Tranquilidad, “this is Champions League” chavales, hasta que termina el himno local no salen los equipos. Se ven en los videomarcadores imágenes del interior del vestuario, aparece Xabi al frente, Antoine cerrando la fila de jugadores. Termina el himno y los árbitros encaminan la bocana de vestuarios. Poco a poco se va completando la fila de jugadores mirando al frente de la grada principal. Todos miran hacia arriba y saben, todos los aficionados esperan, los flashes aparecen, los vídeos hacen acto de presencia, y por megafonía suenan los primeros acordes. Carne de gallina, emoción y hasta una lagrimilla recordando lo que pudo ser y no es.

La ovación final, preludio de un gran encuentro también estuvo lleno de emotividad. Después, 90 minutos para la historia. La Real empezó titubeante, inferior en el juego. El Olympique salió como cabía pensar, a morder. Intentando meter presión el primer cuarto de hora que fue el peor de la Real. Balones en largo, salidas de balón sin sentido ni objetivo e incluso demasiadas concesiones en defensa. Hasta un disparo de estos que pega en la espalda de un realista y vuela haciendo esa parábola imposible hacia la portería de Bravo y que concierne el segundo de silencio absoluto y total en un estadio de fútbol en el que prácticamente se puede oir el palpitar de los corazones de la grada empujando ese balón lejos de la portería del chileno. Después de ese primer arreón, llegó la primera de la Real. Tras un pase perfecto a Antoine Griezmann que gana la espalda del central francés, la cerrara del de Macon es más veloz que la de su oponente y se pone en un uno contra uno con Lopes. La grada se va levantando conforme se acerca al portero y la decepción es brutal cuando el balón picado lo atrapa el portero del Lyon sin esfuerzo gracias a haberse quedado quieto en su sitio. La grada se lamenta y todos escupen sapos y gusarapos contra el francés. “Si la mete es Dios pero como la falla que malo es y hay que reventar ese balón” le comento a Juantxo que con un leve toque de cabeza acepta mi comentario pero también se lamenta de la mala suerte. “Ahí estaba”.  Otra jugada parecida fue la siguiente opción de peligro realista. Esta vez, el portero abandonó la meta y fue Carlos Vela quien llegando desde atrás picó el balón por encima del portero que tocó lo suficiente para desviar a corner el tiro del mexicano. Se cumplían 45 desde el pitido inicial y el resultado era 0-0, con apuros pero sin disgustos, me encaminé a mi clásico encuentro de descanso, que es casi la única opción que tengo para ver a una de estas personas también especiales en la vida de uno, de estas que te aguantan cuando nadie más lo hace y que te apoya cuando más lo necesitas. De estas que más se alegran cuando las cosas te van bien.

Dos buenos trozos de bocadillo después, volvimos a ver a una Real mucho más dinámica. Tirando de esos ya habituales ronditos entre varios jugadores y que llegan a desesperar a los rivales, vimos como Zurutuza se salía en el mediocentro, algo más retrasado de lo que solía jugar cuando conformaba en 4-3-3 algo más cerrado Martín Lasarte y donde cogía la responsabilidad del media punta. Doble pivote con un Markelele que ayer volvió a ser el pulmón que la Real necesita delante de los centrales, el que sujeta el equipo, el que sustenta a la calidad, el que hace que todos corran menos y metan menos la pierna. Para eso ya está él. Y mientras aparecía en la zaga un Iñigo Martinez inmenso, que si las cosas fueran como debieran, sería titular ante Finlandia la semana que viene, pero quien sabe. Y también un gran Xabi, capitaneando un grupo. Y EL fichaje, Seferovic. “El italiano”, que nos dejó claro que entre ceja y ceja solo tiene la portería. Suyos fueron los dos primeros avisos. Dos lanzamientos al primer palo, el primero que pilló de imprevisto a Lopes, y el segundo en el que el portero Lyones tuvo que tirar de reflejos y pierna izquierda para desviar a saque de esquina. Y ya era el minuto 65.

Antoine se acerca al corner bajo una ovación como un castillo. Coloca el balón, centra, y ahí, donde nadie podía pensar que estuviera Carlos Vela, estaba, entre los centrales por encima del 1.80 del Lyon, rematando a puerta un gol que daba a la Real casi la seguridad de pasar. La grada se cayó en una algarabía digna de historia mientras el mexicano corría hacia el banco a celebrarlo con el resto de sus compañeros, dejando claro que esto, es una piña. Después llegaría una buena falta de Griezmann, el debut de Granero como txuri urdin, la merecida ovación al capitán Xabi Prieto y la más aun a Markel tras cuajar de largo, la mejor actuación que se le recuerda al de Elgoibar en la eliminatoria a doble partido. Hubo tiempo, lo hubo para redondear la fiesta. Y es que si hace casi diez años el Olympique ganó 0-1 y 1-0, la Real no quería ser menos y endosó un 0-2 y un 2-0. El segundo, una obra de arte de “Juan Palomo”, yo me lo guiso, yo me lo como. Vela arranca en campo propio, unos diez metros por detrás de la línea de la medular, comienza a acelerar y alcanza velocidad de crucero entre los defensas franceses. El último que le sale al paso, lo quiebra con un regate largo a la izquierda. Un toque más y ya está delante de Lopes que esta vez si, se lanza al suelo mientras el balón del mexicano lo sobrepasa en una detallada y precisa vaselina batiendo por segunda vez al arquero. Minuto 92 y la demostración de poderío de la Real latente, ya solo faltaba aguardar al final del partido para celebrar por todo lo alto el pase a la liguilla de Champions, los 8 millones de euros a las arcas txuri urdines y la alegría en los rostros de los 29.000 que poblaban Anoeta ayer.

El equipo, ofreció a la grada una vuelta de honor para recibir el saludo de propios y extraños antes de encarar la bocana de vestuarios como un equipo de pleno derecho en esta Champions League 2013-2014. El cuerpo lleno de gozo, la alegría que invadía el corazón y sobre todo, el orgullo de llevar encima unos colores que son tan grandes era lo único que podía experimentar a la salida de Anoeta.

Hoy era una tarde también para disfrutar, pero los nervios estaban a flor de piel durante los minutos previos a las 18.00 de la tarde. Tirado en la hamaca en la playa de Zarauz y con la radio predispuesta pensando en que los primeros en sortearse iban a ser los equipos del bombo mas flojo, la sorpresa ha llegado al colocar todos los cabezas de serie en primer lugar. Lejos de lo que tenía en mente, el sorteo iba fluido y cuando se estaba sorteando el tercer bombo, hemos subido a un bar cercano a la playa para poder seguirlo en directo. Al final, de lo que se sabía, lo mejor de los posibles es lo que ha caido en Donosti.

Los más nostálgicos añoraban poder jugar en un campo como Old Trafford, el teatro de los sueños, donde los sueños se pueden hacer realidad. Concedido. No así la voluntad de no viajar lejos hacia el Este ya que el Shaktar será uno de los rivales, acudiendo a Ucrania además bien entrados en Noviembre, lo cual puede complicar aun más las cosas, sin tener en cuenta que el cuarto equipo en liza es el Bayer Leverkusen, que será quien cierre el 10 de Diciembre en Anoeta el concurso de esta primera liguilla.

El grupo es el que es, pero la verdad, durante el sorteo he tenido la tentación de pedir a UEFA que nos dejara jugar Europa League. Los nombres de los posibles rivales dan miedo, y mi opinión dista bastante de los que querían 3 rivales gordos para disfrutar en Anoeta. Me vais a perdonar, pero yo no disfruto viendo en Anoeta al Manchester, a la Juventus y al Dortmund. Yo disfruto viendo un gran equipo, dos buenos equipos y peleando de tu a tu con ellos para pasar a octavos de final. Y después en Febrero, Dios dirá. Quizá con un poco de suerte, un lado del cuadro asequible, unos octavos factibles y te plantas entre los 8 mejores de Europa. ¿Por qué no? Soñar es tan barato…

La Real no es favorita en el grupo, pero a la Real hay que ganarla en Anoeta. Y la Real hará sufrir a sus rivales en sus campos. Y la Real peleará por estar en ese sorteo de finales de Diciembre, y quien sabe… Nadie confiaba en el Dortmund el año pasado, y un buen susto se llevó más de uno. Hay equipo, hay afición, hay caracter y sobre todo, hay ganas. Pero por encima de todo, hay que ir los dias 17 de Septiembre, 5 de Noviembre y 10 de Diciembra a Anoeta a disfrutar, a vivir lo que nadie sabe cuando volverá. Quizá el año que viene, quizá en Febrero, quizá tengan que pasar otros diez años. Paso a paso, saboreando cada minuto y si puede ser con los tuyos mejor.

La Champions no se disputa, la Champions se disfruta. Alea iacta est.

Sed buenos, o parecedlo

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Illarra no es “italiano”

Podia ser histórico.

Con esa sensación partí, pronto, quizá demasiado para lo que la noche del sábado me hubiera permitido hacía Donosti. Allí, la primera parada del largo Tour que tenía por delante en los siguientes cuatro días. Más de 200 kilómetros después y ya con el equipaje completo, Arcachon.

La duna de pila, un pequeño desierto en mitad del bosque, un paraje inigualable junto con una compañía aun mejor, daban paso a la llegada al hotel número 1 del tour. Correcto, sin lujos si atrevimientos, una siesta de por medio y un paseo al atardecer por un malecón más típico de playa americana que de lo que estamos acostumbrados por aquí, y una enriquecedora cena antes de volver a la cama.

El lunes fue el día más tranquilo de los 4, sin kilometraje de por medio, un poco de playa, otra buena comida, una siesta decente para otro paseo, esta vez acercándonos al puerto de Arcachon a admirar y envidiar los barquitos que más de uno tiene allí atracado. La cena, desprovista de cualquier lujo pero sin escatimar en calidad solo resultó el preludio de lo que el martes nos esperaba.

Con esas, el segundo día de la semana amaneció pronto, a eso de las 8 de la mañana ya en danza, una ducha y un desayuno más que suficiente para afrontar los más de 600 kilómetros que teníamos por delante. El objetivo, Lyon.

A eso de las 10.00 de la mañana y con los respectivos padres de familia en el asiento delantero, “no había vuelta atrás”. Por delante, muchos kilómetros llenos de ilusión, palabras de fútbol, ideas y sueños de un resultado, de un partido, de un momento quizá histórico… de un deseo por encima de todo.

Tan solo 4 días antes, el sábado, la Real había debutado en Anoeta. Y no solo la Real, junto con el equipo, 2 personas, 2 individualidades sobre el campo. El primero, el importante, la cabeza del grupo, el más atacado durante el verano, puso en liza un equipo ambicioso, dejando entrever que las cosas no iban a cambiar mucho desde el banco, que el juego iba a ser el mismo. La presencia, demasiado para mi, de traje. Lejos del estilismo del polo ceñido y el pantalón vaquero, Jagoba Arrasate escogió para su debut en Anoeta vestir traje, en mi opinión, lejos del estilismo recomendable para alguien que como diría la sabiduría y la belleza que me rodea, es más bien “chaparrito”.

Jacoba demostró carácter, ganas, genio y sobre todo saber leer tan bien o mejor que su predecesor el partido. Demostró no ser un entrenador de Tercera como decían algunos, demostró estar a la altura, arropado desde luego por su segundo, Txema Lumbreras y el hombre del club en este caso,  Bittor Alkiza.

El equipo salió como acostumbraba a final de temporada, toque, juego, movilidad y arriba, dinamita. Carlos Vela, Chori Castro, David Zurutuza y en cuarto lugar el otro hombre a tratar, cambiaron en ataque constantemente sus posiciones volviendo locos a los centrales de un Getafe que dará muchos sustos este año, pero que no inquietó en absoluto al equipo donostiarra. Los de Jagoba, salieron contundentes, marcando el tempo del partido tras un cuarto de hora de tanteo donde se notó el comienzo de Liga, pero sin pasar ningún apuro en la zaga en la que Ansotegui cubría la plaza ya habitual de Mikel Gonzalez. El primer gol, una obra de arte del mexicano Vela. El segundo, uno del “italiano” Haris Seferovic.

Y es que si algo tuvo el estreno en Anoeta, fue el inconfundible sonido trasero del que tanto he hablado en este blog. 1:30 había transcurrido desde el comienzo del partido cuando el “calvo cabrón” dejó su primera puntilla quejándose de que Zuru estuviera jugando en el puesto de Sabih, acompañando con la coletilla de turno de “yo no entiendo nada”. Una vez más, mi hábil compañía en el fútbol estuvo rápido como acostumbra acotando que era la única verdad que le había oido nunca, que no entendía nada.

