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Lo inevitable no se puede evitar

El de hoy no ha sido un partido cualquiera. En una semana llena de emotivos homenajes a un grande del fútbol español que hizo mundial su éxito encaraba un partido complicado.
Recibíamos en casa, en Majori, al Aloña Mendi de Oñati. Segundo clasificado, un punto por delante en la tabla y con un resultado desfavorable de 28 26 en la ida.
Pocas cosas hay mejores que reunirse en grupo, en equipo justo antes de un partido y soltar tensión. Se ha visto nada más llegar al vestuario. Concentración, atención, motivación.
No escribo hoy sobre balonmano para hablar del partido que hemos sacado hoy adelante como grupo, como equipo. No hablo para comentar las magníficas jugadas del final del partido que nos han hecho levantar un partido y marcador adverso. Escribo por que me apetece abrirme, contar el sentimiento amargo que me ha recorrido hoy en el calentamiento.
No he podido dejar de pensar en que el pasado domingo, sobre las 16.00 de la tarde, saltó al campo de Berillo un chaval como yo. Un chaval de 26 años, natural de Ormaiztegi, a no más de 15 minutos de donde vivo y 5 de donde juego. Un chaval afable, cariñoso, majo. De estos que dices, “buena gente”. Aquel chaval posiblemente se despidió de su novia con un beso fugaz después de comer. Quizá ni siquiera habló con sus padres aquel dia. Posiblemente dejara un vago “geroarte” antes de cerrar la puerta de casa maleta al hombro. Aquel chaval, no volvió.
Urtzi Gurrtxaga era el capitán del Tolosa, un equipo de regional, lejos de la élite, lejos de las cámaras. Urtzi era un tío sano, con sus juergas puntuales, con sus risas y sus días malos. Era uno más en este mundo que gira, pero el domingo algo dentro de él dijo “hasta aquí”. Hoy por la mañana, a 40 kilómetros de donde aquel chaval perdió la vida, y dejó marcada la de sus familiares y amigos, mientras calentaba pensaba en qué me diferenciaba de él, y se me han revuelto las tripas con la respuesta. Me he acordado de que por la mañana casi no me he despedido de mis padres, que no le había dado un último beso a mi novia, que ni siquiera le he dicho adiós a mi hermana… No hay nada que nos separe de salir un día de casa y no volver, pero si hay cosas que puedes hacer para que los de tu entorno sepan lo que tu sientes. Hay que vivir cada minuto cómo si no fueras a agotarlo. Cada día como si no pusieses si vas a ver su fin. Yo no conocía a Urtzi, pero el era solo uno más, uno más de todos nosotros, todos los que disfrutamos de un deporte los fines de semana, todos los que cogemos coches, trenes o autobuses para ir a clase, a trabajar. Dentro de todos llevamos un pequeño Urtzi

Sed buenos, o parecedlo

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Volveremos

Era un viernes extraño. Si bien los viernes el despertador se adelanta unos minutos, lo del viernes pasado no fueron minutos, más bien horas. A las 5.55, ya andaba mi móvil haciendo vibrar toda la mesilla. En ese momento, me arrepentía de todo. Miraba hacia delante y veía, un viaje a Donosti bajo la lluvia, 3 horas y media de autobús hasta Zaragoza, una espera de más de hora y media en el aeropuerto, casi otras dos horas y media de viaje en avión, acompañadas de seis horas y media de espera en Stansted. Si, Stansted, Londres.

Se hizo duro, no hay que negarlo, pero parecía que iba a merecer la pena. Lejos de la vida deportiva del que escribe estas líneas, existe una vida estudiantil y laboral, en mayor o menor medida que hace que las épocas de vacaciones no lo sean tanto, que los fines de semana sin hacer nada escaseen durante el año y sobre todo, que las escapadas a visitar ciudades o países más allá de Donosti, sean costosas y efímeras. Sin embargo, cuando se plantea una oportunidad así, hay que cogerla, enfrentarse a los bienes y males que pueda llevar, e intentar disfrutar a tope de tu experiencia, desconexión y libertad, de los días que hayas podido conseguir.

Y el plan era inevitablemente perfecto. Una ciudad grande, interesante y atractiva. Una compañía excelsa, de buen ambiente y conocedora de la ciudad… pero parecía avocado a ser 2 de 3, como este Enero, las perfecciones que se necesitan para un viaje. Lugar, compañía y meteorología. Y era solo esta última la que nos iba a fallar, aunque a medias, en el plan magníficamente ideado y concebido de 3 días en Londres.

La llegada no pudo ser más caótica. A media hora para que el metro cerrara las puertas, e indignados por tener que pagar 4.50 libras por un billete de único viaje, dos amables responsables del metro londinense, “tube” nos hicieron pasar haciendo la vista gorda sin soltar un solo penique. Encontrar el hostal, fue segunda guerra, y la llegada a la habitación, ya ocupada por un par de personas, desconcertante