Con el transcurrir de los minutos algo quedó claro en Anoeta. Nada había cambiado respecto al año anterior. Solo unas pocas camisetas en la grada, con un balón bordado en la manga derecha eran las novedades ya que salvo el nombre de Haris Seferovic en el verde, nadie echó de menos ni siquiera a Illarra. El equipo funcionó, carburó y jugó como en los mejores partidos del de Mutriku de quien se acordaron y mucho en Lyon. Haris, se hizo con la afición al clavar una segunda picadita, más difícil aun que la de Vela en la segunda mitad, zanjando el asunto con un 2-0, mientras calentaba “El Pirata” según el C.C., que no daba opción a la duda. La Real, sigue siendo la Real.

Con el recuerdo del sábado llegábamos a Lyon, a eso de las 17.00 de la tarde tras parar a comer y viajar con tranquilidad, una visita a la habitación, aseo y paseo para estirar las piernas antes de un partido para la historia. El primer partido europeo a domicilio para los 4 dio comienzo a eso de las 19.15 al llegar al estadio. Cámara en mano, enfundados cada uno en su camiseta, unos luciendo la espalda vacía, otros mitos y realidades como Sabih Prieto o Mikel Aramburu sobre la zamarra accedimos con tranquilidad a un estadio que desde fuera ya rugía al sonido de los aficionados txuri urdines que poco a poco iban poblando las gradas del estadio de Gerland. A eso de las 20.00 y ya con el sitio cogido, era la hora de valorar y disfrutar de lo que estábamos viviendo. Las clásicas fotografías para inmortalizar tal momento, así como el disfrute de un calentamiento del equipo con un sin cesar de ánimos, vítores y gritos desde la grada sur del estadio de Lyon donde unos 3500 aficionados ya vibraban con el equipo antes de que el balón comenzara a rodar.

Por los altavoces se comenzó a animar al equipo local y en el trámite de minutos entre que los jugadores entran a vestirse y salen otra vez al campo, la megafonía atronó con 19 nombres realistas. Bravo, Carlos Martinez, Cadamuro, Iñigo Martinez, De la Bella, Markel, Zurutuza, Xabi Prieto, Griezmann, Carlos Vela y Seferovic, no necesariamente en ese orden fueron los primeros vitoreados. Después llegarían Zubikarai, Ansotegui, Granero, Elustondo, Pardo, Ros y Chori, justo antes de Jagoba Arrasate. Ya casi sin voz, los protagonistas saltaban al campo, de la mano de los niños, portando ya los clásicos banderines a intercambiar entre los capitanes y bajo la melodía soñada, tarareada y gritada en su final por todos los realistas allí presentes. La carne de gallina, el corazón en un puño y la lagrimilla que deslizaba sobre la mejilla por la emoción del momento, justo antes de que el colegiado serbio, indicara que la fiesta empezaba.

Y a partir de ahí, todo fue mucho más fácil de lo que presagiábamos todos en las inmediaciones del estadio. La Real prácticamente no sufrió en todo el encuentro. El peligro, llegó de manos de los que el martes vestían de negro, presagiando así el futuro del Olimpique de Lyon. El disparo de Vela al palo solo fue el preludio de la obra de arte que firmaria Antoine Griezmann, el chaval de Macon, aquel a quien el Lyon descartó por su corta estatura, aquel que deslumbró en la pretemporada de la 2009-2010, aquel que cogió el 7 de la Real y no lo ha soltado, aquel que un martes, día 20 de Agosto de 2013, coló sobre el estadio de Gerland en el minuto 17 para poner en el marcador el 0-1 con uno de los goles más espectaculares que haya vivido ninguna edición de la UEFA Champions League.

Y es que el de Macon se tomó la venganza por su cuenta al clavar el primero, pero no paró de incordiar a la defensa francesa, empeñada en ponerle las cosas complicadas, y sin acordarse de que gente como Xabi o Vela jugaban a la vez que él. Así el ataque realista no paró de ser una pesadilla en la noche Lionesa que no paraba de ver como los de negro se metían por cualquier rincón que dejaban abierto.

Tras el bocadillo de rigor y los ánimos entre aficionados, la consigna era clara. Hay que aguantar 20 minutos y reforzar el centro del campo, contener el 0 en el marcador y salir a la contra, a ver que sale. Estábamos preparados para sufrir, estábamos preparados para ver a la Real pasarlo mal, a Bravo actuar, a los locales gritar y aplaudir, pero para lo que no estábamos preparados era para lo que ocurrió en el minuto 50. Un balón tocado a trompicones entre Zuru, Xabi y Seferovic acaba cayendo al “italiano” que la deja votar tres veces, y engancha una voléa desde 30 metros que se cuela lo más cerca posible de la escuadra de Lopes que atónito, intenta una estirada fallida. La jugada, el gol, en nuestra portería, y aquello fue el acabose. La gente gritaba, se abrazaba, no se conocían de nada y poco menos que se besaban en los morros mientras Haris “Haritz” Seferovic brindaba a la grada el segundo gol, en dos partidos con la elástica realista.

Poco sufrimiento para ser un partido de Champions y fuera de casa fue el que pasó el conjunto txuri urdin. De los 50 hasta los 90, solo un susto de los franceses en un remate al larguero, el debut del “Pirata” con la txuri urdin, buenos minutos de Chori Castro y unos muy buenos movimientos de Ruben Pardo que a punto estuvo de dar el de la puntilla después de una jugada individual de quitarse el sombrero. Los 90 se cumplieron, pasaron los 3 de prolongación y el grito de júbilo se fusionó con el silbato del árbitro. Abrazos, más abrazos y gritos de ánimo a una plantilla que se acercó al fondo a saludar a los aficionados, a entregar algunos sus camisetas, las de una noche histórica, la de una noche inolvidable en el estadio de Gerland.

Camino al hotel de vuelta, una vez la afición ultra se dispersó y la salida del estadio era segura, fue casi sin tocar el suelo. La gente de la Real flotaba sobre el suelo, no andaba, se deslizaba. Solo se oía gente comentando las jugadas, los goles, el delantero que hemos fichado, el entrenador que hemos subido, el juego del equipo, como presiona Markel, como juega Pardo, que huevos le pone Carlos, como sube De la Bella… todo elogios y buenos comentarios sobre un equipo que el año pasado en Noviembre no lo podían aguantar.

Así se escribió una noche distinta, una noche para la historia, una noche de esas para poder decir “yo estuve allí”. Una noche cuyos recuerdos perduraron los 800 kilómetros de vuelta de ayer miércoles, las casi 48 horas que han pasado desde la gesta. Durarán hasta el miércoles de la semana que viene donde se tendrá que cerrar un círculo que se abrió el martes en Gerland.

Así se escribió una noche que nadie olvidará jamás, y el sonido que se escuchó al final del partido tuvo para todos. Tuvo para el nuevo fichaje al ritmo y tono que dejó Illarra en la Real con el “Haris Seferovic lorolololololololo”, hubo quien ya hacía vasco el nombre del delantero “italiano”, hubo para el equipo, para los héroes como Antoine, hubo para Jagoba, hubo para los franceses que “no son leones, son maricones” y hubo también para el gran ausente en la fiesta, hubo para el que dejó la casa para ir a triunfar a la capital, donde no ha encontrado aun su sitio Al ritmo de “tu te lo pierdes, Illarra tu te lo pierdes” sin faltar al respeto, con educación, pero dejando claro que no somos nosotros los perjudicados ni los que van a dejar de soñar en un futuro con estrellas, en noches de gloria en Europa, también hubo para Illarra, porque Illarra, no es “italiano”.

 

Sed buenos, o parecedlo

La gallina de los huevos de Oro

He dado más vueltas de lo normal al título de este post que como buenos lectores que tengo, no puede tratar si no de la marcha de don Asier Illarramendi Andonegi al Real Madrid.

Es una pena, y eso si que nadie lo va a negar. Si con Xabi Alonso ya nos pareció que lo habíamos disfrutado poco y lo habíamos mal vendido por las necesidades de una gestión económica de club desastrosa, con Illarra nos pasa un poco lo mismo. La gestión desastrosa de los derechos de televisión está llevando a los clubes humildes a no poder disfrutar de sus estrellas más allá de unos pocos partidos, y en el caso de Illarra, poco más que 50.

Hace dos semanas y media, el día 2 de Julio cuando Marca sacaba a toda portada a Asier Illarramendi como objetivo del club blanco. En ese momento se dispara como bien escribí la semana pasada “el cagómetro” a la vez que calla bocas y bocas y más bocas de incrédulos que solo ven resúmenes de la Real y que dicen que estamos locos por pensar que Illarra será el que lleve la manija de la selección en unos pocos años.

La semana y media que ha tardado en cerrarse el culebrón, no ha estado exenta de polémica, rumores, filtraciones… pero como casi siempre, y no sin la inestimable ayuda de fieles colaboradores, vamos a contar paso por paso como fue la negociación, y el gol por la escuadra que el viernes en la rueda de prensa de despedida nos metió el bueno de Jokin Aperribay.

La Real en su discurso oficial insta que se reunieron con el Madrid por primera vez el sábado, día 6 en Madrid. Técnicamente es cierto, si bien la primera oferta del Madrid se produce antes del europeo sub-21, y ofrecen 20 millones por el de Mutriku. En Zubieta entra la risa y dicen que no, clausula. Después de que Illarra junto con Iñigo se encuentren en el once ideal de ese Europeo, y de que el nuevo mister del Madrid se mojara viendo a Illarra manejar a su antojo el juego de esa selección, el Madrid sube la oferta a 25 más objetivos hasta llegar a treinta. Esa segunda oferta llega a la vez que la conformidad de Illarra a negociar con el Madrid, y en el club empiezan a preocuparse. Todo parece indicar que la voluntad del jugador es no dejar pasar este tren, y los representantes del jugador, el grupo Bahia Internacional, presionan a la Real para que acepten la oferta. En un principio, se llega a un acuerdo el viernes, día 5, todavía sin haberse reunido.

La presión mediática y social de los seguidores de la Real, recuerdan a Aperribay que siempre ha mantenido que la Real no necesita vender, y que si algún jugador abandona el club, será previo paso por caja para pagar lo que comúnmente digo yo, cuelga de la etiqueta. El Madrid, que siempre ha mantenido que no paga clausulas de rescisión, negocia un precio por encima de los 30 millones de la clausula con tal de convencer al club de que el acuerdo si firme como traspaso, y llegan a ofrecer 35 millones en tres plazos. La Real, se lo piensa. Sabe que la única manera de retener al jugador es forzar al Madrid a poner más dinero sobre la mesa, y sigue pidiendo la clausula íntegra y de una sola vez.

A los que desconozcan estos datos, el pago o rescisión de una clausula de contrato, ha de hacerla el propio contratado, es decir, el jugador, en la sede de la LFP depositando en efectivo o en cheque bancario, la clausula del jugador (30 millones de euros en este caso) con el correspondiente IPC de subida desde que se firmó el contrato (cerca de 2.1 millones de euros en este caso) y el impuesto IRPF que corresponda por la ganancia momentánea que obtiene el jugador al recibir este dinero (cerca de 14 millones de euros). Esto, hace que el Madrid si quisiera ejecutar esa clausula de rescisión tuviera que pagar una cantidad cercana a 45.3 millones de euros, a toca teja, de primeras, y lo tuviera que hacer el jugador, mostrando así su voluntad de irse.

El club juega con eso, juega con el tempo de que el jueves día 11, Illarra se ha de incorporar a los entrenamientos, y sueña con reunirse con él, hacerle ver que es demasiado pronto para su marcha, y ofrecerle una subida sustancial de sueldo hasta equiparase con los mejores pagados de la plantilla (Vela y Xabi Prieto) colocados en el máximo escalafón con 1.900.000 euros cobrados este año con primas incluidas. El miércoles por la noche, el Madrid y la Real vuelven a reunirse, esta vez en presencia también de los representantes del jugador y en Donosti, que quieren desbloquear el tema para que Illarra no tenga que pisar Zubieta, haciendo pasar un mal trago al chaval. A las 3 de la mañana no hay acuerdo e Illarra se ve abocado a aparecer a las 9.00 del jueves en Zubieta, y a entrenarse con la ropa oficial de la Real junto a Cadamuro e Iñigo Martinez.

Una reunión con el presidente tras el entrenamiento, deja claro a Jokin Aperribay que el jugador tiene tomada la decisión de irse, es una oportunidad increible para el, 6 años de contrato a razón de 2,5 millones y la oportunidad de jugar en el objetivamente, mejor club del siglo XX. A partir de ahí, entran las elucubraciones de la rueda de prensa de despedida y de los calificativos que muchos han puesto a Illarra por irse. Traidor, mentiroso, judas… y demás calificativos que no oireis de mi boca ni leereis en estas líneas que aparecen en pantalla.

Illarra se va de la Real dejando 32.100.000 euros a un club que lo ha formado y que lo ha disfrutado mientras ha podido. Todos sabíamos que este día llegaría, el problema era que queríamos posponerlo a toda costa. ¿Donde quedan esas palabras de “no me veo con otra camiseta que no sea la de la Real”? ¿Donde esa frase de “mi ejemplo a seguir es Mikel Aranburu”? Posiblemente en la mente de un chaval que ni en sueños podía pensar que el Madrid podría ofrecer una pasta como esa por él y ofrecerle ganar casi 15 millones de euros por jugar al fútbol. Es lícito que Illarra mire por sus intereses profesionales, es lícito que Illarra llore casi desconsoladamente en su despedida porque dejar atrás algo que te ha marcado tanto no puede serle fácil a nadie. Todos tenemos amigos, conocidos, compañeros de trabajo o estudios que con la crisis que tenemos han tenido que salir al extranjero a trabajar. Los casos de unos nos duelen más que los de otros, pero a todos les duele dejar su casa pese a saber que se van porque profesionalmente les conviene. Asier Illarramendi es un realista, un realista que ha dejado claro que nunca olvidará este club y el club, y la afición, deberían dejarle la puerta abierta a un regreso en el caso de que este su pueda producir. Es mi humilde opinión, pero en este caso, si no les gusta, no tengo otra.

Me siento orgulloso porque Illarra va a demostrar a los no realistas, que aquellos que alabábamos su fútbol no nos equivocábamos, y ojalá tenga mucha suerte, pero por otra parte, ojalá sea otro caso Sahin y lo tengamos de vuelta antes de lo que todos pensamos. No le deseo ningún mal, más bien todo lo contrario, a fin de cuentas, es la mejor venta de la Real en su historia, y mira que las ha habido buenas, porque no os engañéis, la Real a fin de cuentas es un club vendedor.

La incógnita, para mi más que resuelta, es el como he dicho antes, golazo por la escuadra que nos clavó el bueno de Aperribay, que dejémoslo claro ya, cedió a la presión de Madrid, representantes y jugador. Jokin Aperribay se cubre las espaldas diciendo que el viernes por la mañana, la LFP les llama para decir que el Madrid ha ejecutado la clausula de rescisión de Asier Illarramendi depositando un cheque en la sede de la LFP. Eso, y ante todo, es falso.

El Madrid no tiene capacidad administrativa de rescindir un contrato de un trabajador que no es suyo, esa capacidad solo la tiene el jugador en cuestión, y ese es Asier Illarramendi. Y entonces, ¿si Illarra no puso los 45.3 kilos de la operación, y el Madrid puso casi 39, como es posible que hablen de una ejecución de clausula? Muy sencillo. Jokin Aperribay, miente. Jokin Aperribay miente porque afrontar unas elecciones en Diciembre a la presidencia de la Real con el lastre de haber vendido en Julio a tu estrella emergente con un acuerdo económico es aplastante. Por eso, la Real camufla el pago de esa clausula nombrando algo que en ningún otro traspaso se nombra, pero que siempre existe y que suena a impuestos por rescisión de contrato: IVA. Aperribay dice que el Madrid paga casi 7 millones de IVA por la rescisión de contrato, pero el IVA se paga al comprar algo, en este caso un activo, con lo que al nombrar el Impuesto sobre el Valor Añadido lo que esta admitiendo es que hay una venta, y no una rescisión de contrato. La Real, a manos de su presidente, camufla pues un traspaso como una rescisión de contrato, por simple imagen institucional.

No entro a valorar si la Real hace bien o mal en llegar a un acuerdo. Si me tengo que decantar, diré que hace bien en que las negociaciones con el Madrid no sean hostiles, porque la próxima vez que necesites algo de ellos, como una cesión, le digan “Buenas tardes y siga usted intentándolo”. La Real ha hecho fuerza en intentar llegar a la clausula completa, pero la firme voluntad del jugador, me hace entender un pacto al firmar la clausula de esos contratos, y es que si alguien viene con 30 kilos y tu te quieres ir, la Real facilita el traspaso. Es una forma de facilitar las cosas al Madrid, no cabe duda, pero entiendo, y esto es opinión y no información, que Aperribay cuando oyó del propio Asier Illarramendi que tenía la decisión tomada, solo pudo ceñirse a ese acuerdo verbal y exigir la clausula mas el IPC al Madrid, que si, que también abonó el IVA que por otro lado cobrarán las arcas guipuzcoanas (todos salimos ganando), pero que se paga en cualquier traspaso, o compra de jugadores, coches y golosinas.

No quito mérito a la directiva quien por cierto, baraja ya dos nombres, ambos buenos centrocampistas, y ambos jugadores que juegan en España para suplir no la baja de Illarra porque es imposible, pero si la vacante en la plantilla. Personalmente, espero que salga el favorito, joven y con una proyección brutal y por quien parece que piden un precio razonable. Veremos si en las próximas horas se concreta el fichaje y podemos tener un mexicano más en la plantilla. También hay quien habla, rumores y patio, que Xabi estaría dispuesto a recalar en Zubieta el año que viene, por dos temporadas. Un Xabi que durante esta semana ha mejorado un poco el comportamiento de la pasada en las instalaciones de Zubieta donde se está recuperando de su puvalgia, ya que su actuación de los primeros días con los fans que se le acercaban no era la propia de un jugador de su talla. Como suelo decir muchas veces, veremos.

Hasta entonces, desear a Asier Illarramendi lo mejor, y que vuelva a casa cuando pueda, o cuando su nuevo club se lo permita. En mi, no encontrará desde luego enemigo, 32.100.000, casi el doble de lo que dejó Xabi, y para mi unas lágrimas sinceras en su adiós de su casa, que personalmente espero, no sea un adiós, sino como dijo él, un “hasta luego”. Al fin de cuentas Illarra, has sido nuestra gallina de los huevos de oro.

#8

Se bueno, o parécelo

 

Padre nuestro que estás en los cielos…

No. No pasará el 2 de Julio a mi historia como uno de mis mejores días, de eso tengo pocas dudas.

El día iba a transcurrir entre números, eso lo tenía claro. El amigo Cross atacaba hoy por la mañana y la preparación de un examen de este tipo exige bastante. Pero camino a la universidad, leyendo el twitter sentado en el autobús, veo gente alertada sobre la portada del Marca. Al llegar la compruebo, y se me cae el alma a los pies. Lo primero que pienso es en tantas y tantas portadas de Marca que han fallado. Villa, Silva, Neymar, Agüero, Gerrard, Lukaku, Dzeko, Rooney, Mario Gomez, Llorente, Cesc… todos fueron portada del Marca alguna vez y no llegaron a completarse. Sin embargo, y por si acaso, pongo en marcha mis “recursos” propios que como siempre, no tardan en informarme.

Hoy, muchos medios indican que Illarra ha dado el OK al comienzo de las negociaciones para el traspaso, si bien también los hay que afirman que los jugadores de la Real realizaron un “pacto de caballeros” de disfrutar todos juntos de este hito logrado por el equipo, por lo menos durante este año de competición europea. A nadie se le escapa la gran actuación de Illarra en el europeo sub-21, y puestos a elegir, hubiera preferido que Del Bosque se lo llevara a Brasil por dos sencillos motivos. Entre Iniestas, Matas, Silvas, Xavis y demás, Illarra hubiera gozado de menos oportunidades (si no ninguna) de saltar a la cancha y demostrar lo que es, lo que vale. El segundo motivo es que al no jugar casi minutos, seguro que hubiera vuelto mucho mas descansadito para estar en forma desde el minuto 1 de la pretemporada. No ha podido ser y no vamos a lamentarnos por ello, pero a nadie se le escapa que la gran actuación lo ha puesto en la mira de muchos clubes.

Las informaciones indican que el Real Madrid busca una negociación en Zubieta. Si bien Aperribay ha manifestado que solo se venden jugadores por lo que les cuelga la etiqueta, Florentino parece buscar un pacto bien para este año o bien para el que viene en el que presumiblemente Illarra tendría más sitio en el Real Madrid que el año que viene, ya que de todos es sabido también que a Xabi Alonso le resta un año de contrato. Ayer, Martin Lasarte manifestaba en Radio Marca que él es de la opinión de que será más fácil ver juntos a Xabi e Illarra en la Real que en el Madrid. No es una declaración de intenciones ni mucho menos, pero es poisble que Florentino use esa baza para intentar llegar a un acuerdo por el jugador de Mutriku. La otra opción que se me viene a la cabeza y a la cual también apunta más de uno es que Florentino busca por lo menos ahorrarse el IRPF del pago de la cláusula de rescisión del contrato de Illarra.

El IRPF o (impuesto sobre la renta de las personas físicas) es el impuesto que paga todo humano que tenga un sueldo. En este caso, la cláusula de rescisión ha de depositarla el propio jugador en la sede de la LFP. Normalmente, sería el club el que paga al jugador en cheque nominativo para que este entregue el cheque en la LFP pero esto supone un problema. En el momento en el que una entidad, empresa u organización hace un pago a una persona, esta persona pasa a tener ese dinero como prima, sueldo u otro factor, con lo que tiene que pasar a pagar unos impuestos por ese dinero que ha cobrado. Para que todos nos entendamos ya que yo tampoco soy un erudito en la materia, es como la lotería. La clásica frase de “hacienda se lleva la mitad” se puede trasladar a este caso en el que el pago de una cláusula de rescisión, si bien repito no soy un entendido del tema, puede crecer hasta un 50% sobre el precio inicial, con lo que rescindir ese contrato le costaría al Madrid unos 45 millones de euros, 30 que irían a parar al club y 15 que irían a las arcas de todos nosotros, a hacienda vamos.

La negociación de Florentino para llegar a esos 30 millones que exige la Real mediante unas cláusulas de partidos jugados, minutos jugados… pueden malearse para que el precio sea el fijado por la Real sin ningún tipo de problema y no dar explicaciones a hacienda. La verdad, la Real no gana nada con exigir la cláusula completa ya que no va a ver ni un solo euro más por ello, pero si gana en presión al Real Madrid que tendría que ver aumentado su gasto en el jugador que si bien 30 millones ya es una cantidad considerable, ni que decir tiene un aumento de esa cifra.

La postura de la Real ha parecido lógica y tranquilizadora por lo menos hasta ahora. Bien es verdad que no deja de ser algo lógico que un jugador quiera crecer y salir de la Real a “un grande” y me pondré en contra de todo aquel que empiece a juzgar al de Mutriku como han hecho los vecinos de la A8 con Javi Martinez o Llorente. La Real no debe facilitar la salida de Illarra pero si el jugador muestra su voluntad de irse y la Real recibe los 30 millones fijados en la cláusula, debería facilitar el proceso. Jagoba en la primera rueda de prensa de inicio de temporada solo ha dicho que “ha hablado con el jugador y siempre se ha mostrado dispuesto a seguir. Espero que esté aquí el jueves”.

La afición no entendería desde luego la venta del jugador, por lo menos por debajo de los 30 millones de euros que marca la etiqueta. Además a muchos se les escapa que tras el convenio con los acreedores que nos hizo salir de la ley concursal tan eficazmente, el 30% de los traspasos futuros de la Real deberá ir a parar a los acreedores, con lo que 9 de esos 30 millones de euros nunca llegarían a las arcas de Zubieta. Puestos a pensar, esos 21 millones dan a buen seguro la seguridad, valga la redundancia, de garantizar uno o dos jugadores de nivel medio con un sueldo decente que pudieran venir a la Real. Pongamos como ejemplo que la Real retrasa la venta de Illarra hasta el año que viene porque pacta con el Madrid que no toque al jugador este año y que el siguiente tendrá sin duda una opción preferencial. Mientras, en las oficinas se podría trabajar para traer de vuelta a Xabi, que sirva para que Ruben crezca en protagonismo y traer un “Racktic” por dar un nombre pagando 10 millones con un sueldo de 2 para tres años (no hago más que conjeturas). Eso que parece que los millones de los traspasos hay que gastarlos en otro traspaso, hay que tener en cuenta que los jugadores que vienen cuestan un dinero y que cuando se habla de que fulanito de tal ha costado 25 millones, nadie repara en que ficha por 5 años a razón de 4 millones al año, por lo que pasa a costar 45 y no 25.

La Real ha actuado con cabeza ahora y se ha cerrado en banda a negociar lo cual parece una postura, reitero, lógica. Será el jugador el que tenga que dar un paso adelante, si bien los compañeros también le harán fuerza para que no se vaya, aprovechando sin duda el buen momento de la entidad donostiarra y el corazón txuri urdin del que nadie duda que Illarra es poseedor. ¿Será él el descendiente del 14 del Madrid? Solo el tiempo lo dirá, pero las similitudes con la salida de la Real de Xabi son abismales, ya que cabe recordar que el mismo Florentino adelantó por aquel entonces 2 millones de euros para hacerse con los servicios de Xabi Alonso, si bien luego no llegó a la oferta de 19 que presentó el Liverpool de Benitez y la Real los tuvo que devolver. La actuación podría ser similar pero esta vez recalando Illarra en el Madrid directamente sin hacer el paso previo por la Premier. ¿Supondrá eso la vuelta de Xabi a la Real? ¿Realmente existe ese pacto de vestuario? ¿Tirará Xabi Prieto de brazalete para dejarle claro a Illarra que su deber es quedarse? Son preguntas al aire que nadie sabe responder salvo los que están dentro, muy dentro, y tan a dentro no llega casi nadie, solo cabe confabular y esperar a que al jugador le tiren más las croquetas de su amama que “El Txistu”.

Mientras Guipuzcoa entera se reunirá para cruzar los dedos, aguantar el animo y recitar todos juntos… Padre nuestro que estás en los cielos…

Sed buenos, o parecedlo

Jagoba Arrasate, primera parte

Habían pasado ya un par de días desde aquel maravilloso 1 de Junio, el 1 de Junio que volvió a cambiar la historia para la Real. Teníamos vistos y revistos todos los vídeos de las celebraciones, las imágenes de la fiesta, el especial Europa de ETB y hasta leido y conocido los posibles rivales de la fase previa. Era hora de valorar, era lunes, y Montanier se despedía en rueda de prensa de Zubieta. Se fue como un señor, como lo que no hay duda de que fue durante los dos años que ha defendido los colores de la Real. Casi nunca una mala palabra, cuando ha sido uno de los técnicos más criticados del último lustro. Siempre haciendo grupo, siempre dando la cara, siempre poniendo su pecho por delante del de los jugadores y viceversa, y se iba como vino, con un “eskerrik asko” y deseando buena suerte a la Real en Champions asegurando que el club txuri urdin tenía un fan más en el Mundo.

Se fue Montanier, quien a su profesionalidad apelábamos y se cumplió, y comenzaban los rumores. Todas las informaciones contrastadas decían que cuando Montanier comunicó a la Real su no continuidad, el perfil de su sucesor no estaba claro. De ahí los 3 nombres, tres, y no dos como dijo el presidente, que barajó la Real para sustituir al francés. Esos tres nombres fueron, y fueron en orden de preferencia, Gerardo “Tata” Martino, Pepe Mel y Jagoba Arrasate.

La Real siempre negará el contacto con el entrenador criado en la cantera del Madrid ya que no queda de club muy serio que la Real negociara la posible rescisión de contrato unilateral de Pepe Mel con el Betis, o por lo menos indagara cuanto podía costarle la broma a las arcas realistas. El precio que Pepe Mel dio a la Real no acabó de convencer, y Loren puso rumbo a Argentina, a hablar con el “Tata” Martino. El “Tata” había sido la opción 1 de la directiva desde que se sentaron a planificar los próximos nombres que podrían salir, y gustaba mucho en las altas esferas. Nadie de la cúpula esperaba sin embargo, que el Newell’s Old Boys de Gerardo Martino ganara a Boca Juniors en la Copa Libertadores y obligara al técnico a quedarse en Argentina más tiempo. Se hablo de un acuerdo con el entrenador que pudo ser tal, pero nunca terminó de convencer en la directiva que el “Tata” se quedara en Argentina aunque enviara emisarios de confianza para empezar la pretemporada. Una temporada en la que juegas Champions, merece una planificación mejor, y una seriedad que el proyecto de Martino no garantizaba. Así que entonces, y solo entonces, se dio el OK a la contratación de Jagoba Arrasate como nuevo entrenador de la Real Sociedad.

El discurso del presidente fue diferente a lo que expongo yo, creíble o no, las informaciones que yo tengo son las de que Jagoba fue la tercera opción, si bien esto no indica que sea un parche. Creo que si algo se le puede destacar a esta directiva es la gestión que ha hecho de los recursos disponibles hasta ahora. Pocos entendieron la rescisión de contrato de Lasarte, pocos hemos entendido que no suban la apuesta por Montanier, pero la filosofía de la directiva es una, y es clara. Este club necesita una estabilidad económica casi por encima de la deportiva, si bien es verdad que la estabilidad deportiva se asocia con la económica.

Hasta ahora me he dedicado a contar punto por punto como fueron las negociaciones, pero lo que si hay que reconocerle al presidente es que desde un primer momento el nombre de Jagoba salió a la palestra. Los más entendidos ya manejaban su información cuando la del “Tata” Martino salió a la luz y muchos hicieron su apuesta por el vizcaíno. Ya hay algún que otro “paleto”, perdón a los paletos, que ha criticado el nombramiento por que se vistió con una camiseta del Athletic. Seamos serios. Hemos tenido como entrenadores en nuestra historia a Amorrortu, a Lotina, o lo que es peor, a Clemente. ¿De verdad vamos a criticar a un entrenador que ha formado juveniles de la Real porque sea vizcaíno y haya una foto suya con la camiseta del Athletic? Pensaba que eramos gente más inteligente que todo eso.

Jagoba Arrasate es la opción, la confianza del club en él es total, no por ser la tercera opción tiene menos valor, pero si cabe destacar el acierto, en mi opinión que la Directiva ha tenido en su contratación. La opción de Jagoba me parece la más interesante después de la de Mel. La contratación de Martino hubiera supuesto para el club una convulsión demasiado grande. Un entrenador que no conoce a la plantilla, ni la metodología ni la Liga, y para jugar Champions nada menos. Jagoba ha formado parte del equipo técnico de Montanier este año, conoce el método del francés, conoce a la plantilla, conoce la Liga, y sobre todo conoce lo que es el club y lo que el club quiere de sus jugadores. Su contratación no fue prioridad 1 por mucho que se diga, cómo si no se iba a entender que un entrenador novel como Jagoba tardara en aceptar la oferta de la Real más de una semana… No fue la primera opción, no era mi preferida, pero era la lógica, y esta directiva se dicta a la lógica, y hasta ahora nos ha ido muy bien.

Hace nada menos que tres años, Anoeta cantaba aquello de “adios, adios, adios, hemos venido, a despedirnos, de la Segunda División”, y ahora canta ” We are Champions League, we are Champions League”. Yo fui uno de los que aquel 20D estaba en contra de esta directiva y nunca lo negaré. Fui uno de los que les dio hasta en el DNI por la manera en la que entraron en el club, y nunca negaré que lo hiciera, y creo que tengo y tuve razones para ello. La directiva ha sabido llevar este proyecto a buen puerto, y todos, críticos y los que apoyaron están recibiendo sus frutos, esta es la Real que tenemos, quizá no la que merezcamos, pero la que tenemos.

¿Y, ahora qué?

Pues ahora toca esperar. Toca esperar a largo plazo para ver que pasa con Anoeta, con las pistas, con la idea de estabilizar el club a través de una mejor y mayor gestión de un estadio del siglo XXI. Toca esperar a medio plazo, saber si este proyecto dura, si este proyecto funciona, si las bases están fundadas en un futuro cercano que de éxito a la Real, y éxito a la Real no nos confundamos, no es ni más ni menos que salvarnos holgadamente y pelear 2 de cada 3 años por entrar en Europa. Es estadisticamente la pelea de los clubes que no son Madrid o Barça, y no somos ni más, ni menos. Solo hace falta ver donde están los dos clubes que acompañaron a la Real el año de su ascenso, o lo que ha pasado con clubes históricos como el Racing de Santander. Y toca esperar a corto plazo.

La Real está tranquila, socialmente, privadamente y sobre todo, públicamente tranquila. No teme que ninguno de “sus” jugadores vayan a pegarle la puñalada, saben que todo jugador que quiera salir este año de la Real, será abonando los 30 kilos de clausula que figuran en el contrato de todas las “estrellas” realistas. La incognita es Vela. Siempre es Vela. La situación ahora mismo es la siguiente: el 100% de los derechos federativos del jugador están en posesión de la Real, si bien el Arsenal tiene la opción de recomprar al mexicano por 4.5 millones de euros bajo la obligatoriedad de incluirlo en su plantilla el año que viene. Esto, deshace la posibilidad de que el Arsenal adquiera al jugador para venderlo otra vez y hacer negocia. Wenger no ha contado con el mexicano ninguno de los años que ha militado en la escuadra londinense, si bien nunca se sabe con clausulas de ese tipo. Más, cuando la oferta de 12 millones por Illarra por mucho que de la directiva se diga que no existe, conste de que sea más o menos firme, si no en papel de oidas. Es verdad que la intención del club es que no salga nadie por menos de lo que dice la etiqueta, y que si hay que vivir otro “caso Griezmann” como el del año pasado, se viva. La otra oferta que llegó a Zubieta hace ya un par de meses es la de un club ingles por Alberto de la Bella. El gran rendimiento del catalán en la Real este año no pasa inadvertido y en Inglaterra gustan mucho los laterales y defensas españoles, pero tampoco hay intención de venderlo, ni del jugador de degradar su estatus en el equipo (no hay que olvidar que es lateral izquierdo titular en un equipo de Europa cobrando cerca del millón de euros) por ser suplente en un top 5 de Premier.

Si bien no hay más ofertas en las oficinas, la directiva ha reiterado una y otra vez que el mejor fichaje sería que todos se quedaran donde están. Tanto Ubarrechena como Aperribay han reiterado que se busca un central/lateral izquierdo, un delantero y que no se descarta a alguien para el centro del campo. Pasarán 7 días hasta que vuelva por estos lares a escribir mi opinión sobre cada uno de los integrantes de la plantilla de este año, y para entonces igual ha firmado alguien por la Real (aunque no tiene pinta) pero la incorporación primordial me parece la de un “9” que nos garantice la competencia con Imanol, y la opción que a mediados de año sonaba (Osvaldo) no parece ahora mucho más cercana que la de Rooney por ejemplo. Marc Muniesa que pasó reconocimiento médico con los servicios médicos de la Real, se ha subido a las barbas a la hora de pedir más de millón y medio de sueldo (central recién llegado a Primera División y con muy pocos minutos) y la Real baraja la reincorporación de Jose Angel con quien parece que están muy satisfechos, si bien es verdad que para la grada, y personalmente para mi que tenía las ilusiones puestas en él, ha pasado sin pena ni gloria.

No se como se escribirá la historia de la Real en fechas próximas, pero imagino que se irán poco a poco cerrando asuntos y atando cabos a partir de el 3 de Julio, fecha en la que la mayoría regresará a Zubieta para comenzar una pretemporada con vistas en los días 20,21,27 y 28 de Agosto, donde la Real sabrá si juega Champions League o UEFA Europa League a partir de Septiembre, pero como bien muestra la bandera de mi balcón, la Real ya va a jugar la máxima competición europea, el himno sonará, el balón rodará, y la posibilidad de tener esa camiseta con nosotros, será Real.

Esta es la plantilla, la directiva, el como fue, la cocción y el futuro inmediato de un chico vizcaíno de 35 que parece que ha cogido con ilusión ser el nuevo entrenador de la Real Sociedad. Mi apoyo a él, a la decisión y a quien la haya tomado, pero que rápido le van a caer las primeras collejas por parte de, no lo dudéis, los de siempre. El próximo miércoles comienza, su suerte será la nuestra, Jagoba Arrasate, primera parte.

Sed buenos, o parecedlo

Yo estaba en Dublín, ¿y tú?

Estaba siendo sin duda una de las semanas más mágicas de los últimos años. Nada más de lo que tenía podía pedir, a mi lado, la mujer de mi vida, sobre mi, el cielo dublínes en 3 dias seguidos de un tiempo caribeño, y por delante 11 dias de ensueño que una huelga, muy oportuna de los controladores aéreos franceses, convirtieron en 16.
Por la mañana, había cumplido mi objetivo de trabajo y a mediodía pusimos rumbo a Howth, un pueblo del noreste irlandés, costero, a por la clásica ración de fish&chips sin la cual nadie que venga a las islas debe perderse. A eso de las 5, las 6 en España, pusimos rumbo a casa en el dia decisivo, antes de 90 minutos que iban a cambiar la historia realista, antes de vivir mi primer partido con una camiseta de la Real, desde una humilde casa de un barrio cualquiera de Dublín, pasó junto con alguien que aún pondría más énfasis que yo en el partido.
Cuatro nos daba la oportunidad de un streaming en directo mientras que Cope.es la opción de seguir los partidos de forma simultánea. El sumum hubiera sido si hubiésemos conseguido sincronizar ambas vías de comunicación. Demasiado pedir.
Ante nosotros la opción de ir en sonido, por delante o por detrás de la imagen, y ante esta duda, no la hay, siempre por detrás. 8 partidos de manera simultánea, 8 estadios donde se jugaba casi todo, donde se luchaba hasta la extenuación por un objetivo, ya fuera la gloria o la sencillez de la estancia en la primera división.
Apenas llevaban transcurridos 10 minutos cuando la voz de Oliva atronó mi movil cantando el golazo de Banega en Sevilla, 0 1 para los valencianos, y la Champions más lejos, de hecho, lo más lejos que estuvo en los minutos que precedieron a las 23.00 de la noche en España, las 22.00 en mi pequeño paraíso. Mientras en las gradas de Riazor se coreaba “Gol del Valencia, Gol del Valencia” para desanimar a los realistas, llegaba la jugada que despertaria la ilusión en mi y a mi lado. Una jugada aislada a la vez que elaborada donde la Real encontró el primer hueco para clavar el primero en manos de Antoine Griezmann que mandaba al fondo de la red de la puerta de Dani Aranzubia un balón lleno de ilusión y empujado por miles de seguidores realistas.
No habíamos hecho nada, pero el abrazo fue de los que se sienten. Hacia dos años que el Deportivo se jugaba ante el Valencia, vestido de naranja el bajar a Segunda, y como la anterior vez, los gallegos dependían de si mismos. No podían pensar los coruñeses que con aquel gol se iban a vengar a su manera de los valencianos.
Con la vista puesta en una pantalla de ordenador y el oído en el altavoz de un movil que saltaba de campo en campo buscando goles, el oído empezaba a filtrar ya los gritos de júbilo. En ellas llegó un córner peligroso en Sevilla a favor de los locales que acabó con el que debe de ser nombrado tambor de oro en el año 2014 empujando a la red un balón tras una chilena espectacular. Era el empate y a la Real con eso le bastaba.
Pocos minutos despues llegaría la expulsión de Jonas y el penalty que otra vez, Álvaro Negredo puso al fondo de la red. Sonaba el silbato en Coruña y casi de manera simultánea lo hacia en el resto de campos. Eran las 20.50 y éramos equipo de Champions.
El descanso se hizo eterno, los minutos no corrían y yo miraba al cielo en la galería de Dublín con mi camiseta de Mikel puesta. Puntual comenzó la segunda mitad. Antes de empezar quisimos tranquilizarnos ambos y casi de manera simultánea nos dimos cuenta de que el Valencia y el Depor necesitaban dos goles.
El primero de los valencianos no tardó en llegar, y Soldado, empeñado en mantener el pulso particular con Negredo, puso el empate. Ya no era tan imposible, y la música de Champions bajaba el volumen en mi mente. Un gol del Valencia y estábamos fuera. No es entonces sino despues, cuando escuchas a los protagonistas de otros partidos, cuando revives los momentos de esa noche cuando te das cuenta de que el verdadero infierno es el de la lucha por no descender.
El Depor crecía, y ambos equipos llegaban sin asustar o eso decía la radio. Cada vez que el Depor pasaba de centro de campo con la pelota controlada, cada centro al área, cada disparo lejano la taquicardia de mi corazón aparecía. Sólo el contacto de la mano de la chica maravillosa que compartía conmigo el ordenador conseguía calmarme. Y con esas llegó, llegó Don Álvaro Negredo al rescate de la Real. Otros dos goles para la suma total de 4, un poker al Valencia para que cada gol de el se cantara en el corazón de los txuri urdin como suyo. Sólo había once jugadores que podían amargarnos la noche, y curiosamente vestían de blanquiazul.
Los 25 minutos que fueron desde el 67 al 93 fueron literalmente, los minutos más lentos de mi existencia. Tiros al palo, salidas en falso de Bravo y hasta la expulsión de Markel con tal de no dejar al corazón tranquilizarse. El despeje final tras falta desembocó en un abrazo de época, en un abrazo de Champions, en un abrazo de leyenda.
Éramos de Champions. La Real era equipo de Champions por segunda vez en una década y curiosidades de la vida, nuestra victoria hundía al Depor, salvando al que en aquel año nos hundió a nosotros, el Celta.
Despues vinieron los twits, los wathsapp, los mensajes y hasta los mails, pero nada resume el sufrimiento de esos minutos como la respuesta de mi padre a un mensaje mandado por mi para tranquilizarlo que decía escuetamente, “déjame, déjame…”
Al dia siguiente cuando amaneció, no dudé. El orgullo me podía y había que pasear los colores por la ciudad, el orgullo por las calles, el honor por las rincones. Se hicieron públicos los vídeos que nos hacen más grandes, esos en los que se ve un grupo de amigos que forman un vestuario, esos que estuvieron con Monty hasta el final, esos que tuvieron el respeto y la deportividad de consolar primero y esperar a que la afición del Depor se fuera del estadio para celebrarlo en el campo. Un grupo de amigos que juegan al futbol y se les da tan bien, que el 20 de Agosto oirán la música de la gloria llevando el escudo de la Real en el pecho, y para lo cual y como se ve en el video de las celebraciones, ya ensayan.
Los próximos dias no pudieron ser mejores que aquel, no pudieron mejorar la emoción del momento y cada vez que mi mente volaba y se posaba en oír, otra vez, esa música, me recorría un escalofrío.
Estos jugadores han hecho este año que se me llene el pecho de orgullo, la mente de sueños y la cara de felicidad cada vez que lo que han conseguido me viene a mente. La noticia de Jagoba al que ofreceré el hueco y tiempo que merece tambien llegó como debía, pronto. La planificación de la próxima campaña no podía esperar más y se hizo lo lógico, buscar la linea continuista del proyecto de Montanier y no la vía del entrenador extranjero que no conoce ni Liga ni jugadores de la plantilla.
La noche de aquel 1 de Junio pasará a la historia, y ahora, entre turbulencias de un avión que me lleva al segundo sitio del Mundo donde prefiero estar, se me sigue poniendo la carne de gallina y se me empañan los ojos con lágrimas, aunque no estoy seguro de que esto último sea por ese mismo motivo.
1 de Junio, un sabado soleado, animado y bonito. Uno de esos momentos en los que siempre recordarás donde estabas.

Yo estaba en Dublín, ¿y tú?

Presente de indicativo del verbo creer

Un viernes sin fútbol, un sábado sin fútbol, y casi todo el domingo sin fútbol. Eso es lo que tienen las jornadas unificadas de final de temporada donde los equipos se juegan casi a una sola carta su futuro en Primera, en UEFA Europa League o en Champions League.

Estaba claro que no era un partido más. A eso de las 18.15, empezaba Twitter a cargarse de fotos de toda la gente que se amontonó cerca de la puerta 0 del estadio de Anoeta esperando a que el autobús de la Real dejara su concentración en el Costa Vasca para partir rumbo al estadio donde a las 20.00 se jugaba como bien dijo Montanier el viernes, una semifinal. Cerca de un cuarto de hora antes del encuentro, y subiendo las escaleras, me cruzo con Zuhaitz Gurrutxaga, uno de los elegidos que pudo disfrutar de ser parte de la plantilla de la Real que jugó en Champions, si bien el de Elgoibar no llegó a debutar. La sonrisa que lleva en la cara según enfila la subida por la puerta 5, denota lo importante del partido.

Ya en mi sitio de casi siempre y a la salida del equipo, alzo la cartulina estratégicamente colocada para formar un precioso mosaico de color txuri urdin a la salida de los jugadores bajo el txuri urdin a todo trapo. El habitual pasamanos entre los jugadores y al fin del himno, un atronador grito de Real Real que pobla las 30.500 localidades ocupadas del estadio. Suena el once del Madrid, y una atronadora pitada se alza en el estadio. Me doy cuenta de que me he dejado mi silbato, como lo iba a echar el falta durante el encuentro. Los nombres de Diego Lopez, Khedira, Kaká, Carvalho, Marcelo, Essien, Arbeloa, Albiol, Modric, Higuain y Callejón apenas se escuchan con el griterío. El enunciado del banquillo blanco, verde en el caso de ayer, dan paso al ya clásico cántico del narrador realista que comienza su intervención estelar.

“Jaun andreok, hau da, lehen minututik, azkeneraino, orru batean, animatu behar dugun, taldearen HAMAIKAKOA: Bata, Bravo atezaina, bia, Carlos Martinez, hirua, Mikel Gonzalez, bosta, Bergara, seia Iñigo, zazpia, Griezmann, zortzia, Ilarra, bederatzia, Agirretxe, hamarra kapitaina, Xabi Prieto, hemezortzia, Chori eta hogeita laua, De la Bella…” mientras que cada uno de los dorsales y nombres era acompañado por un atronador sonido de ánimo. El árbitro, Gonzalez Gonzalez, miraba a banda esperando el OK de la hora de comienzo, mientras que en Sevilla habían empezado antes de tiempo y cantaban el primero de la noche, a favor del Betis. Según el balón empezaba a rodar, la mente de los realistas empezaba a hacer cábalas. El resultado del Betis salvaba al Depor si conseguía ganar en Málaga, pero daba por salvado al Granada que no se jugaba nada en Mestalla. Una de cal y otra de arena.

La primera fue para la Real, un tímido disparo, pero casi sin tiempo para ponernos nerviosos, un error de salida de balón con un pase bastante malo de Markel que Mikel controla y quiere abrir hacia Iñigo, hace que el de Mondra falle en el pase y deje al “Pipita” en una situación de uno contra uno que no falla el argentino. Minuto 6, la Real por detrás en el marcador, una vez más, pero esta vez ante el Madrid. En la grada, aproximadamente unos diez segundos de asimilación, después, un grito unísono de ánimo a los jugadores. REAL!!! REAL!!!

Los nervios nos habían pasado una mala pasada, no iba a ser la última de la noche, pero la Real empezó a jugar como sabe, como ha demostrado a lo largo de la temporada, ese juego que le ha hecho colocarse cuarto durante jornadas y jornadas hasta perder el puesto ayer en favor del Valencia. Auriculares para tapar el sonido del calvo impresentable de detrás y para estar informado al segundo de lo que ocurre en los demás campos. El Málaga empieza a ganar, 1-0 al Depor mientras que Osasuna pierde contra el Sevilla en el Reyno. Todo va más o menos bien en los demás estadios, el Valencia busca el gol pero se encuentra con Roberto, cerca de convertirse en ídolo de la afición realista. Durante la primera mitad, el Madrid tuvo en tres o cuatro ocasiones la oportunidad de montar una contra, juego rápido y de toque para plantarse delante de Bravo, pero no lo consiguió de manera sencilla. Es verdad que botó unos saques de esquina que pusieron en algún que otro aprieto a la zaga realista, pero sin las cabezas visibles de Ramos y Cristiano, el balón parado del Madrid perdía eficacia. El balón, el juego y las ocasiones, eran txuri urdines.

Y es que en dos ocasiones claras Diego Lopez sacó las castañas del fuego a su defensa. La primera, quizá la más clara del encuentro, a un cabezazo de Antoine, que el portero atajó con su mano derecha demostrando unos reflejos felinos y mandando el balón a corner. La grada aun no se creía la intervención del portero madridista cuando hizo otra de merito, esta vez por arriba para mandar un segundo balón a saque de esquina. Las continuas subidas de Carlos Martinez sangrando la espalda de Marcelo, los pases entre líneas buscando a Agirretxe y la movilidad de un Griezmann, daban a la afición alas para pensar que se podía. Un segundo balón al que no llegó bien a rematar el de Macon, hizo que Essien con la nunca volviera a mandar el balón por enésima vez a la esquina. Anoeta rugía ante el esfuerzo de los txuri urdin que al descanso solo se pudieron llevar la sensación de haber marrado suficientes ocasiones como para haber volteado el marcador. La pena residía en los aficionados txuri urdines entre bocatas de tortilla y botas de vino, con la esperanza puesta en una segunda mitad que diera a los donostiarras la opción de poder sacar el partido adelante.

La segunda mitad empezó con otro par de imprecisiones en la zaga que casi cuestan un par de infartos en la parroquia. La primera, un cabezazo de Iñigo orientado hacia la portería donde debiera estar Bravo que había salido de ella, y que se marchó a saque de esquina por centímetros y una cabalgada de Higuain que la presión de Mikel le hizo caer en el área pidiendo penalty inexistente. El Madrid llegaba, a la Real le temblaba todo, y en esas, apareció Kaká. Era un invitado al que no se esperaba hasta que un centro preciso entre centrales, puso a Callejón una oportunidad de oro para clavar el segundo en el tanteador. La grada se desolaba, 0-2, y los gritos de ánimos menguaban un poco. Para más INRI, los que llevábamos la radio con nosotros oíamos el sonido del gol en Mestalla. La Real perdía 0-2 contra el Madrid y el Valencia ganaba, dejando a la Real con una sola opción en la última jornada. Estaba claro que la Real llegaría con opciones matemáticas a Coruña, pero cuantas más opciones tuviera, más sencilla sería la gesta. La cosa se empezó a poner peor, y más aun cuando a la entrada de Zurutuza, el cuarto árbitro levanto el “8” de Illarra, cambio claramente de precaución y como después se supo, aunque a priori no se entendió, cambio pactado. Y justo entonces, cuando los pocos que creían empezaban a pensar que era imposible, apareció Khedira, y su brazo derecho. A Gonzalez Gonzalez no le tembló el pulso, señalo la marca de los once metros y Xabi y su clase pusieron el resto. El disparo, ajustado, y menos mal, por que si no hubiera sido la enésima que sacaba Diego Lopez en la noche de ayer, donde la grada de Anoeta pedía a Casillas bajo palos. Era imposible parar más. 1-2 en el tanteador, el equipo venía de abajo y la afición se enchufaba.

La Real creía, la afición creía porque lo que en el campo se veía, daba motivos para creer. Una más de Carlos Martinez poniendo un buen centro, que ya comenzaba a hacer surco en la banda derecha de tanta subida y tanto centro bien puesto, que si no llega a ser por el dominio aéreo defensivo de la pareja de centrales, bien hubiera acabado con 4 goles en la portería blanca. Un gran pase de Imanol a Griezmann que dribló a Diego Lopez no pudo acabar en gol con un disparo demasiado forzado. Un saque de falta que tras rechace casi acaba en gol y un disparo lejano, precedieron al momento de la noche. Carlos Martinez, que pese a que el calvo gilipollas de detrás dijera que no ponía una bien se estaba marcando un auténtico partidazo, puso un balón de ensueño tras un robo de balón de los de carácter para que Griezmann en el segundo palo batiera a Diego Lopez por segunda vez. Era el minuto 80, faltaban 10, Montanier había movido el banquillo por segunda vez para meter a Ifran en el lugar de un agotado Chori y la Real se encontraba de dulce. En la grada se podía notar la tensión de Mestalla que no se podían creer que la Real lo volviera a hacer, a remontar un partido ante un grande. La afición cantaba y coreaba, justo cuando una combinación entre el mago Özil y el tuercebotas de Khedira puso el balón en el fondo de la portería de Claudio Bravo. Los decibelios de Anoeta quedaron al instante secados y la afición se vino abajo. En los 4 minutos que duró la alegría, a 30.000 de los 30.500 que había sobre los asientos azules, les había venido a la cabeza la gesta del Barça, y solo esperaban al “momento Agirretxe”. 4 minutos, 4 maravillosos minutos en los que la afición, cada uno de los aficionados de la Real creyó en completar la hazaña, y se había vuelto a ir. El enésimo mazazo del Madrid que pese a presentar un once de circunstancias, te mata en cuanto puede.

La Real estaba tocada, Markel dejó paso a Jose Angel y el Madrid estuvo cerca del cuarto. La Real estaba muerta, pero a la afición le quedaba un aliento, y con ese, impulsó un balón de Jose Angel, a la cabeza de Xabi para que el capitán se lanzara en plancha para marcar el tercero, pero otra vez, un lucido Diego Lopez volvió a sacar el balón de la línea de gol. La grada de pie, no se lo creía. Las manos en la cabeza. Quince, veinte ocasiones claras y el partido se nos iba a marchar. Otro centro de Ifran que Agirretxe peina y se va fuera, otra ocasión para Antoine, una internada en el área de Ifrán que no saca provecho y una última en el minuto 90 de Imanol que se va fuera por poco. La Champions volaba lejos de Anoeta, algún descreido comenzaba a enfilar vomitorios, y la Real demostró una vez más, que “esos que se van, no son de la Real”. Un centro desde la derecha al segundo palo que Agirretxe deja para Xabi que remata una vez más contra Diego, pero el capi esta vez tira de orgullo, y se lanza a por el balón, con el cuerpo entero, hasta que entre el brazo, la cabeza, el pecho y los “kinder” que puso el “10” en el remate, hizo que el balón entrara. GOL! La afición se abrazaba, algunos pensaban, “total, para qué” pero es un gol importante, es un gol que obliga al Valencia a sacar los 3 puntos del Sanchez Pizjuan, es un gol que nos deja creer.

El partido acabó y la afición tributó al equipo la ovación merecida. La del final de un partido mágico en el que la Real puso todo lo que tiene, y la pelotita no quiso entrar. La de final de una temporada de ensueño que todos firmábamos a 19 de Agosto, y más aun a 19 de Noviembre. Una ovación merecida a unos valientes que han devuelto la ilusión al pueblo humilde. Camino al coche, elucubraciones, análisis de los resultados, conjeturas…. Pero los números eran claros. La derrota del Depor en Málaga dejaba al Depor dependiendo de si mismo, pero con la obligación de hacer lo mismo que sus rivales, el Celta, el Zaragoza y el Mallorca. Al Valencia, le obligaba a ganar siempre y cuando la Real consiga traerse los 3 puntos de Riazor, eso si, contra un Sevilla que solo se juega la novena plaza, plaza UEFA Europa League si el TAS no le concede al Málaga la cautelar, ni la UEFA retira la prohibición al Rayo de jugar competición Europea. Sevilla tiene además el aliciente de Emery, que salió mal de Valencia, y a Negredo, lucha por el Zarra con Soldado…. O eso queremos ver los de Donosti. Todas las opciones que sean posibles, son válidas, pero todo pasa por que la Real no falle en Coruña, tarea harta difícil. Pero…. viendo el partido de ayer, con un 10% más de acierto, hubiéramos goleado al Madrid. Eso hace que el aficionado txuri urdin tenga una sensación, una ilusión, una creencia dentro de que la gesta todavía es posible. 4 de 4 lleva el Valencia, 12 de 12, ¿será posible que saque 15 de 15 en el momento clave de la temporada?

Quizá lo sea, pero, de aquí al sábado, al sábado a las 22.00 cuando acabe el partido de Riazor (si, 22.00 ya que el próximo post será desde tierras verdes irlandesas, viviendo un pequeño sueño) la afición creerá en su equipo. Las gargantas que se aferraban al himno de la Real a la conclusión del partido, las que animaban a la llegada del autobús a la puerta 0, las que se dejaron el alma tirando del equipo en los peores momentos, creeran que es posible. Los jugadores, son conscientes de lo que están consiguiendo, que pueden pasar a ser parte de la historia del club como lo fueron antes gente como Karpin, Darko, Nihat, Xabi o Aranburu.

De aquí al sábado solo queda recitar el presente de indicativo del verbo creer: él cree, nosotros creemos, ellos creen… ¿tú crees? ¿vosotros creéis?… YO, CREO.

Sed buenos, o parecedlo

Au revoir Phillippe, et merci beaucoup pour tout

No, no es oficial.

No, tampoco es un secreto.

Informaciones aputan a que hoy, Phillippe Montanier a eso de las 19.00 ha comunicado en Zubieta su decisión de aceptar la oferta que le hace el Stade Rennais que milita en la Ligue One de Francia.

Mientras Florentino preparaba su comparecencia pública para anuncias el adiós de Mourinho, algo mucho más importante mediáticamente hablando para los tabloides nacionales, la Real Sociedad se enteraba de que su apuesta de hace dos años, abandona el barco, dejando a la Real en Europa y con un currículum bastante más engrosado que cuando aterrizo por Donostia.

Montanier ha sido casi desde su llegada un entrenador muy criticado. La marcha de Martín Lasarte, o mejor dicho su despido, hicieron que la gente se ilusionara con el entrenador galo, proveniente del Valenciennes y que como se dice en el argot, “no había empatado con nadie”. La confianza puesta en él sin embargo no parecía del todo clara, ya que la llegada de Monty fue precedida por numerosísimos rumores de la llegada de “El Loco” Marcelo Bielsa, que declinó la oferta txuri urdin para enrolarse en las filas de la candidatura a la presidencia del eterno enemigo de manos de Josu Urrutia, alegando la ya famosa frase de “Demasiados lunes tristes en San Sebastian” aduciendo claramente a que serían más los partidos perdidos que los ganados por los txuri urdin.

La directiva que parecía convencida de que el argentino iba a recalar en Donosti, tuvo que tirar del “plan B”, y encima pagar 500.000 euros al Valenciennes francés para hacerse con los servicios de Monty. Unido el medio millón, al otro medio millón de euros de rescisión de contrato que firmó Martín Lasarte,hicieron que la operación de cambio de entrenador supusiera un sobrecosto de 1.250.000 euros a las arcas txuri urdines, si tomamos por buena la información de que Monty se embolsaba 750.000 euros al año. Esto, era desde luego, una buena razón para esperar algo más que un 12º puesto con 47 puntos en la primera temporada.

Era Junio y el debate estaba abierto. Echar a Montanier hubiera costado otros 750.000 euros de finiquito, añadido al precio de otro entrenador que traer y volver a empezar el proyecto de cero. A favor de esta decisión estaba buena parte de la grada, que no dudó en protestar con los cambios, a veces muy incomprensibles, del francés que acabó por sacar de quicio a la grada cada vez que veían sobre el césped a Mariga en vez de a la joya Rubén Pardo. Dudo que hubiera tres jornadas seguidas en las que Phillippe pudiera dormir tranquilo en su casa de Donostia sabiendo que tenía a la grada y a la directiva de su lado. Las primeras jornadas ya se barajó su destitución y solo un gol de Iñigo Martinez desde su campo en el Benito Villamarín salvaron al francés de la guillotina.

Jokin Aperribay junto con su junta decidió dar la confianza que la grada no demostraba a su entrenador, y mantener en su puesto a Montanier. ¿Confianza? Quizá fuera que los candidatos que barajaba por aquél entonces la dirección deportiva habían tomado otro rumbo, incluso el número 1 de esa lista se iba a Rusia a cobrar un suculento contrato de más de 2.5 millones de euros. Hablo como no puede ser de otra manera, del “aparca aviones” Unai Emery, que tiene amigos por toda Guipúzcoa y más tierras verdes de más al norte.

Ironías aparte, la nueva temporada de Montanier pintaba bien, dos fichajes de nombre y calidad y la vuelta de Carlos Vela, una plantilla con más experiencia en Primera División, ningún experimento en el horizonte y una toma de contacto que permitía el error, el inicio en el Camp Nou. Aunque todos defendiéramos que la Liga de la Real empezaba en la jornada 2, nadie olvida el ridículo que hizo el equipo en Cam Barça y ni siquiera la victoria ante el Celta calmó del todo los ánimos. Muchos fueron los que las primeras jornadas criticaron al francés por sus alineaciones, sus cambios de posición, sus comentarios en la prensa e incluso sus cambios. Este blog, conmigo al frente fué desde luego, uno de ellos y no me voy a esconder ahora. Sin embargo, nunca sostuve que la posibilidad de cesar a Montanier fuera una buena idea. Pero la directiva y la dirección deportiva se encontró con algo totalmente inesperado: 3 puntos en la Rosaleda. Era la jornada 11, la Real arrancaba con 10 míseros puntos, 9 de los cuales había logrado en casa, y si bien las aguas venían algo menos revueltas tras alzarse en el derby ante el Athletic con poderío, la derrota contra el Espanyol había incendiado a la grada con un sonorísimo “Montanier, Dimisión” que todavía le gusta recordar a mi amigo Juan. No hay peros que valgan, solo las bajas de Markel y Elustondo, la decisión tras un pésimo partido de sentar a Estrada y el momento de forma muy escaso que atravesaba el que hoy es el máximo exponente de la remontada txuri urdin (hablo OBVIAMENTE de como lo llama Mauri Idiakez, “El Van Basten de Usurbil”) hicieron que Montanier formara en aquel partido con lo mejor de la Real. Bravo, Charly, Mikel, Iñigo, De la Bella, Illarra y Pardo al mando y la calidad arriba con Xabi, Vela, Chori e Ifrán. El uruguayo atravesaba un estado de forma que ya lo quisiera a la mitad ahora mismo, y la calidad de la media punta formada por esos 3 hombres, el partidazo que se marcaron Illarra y Rubén Pardo y la contundencia defensiva de la línea de 4 hicieron que la Real marcara uno de los mejores partidos que habíamos visto en la tele (fuera de casa) desde el partido contra el Cádiz en Segunda División. Parecía haber un halo de esperanza en los corazones realistas, y pese a que en aquel partido los cambios volvieron a ser algo “dudosos” jugando Estrada de pivote y Jose Angel de interior, la directiva frenó lo de Luis y dio algo más de confianza a Montanier, mostrándole su apoyo, eso si, manteniendo una bala en la recámara, y con la pistola sin seguro puesto.

La Real comenzó entonces una escalada que NADIE habría predicho. Los mejores jugadores de la Real eran los que tenían más minutos sobre el campo, y los cambios empezaron a ser para buscar el partido y no para mantener el resultado. La Real empezó a ganar en casa y lejos de Anoeta, un inolvidable 2-5 en Mestalla marcó el camino a seguir. Después vendrían los partidazos contra el Sevilla, el Barça, en la Romareda, en el Calderón o incluso el del Bernabeu, última derrota hasta hace 15 días en Getafe. Los 26 puntos de Montanier en la primera vuelta se hacían buenos si teníamos en cuenta que en la jornada 10 teníamos otros tantos puntos, y que en 9 jornadas habíamos sacado 16 puntos con una sola derrota. Enero, Febrero, Marzo y Abril daban pie a una segunda vuelta de escándalo, una escalada digna de los Iñurrategi en la clasificación buscando los impensables puestos europeos, y dejando hasta la posibilidad abierta de que la Real jugara Champions League. Pero entonces, llegó la hora de negociar con Montanier, su contrato expiraba en Junio y pese a que la grada seguís estando a medias con el galo, los dirigentes no se podían permitir el lujo de dar la imagen de ni siquiera haber ofrecido un contrato a un entrenador que había puesto a la Real en puestos de Europa.

Montanier tenía la firme intención de seguir, pero no iba a dejar pasar la oportunidad de “sangrar” un poco a la Real, o visto de otra manera de exigir lo que creía suyo. Los emisarios que mandó a negociar con la Real revisaron la primera oferta de la presidencia, la directiva y la dirección deportiva. Un año de contrato, un millón de euros. No fue reírse lo que hizo el galo, pero trasladó a los dirigentes que no le parecía suficiente. La Real tenía la sartén por el mango, el francés no tenía ninguna oferta de ningún club y tampoco se iban a romper la cabeza en hipotecar al club para mantener un entrenador que pese a los logros, había generado muchas dudas tanto en las altas esferas como en la grada. Buena parte del mérito del equipo residía sin duda en el galo, pero buena parte lo hacía en los 23 jugadores del plantel. Darle otro año más y valorar durante la temporada siguiente sus logros parecía una fórmula más que decente pero la negativa de Monty a negociar esos términos hacían al club barajar una segunda opción, la famosa de 1+1. Esta fórmula daba a Monty una salida económica si la Real no contaba con sus servicios a final de Junio de 2014, pero no tan gruesa como un finiquito total de su contrato donde se embolsaría un millón de euros. Pero en medio de estas negociaciones, apareció el Rennes.

3 años a razón de 1.5 millones de euros al año parecían razones suficientes como para que Montanier se parara a pensarlo. Entonces empezaron a aparecer las primeras informaciones de que Monty no seguiría ya que el contrato que sus colegas franceses le ofrecían era más suculento, poco menos que tachándolo de pesetero. Lejos de estas informaciones, Monty siguió negociando los términos de su contrato con la Real que no se bajaba de la burra del 1+1 y el kilo por año de sueldo. Hasta esta tarde. Esta tarde, Montanier ha comunicado a la Real que no acepta su oferta, que se va a Francia al Rennes y que hasta aquí su contrato con la Real.

No cabe duda de que Montanier está implicado en el proyecto y que su mente está en estos dos partidos defendiendo los colores que le han pagado hasta ahora, y no nos engañemos, nadie dejaría que pasara lo contrario. Una clasificación para la Champions con un equipo de 45 millones de presupuesto e irse por “la puerta grande” y sacando pecho es un final idílico para que él mismo pueda dar en el morro a una afición que nunca lo apoyó al 100% y a una directiva que siempre pareció tener un plan B para ejecutar en el momento en el que las cosas se torcieran. Montanier cumple así el deseo de su segundo, Troyn de volver a Francia y se venga de su peculiar forma de una directiva a la que debemos mucho y tenemos que quitarnos el sombrero con su gestión y fichajes, pero que no han sabido hasta ahora llevar bien el tema del banquillo.

Montanier se va, y se irá dejando a la Real en Europa, quien sabe si con sonido o no de Champions, pero dejando al club en una competición europea. Podía parecer el objetivo a principios de año, parecía impensable en la jornada 10, y ahora es casi un deber. Si jugamos Europa League no será un fracaso, será el objetivo que todo realista firmaba a 15 de Agosto. Si jugamos Champions tampoco será por mérito exclusivo de Montanier, ya que la Real es más que cualquier entrenador, cualquier jugador o presidente que se precie a pertenecer al club. La Real es un sentimiento más allá de toda persona.

Se irá Montanier, casi por la puerta de atrás como ya se fuera un compatriota suyo, Raynald de nombre y que también nos devolvió a los terrestres sueños celestes y europeos. Se irá para 3 años, construir un equipo, a su país, a la tierra que le vio emerger como entrenador y donde tiene un caché mucho más alto que en Donosti. A buen seguro, algún iluminado de los que gritaba por su dimisión le llamará ahora pesetero o le dirá que abandona el barco en su mejor momento y se reirá de él. Lo normal es que él se vaya satisfecho de su trabajo, y decepcionado con una directiva y una gran parte de una afición que nunca estuvo con él a pecho descubierto.

Se irá Montanier y vendrá…. ¿Y, quién vendrá? Mi información dice que la Real no baraja nombres reales, no baraja siquiera un perfil y es que seamos sinceros, ¿para qué? Empezando por el hecho de que la Real no contaba con la negativa del francés, en las altas esferas queda claro que estos jugadores solo necesitan alguien que los ordene, los lleve por la senda del rigor táctico y les tenga en disciplina para que los resultados vengan casi solos. No se si lo mejor para eso es un “nombre” o alguien desconocido. La querida @gabidia_ no hace más que repetir por todos sus poros su voluntad de recuperar al “lunes tristes” si bien yo soy más orgulloso, y no me gusta dar una segunda oportunidad a alguien que me la clavó por la espalda. La llegada de su engominado favorito, el hondarribitarra Unai Emery se me antoja más complicada hablando tanto por contrato de años como por precio, ya que la gomina debe de ser cara y no creo que entrenara en la Real por menos de dos kilitos al año. Valverde, Laudrup, Roberto Martinez, Mel, Paco Jemez… son nombres y nombres que salen a la palestra y que seguirán saliendo, si bien es verdad que a esta hora nadie ocupa el Nº1 en la página de la libreta de Loren que dicta “Futuro Entrenador” y mucho menos su nombre está subrayado.

Yo, como todos los demás, dejo mi humilde nombre sobre estas líneas escritas en la pantalla de mi ordenador. Me gustaría ver aquí a Kike Sanchez Flores, trabajador, honrado y que sin duda sabe sacar partido a sus jugadores. Sonó para el PSG donde parece que el banco lo ocupará la próxima campaña otro ex-valencianista como Rafa Benitez tras hacer al Chelsea campeón de UEFA y meterles terceros tras un año y medio nefastos en lo deportivo con la salvitud de la victoria de Champions del año pasado. No creo que Kike sea quien venga, pero por soñar no pasa nada. Mientras, despediremos a otro entrenador francés, otro que nos ha dejado Europa como regalo de despedida, y otro al que todo indica que no hemos tratado, entre todos, como se merece.

Au revoir Phillippe, et merci beaucoup pour tout

Sed buenos, o parecedlo

… y a los madridistas les damos….. orujo

“¿Dudas? ¿Miedo? Yo apuesto por la Real. ¿Y tú?”

Así termina Mikel Rekalde hoy su crónica del partido de ayer del Estadio Ramón Sanchez Pizjuan. Y es que, pocas dudas, poca opción nos dejan estos jugadores a los seguidores de dudar de ellos.

Había sido una semana complicada pero corta. Jugar el lunes por la noche nos daba 5 días por delante para estar a sábado y visitar uno de los campos más complicados de Primera, donde en la segunda vuelta solo ha sido capaz de ganar el Atletico de Madrid. Pero una vez más, estos 23 futbolistas no están por la labor de dejarse influir por las estadísticas, ni por la lógica del fútbol, ni siquiera por regirse por el clásico del boxeo que dice que “quien golpea primero golpea dos veces”

La Real salía, con ese uniforme que tanto me pone, el txuri urdin con calzón azul, ese azul bonito de este año, con el capitán ikurriña en ristre al verde del Sanchez Pizjuan. Ese estadio donde se han vivido auténticas noches de fútbol, donde hasta a los que no somos seguidores del club de Nervión se nos eriza el bello al escuchar a capella ese himno que sobrecogió a casi todos en el centenario del Sevilla con su “compartiendo la gloria de tu escudo, orgullo del fútbol de nuestra ciudad” Y es que Sevilla, Sevilla Sevilla, Sevilla tiene un color especial, y ayer fue el azul.

11 hombres formando el once de la Real, Bravo desde atrás mirando a su línea de 4 en donde como dice Mauri Idiakez, solo había un ausente de la defensa que ya se saben de carrerilla hasta los más pequeños. Cadamuro hacía las veces de un enrachado Mikel obligado a descansar. Por delante, todo lo mejor. El doble pivote de siempre, con la vuelta del rubio, con la guardia alta del de Elgoibar, la calidad y temple del “10”, la velocidad y verticalidad del “7”, la clase y la maestría del “11”, y el momento de dulce de el “9”.

El Sevilla plantaba blanco, como siempre, vistiendo también sus mejores galas cuando un ciclón de 9 minutos azotó su estadio. Los comentaristas de televisión no coincidían con los eruditos que ayer, tumbados en dos sofás paralelos del salón de mi casa, vieron como 3 ocasiones clarísimas de la Real por adelantarse en el marcador acababan en un corner, sacado con maestría y elaborado con ingenio por parte de Emery para que Rackitik clavara el primero de la noche. No voy a decir que no provocase ningún efecto en mi, pero ya son innumerables (¿6? ¿Solo 6? Pues serán 6…) las veces que la Real ha volteado el marcador una vez de ir perdiendo. Así, un saque de falta con maestría del rubio, que no había entrado bien en el partido con un par de pérdidas, sirvió para que el bueno de Ivan hiciera el segundo de la noche, esta vez en la puerta de Beto. Justicia en el marcador, la Real igualaba a uno y estábamos en mejor disposición que al principio, estábamos en ascenso.

La Real seguía llegando y tocando, y aunque el Sevilla no se mostraba dominador del partido, cada acercamiento al área era un suplicio. Cada balón colgado al área y que no salía de primeras me cortaba la digestión, cada corner que volaba hacia la portería de Bravo me hacía temblar de pies a cabeza…. y así hasta que llegó el momento de la noche. Agirretxe había tenido ya un par, no demasiado claras pero se le veía ON, se le veía con ganas. Justo antes, una entrada al campo antes de que Alvarez Izquierdo le diera permiso, borraba con una amarilla a Vela del partido, y del Madrid. El mexicano se borró ayer del Pizjuan, donde estuvo desdibujado y no entró demasiado en juego, además de que contra el Madrid, tendrá que sentarse en la grada. En estas, un centro de Charly, con la zurda una vez más como contra el Barça, que dejaba en ventaja a Agirretxe, adelantado a la defensa que en un remate de todo menos canónico, mandaba en balón a la izquierda de Beto y se acercaba a la grada a celebrarlo. Tardé, tardé en celebrarlo yo hasta que no pasaron 3-4 segundos, de miedo a que fuera fuera de juego. Pero no lo era. Gol legal, 1-2 en el tanteador, y aunque más relajado, a seguir temblando. Nada parecía cambiar hasta el 45′. 15 minutos de desconexión, de relajación, de templar nervios, de analizar la verdad, lo que estaba pasando sobre el verde. La Real ganaba en el Pizjuan, había vuelto a remontar un partido por detrás del marcador y seguía manteniendo la cuarta plaza igualado en puntos al Valencia.

Los contendientes volvían a salir al campo, hacían presencia sobre el verde una vez más dispuestos a luchar 45 minutos más en un partido vital. El Sevilla apretaba pero no ahogaba, la Real seguía llegando de manera intermitente, seguía siendo dueño del balón en muchas ocasiones, y Bravo solo había intervenido en un par de ellas. Un centro al que llegó Negredo pero no lo suficiente, otro al que no llegó y una más para Navas que hizo el esfuerzo pero tampoco lo consiguió. Y en estas, un error de salida de defensa de De la Bella, Medel que se mete por el hueco y se planta solo ante Bravo, hasta que el línea levanta la bandera. Se forma el lío en la banda, Reyes protesta al trencilla y ve la roja desde la banda, y la repetición nos saca de dudas. 5 metros de distancia entre Medel y De la Bella que rompe de manera escandalosa el fuera de juego. Hasta eso estamos teniendo a favor este año. Justo después, una sutileza de Xabi, y un uno contra uno que Vela, fuera del partido, no sabe materializar. Un doble cambio en el Sevilla, y uno único en la Real en el minuto 79′ entra Estrada, se va Vela. El de Zarauz pasó desapercibido una vez más, siguió sin ganar un balón dividido y solo estuvo a la ayuda en un par de lances con Carlos Martinez. Y la tuvo Antoine, mucho más activo en la segunda parte, incisivo, carrera por la izquierda, la esconde bien y el zurdazo lo para Beto con una mano increiblemente seca y dura para mandarla al corner. Poco después, un calambre de Illarra que no le deja continuar, la inclusión de Javi Ros, y la retirada de Antoine para que entrara el Chori.

Con todo el tiempo perdido con Illarra me temía lo peor, y ya no aguantaba más sentado. De pie, apoyado sobre el marco de la puerta de la sala, dando pequeños paseos por el pasillo, intentando liberar tensión y relajarme pasaron 3 de los 4 minutos de prolongación, que me parecieron pocos. Sin embargo, como siempre, una última falta que se saca desde un lateral, un último balón al área, un último sufrimiento hasta que ves que Bravo la tiene entre las manos, tirado en el suelo. El suspiro de alivio es tal que parece que acabas de respirar de nuevo tras dos horas bajo el agua y sin poder hacerlo. Triple pitido para lanzar un “TOMA” al aire y meterme a la cama con la emoción de lo vivido y el sueño de lo que faltaba por vivir.

Hoy por la mañana llegan los momentos de reflexión, de números, de lógica, de pensar. Solo hay un equipo que matemáticamente puede ser de Champions la jornada próxima, y ese es la Real. Pase lo que pase, la Real tendrá opciones de meterse en Champions la última jornada, y una derrota del Valencia en Mestalla contra el Granada, combinada con una victoria de la Real ante el Real Madrid, daría la Champions de manera matemática a la Real. ¿Difícil? Casi imposible, pero como dice Rekalde hoy, yo apuesto por la Real.

El estado de forma de Agiretxe, los minutos de Chori, la progresión y entrega de Antoine, la solidez defensiva de Mikel e Iñigo en los partidos grandes, el timón de Illarra, el pulmón de Markel y las subidas de Carlos y Alberto me hacen soñar con 3 puntos el domingo que viene, me hacen pensar en que es posible, en que este equipo tiene crédito, tiene ganas, tiene esperanza, tiene sueños y tiene ilusión por vivir con su gente una noche mágica. Parecía esta semana, todo perdido. Muy guipuzcoano eso de dar por perdido el partido en el minuto 90, pero quedan 4 de prolongación, dos de Madrid y dos de Coruña, que nos pueden dar la gloria.

El Valencia será duro, hoy, seremos un poco de Deportivo y de Zaragoza, a ver si rascan algo, a ver si meten presión a los granadinos y tienen que salir a por el empate por lo menos en Mestalla. Aunque quien sabe, quizá sea mejor esperar que el Depor esté descendido en la última jornada y que no se juegue nada y nosotros sigamos teniendo opciones de Champions. Sigo sin ver a la Real capaz de sacar 9 de 9, pero si algo me han enseñado estos jugadores, esta temporada, es que el raciocinio no está para cumplirse. Estamos sobre una ola que va a reventar en Europa, el 5º puesto está asegurado, y eso, hace 9 meses, era un sueño inalcanzable.

En el tema Montanier, entiendo al francés, entiendo a la directiva, entiendo a ambas partes, pero hay que aparcar el tema, dejarlo hasta el 2 de Junio, entonces llegarán las conclusiones, entonces llegará el meditar y el reaccionar. Se va, gracias por tu labor y lo mejor del mundo en el Reennes y a la directiva, que busque otro tan bueno, o mejor. Ahora, solo nos queda intentar aguantar un poco más en la cresta de la ola, quedan 4 de descuento, hay que achicar balones, sacar un tercer central y jugarnos un contragolpe. El Valencia acecha, pero nosotros tenemos la sartén por el mango y por el momento, solo hay que pensar en dar a Mou y a sus secuaces, un susto el domingo que viene.

Anoeta, domingo 26 de Mayo de 2013, 20.00, se juega una final. 11 hombres que intentarán hacer historia, otros 11 que intentarán evitarlo, y espero, que se note sobre el 105 x 69 de Anoeta, quien se juega más. Salta salta salta, pequeño canguro… y a los madridistas les damos…. orujo.

Sed buenos, o parecedlo

Con todo basta pero no es suficiente

Antes de salir de casa mi padre me avisó. “Tengo sensaciones extrañas hoy, creo que va a haber sorpresas en el onde”

Como todo partido, el camino a Anoeta casi en silencio, la tensión del momento se podía notar en el ambiente, partido de “si o si” en juego a partir de las 22.00 en Donosti, y el Twitter de la Real que se hacía de rogar antes de escupir la alineación realista. “Para mi que juega Chori, y XP al banco” decía mi padre. 50% de acierto. Montanier, dejó claro a las 21.00 la disposición de la Real. Ataque. Markel como “4” único y solitario, flanqueado por Xabi y Antoine, con toda la dinamita arriba, Chori, Vela y el delantero del momento, Imanol Agirretxe.

El clásico trago de antes del partido, me seguía sin sacar de mi asombro y preocupación. ¿Y quién defiende? Antoine y Xabi van a tener que hacer un desgaste físico importante hoy ahí abajo. “Tranquilo, minuto 60 por delante, y metemos a Zuru a contener” me decía mi padre. Mis pensamientos sin embargo, se iban al contrario. ¿Y si vamos por detrás? ¿Cómo revolucionamos el partido?

Subiendo las escaleras hacia mi sitio, el primer contratiempo de la noche. Al padre de Juan, se le olvida la tarjeta en casa. Me río por no llorar. Hace ya años que mi padre y yo manteníamos esa discusión, de qué pasaría si un día nos ocurriera eso. “Si no me dejan pasar enseñando el DNI o me dan una alternativa, monto un pollo del quince al día siguiente en las oficinas” me decía siempre. Por si a algún insigne lector del blog le ocurre, en la taquilla de la puerta 6 de Anoeta, donde pone “incidencias” comprueban tu abono y te extienden una entrada para que puedas entrar. Todo en orden pues, todo dispuesto, saltan los 26 protagonistas del encuentro, y las Campeonas de Liga de Hockey. Tras el saque de honor pertinente y el minuto de silencio de rigor, el balón echa a rodar con los estómagos algo más llenos que media hora antes. Y el plan se ve a la perfección.

Xabi es el que escuda a Markel en el doble pivote que no es tal. La disposición puede ser 1-4-3-3, pero como decía Lillo, “una vez el árbitro pita el comienzo del partido, todos se empiezan a mover y se pierde el dibujo táctico”. El dominio de la Real se hace evidente casi desde el comienzo, la Real toca, juega y combina, como iba a haber otra manera si tenemos a todos los jugones sobre el verde. Después de un par de saques de esquina, una amarilla a Siqueira, una falta escorada y un balón de oro del Chori, para que Imanol, en fuera de juego milimétrico, clave el primero. Anoeta estalla, Agirretxe vuelve a la puntualidad de su cita con el gol, y los primeros “si Imagol, no problem” suenan en la grada. Poco dura sin embargo la alegría. Una contra, bien ejecutada por parte del Granada, acaba en un tiro que pega en Mikel, el balón para El Arabi que la pone en el fondo de la portería de Bravo. Juan me comenta con acierto: “Con el plateamiento de hoy, esto es lo que toca, un partido loco” Medito para mi, si nos interesa llevar el partido a ese extremo. La Real tiene más calidad, toca más, llega más y defiende mejor… pero con un solo mediocentro nos pueden matar a la contra.

Otro par de llegadas con poco peligro de la Real que según pasan los minutos, va dejando destellos de calidad en los jugadores. Carlos Martinez parece como siempre el expreso de en punto e y media, De la Bella vuelve a hacer la banda izquierda suya, sube y baja sobre raíles mientras Markel guarda las espaldas de los laterales cuando suben. Vela deja destellos de su calidad, Chori profundiza, Xabi está más escondido que otras veces pero organiza, y la rubia y el “9” hacen lo que quieren con el balón en los pies. En estas, una internada de Carlos Martinez por banda derecha, perdida de balón y el navarro vuelve a su posición para recuperar el balón, lo gana y la saca jugada. Otra jugada como el cuarto gol al Valladolid, más conducción que toque pero apertura de Chori a la derecha, Vela encara, centra perfecto para que Imanol llegue con el pecho, con el corazón a ponerla lejos del alcance del meta franjirojo, Golazo del “9”, del que no valía para Primera, del que intentaron quitar de ahí hasta que ha demostrado porque sigue quedándose año tras año. 14º gol de la temporada, 1 en Copa, 13 en Liga, y la Real otra vez, dos mas average por encima del Valencia.

Visita obligada al descanso, como casi siempre. Los comentarios son claros. Jugamos, pero con este onde, ojo. La segunda mitad, comienza con más de lo mismo. Un par de llegadas de la Real, Charly sigue subiendo y bajando hasta que la máquina diga basta. Un par de lujos, un detalle de calidad, un toque de distinción, un centro, un casi remate… y con estas, otra clásica. Balón en largo de Antoine para Imanol, que hace un control sublime, botando, pierna izquierda, chut potente y balón a la madera. El gesto de pulgar arriba de Agirretxe lo dice casi todo, “vaya balón me has puesto nene” y la sensación en la grada parecida. “¿Y si nos acordamos de esta?” Mi padre tan agorero como siempre, pero razón no le faltó. Perdíamos el dominio del centro del campo, las fuerzas empezaban a escasear, Griezmann no daba para arriba y abajo, Xabi comenzaba a conducir en exceso y la Real necesitaba un revulsivo, un jugador de control en el centro… y el cambio fue Ifrán. La estupefacción de la grada, completa. El retirado, el otro Uruguayo bajo un “Chori Chori” del respetable y una ovación de gala. Los ánimos a Diego, casi del mismo tono. Y la primera suya no tardó en llegar. Un balón perfecto al primer palo para que Vela se adelante al defensa y la ponga, de diestra en el mismo palo que besó la volea de Agirretxe. Otro uyyyy en la grada, y otra vez el temor a perdonar. El Granada se hacía fuerte en el centro y pegaba arriba, el signo más claro era la aparición de un inadvertido Bravo. Tres balones importantes sacó con las manos y uno con la mirada. La tensión crecía, volvía el clásico final “made in Anoeta” pero el que algo quiere algo le cuesta y eso parecía entender Monty, que echó un pulso, innecesario, al Granada. Explicó luego entre preguntas muy poco agresivas para el fallo táctico que tuvo la Real a partir del minuto 60, que Zuru no estaba para jugar. Nadie preguntó por Pardo al eludir la cuestión de que “no había otro medio centro defensivo”. La Real jugaba casi colgada del larguero, cada pérdida en ataque provocaba un colapso mental de la grada y en el minuto 80, se cayó el alma a los pies a Anoeta. Estrada. Como bien apuntilló Dublín, la bombona de oxígeno de la Real era Estrada. Griezmann y Xabi pedían refuerzos a gritos, a Markel le faltó ir al banquillo para zarandear a Monty pidiéndole apoyo, y el soldado que mandamos a las trincheras es Estrada.

Una ocasión de gol de un remate de cabeza en plancha no justifica un cambio de un jugador que salió para quince minutos y no ganó un solo balón dividido. De la Bella forzó hasta el extremo y tuvo que salir Cadamuro cuando los gemelos del catalán dijeron basta. Y es que ayer pusimos toda la carne en el asador, pero hay que saber cuando retirarla para que no se te quede como una zapatilla. Ayer Montanier no supo, y la carne se le pasó. Una pérdida de Markel en área contraria dejó en evidencia lo fundido que estaba el equipo. Ni Xabi ni Antoinre llegaban ya a las ayudas y Mikel tuvo que forzar la quinta. El partidazo que se cascó Markelele por el bien común, de ensalzar. La cagada del minuto 94, también. El gol que nunca tuvo que llegar si la Real hubiera mantenido la posesión del balón en el centro del campo con la entrada de Pardo llegó tras dos rechaces y un remate entre 3 piernas realistas. Pero llegó. Y la cara de tontos se nos quedó a los que aguantamos hasta el final, como siempre. A los que aplaudimos al equipo a la salida hacia vestuarios, como siempre. A los que sabemos que lo que está haciendo la Real este año es meternos en un sueño, como nunca.

Ayer muchos aficionados dejaron su asiento antes de tiempo, al ver el empate. Me pregunto si les ha servido el minuto y medio de cama que ganaron para estar hoy más frescos en el trabajo. Parece que nos olvidamos muy muy pronto de que por más que ayer el empate nos deje cara de tontos, seguimos cuartos, dependemos de nosotros mismos para jugar el año que viene, la Champions ni más ni menos, y que tenemos la Europa League asegurada.

Parece no bastar con eso para algunos. Respeto, pero no entiendo. Ayer pusimos todo lo que teníamos, pero no lo supimos gestionar. Dependemos de nosotros si, pero no nos engañemos, la cabeza nos dice que la Real no va a ser capaz de sacar 9 de 9 en los últimos 3 partidos. Aun con todo, mis colores seguirán siendo estos, mi sentimiento el mismo, mi ánimo en el campo igual y mi orgullo por estos colores y los jugadores que los visten, mayor si cabe.

Al Pizjuan a traer tres puntos al norte, a rezar porque el Valencia se deje algo en Madrid y no sean las maletas, y a volver a poner todo sobre el verde para volver a recuperar la ilusión, sobre todo de los once que tienen que jugar con la pelotita los 3 domingos (o sábados) que nos quedan. Poner todo lo que tenemos sobre el campo basta, pero a veces, no es suficiente para lograr el objetivo, el sueño.

Sed buenos, o parecedlo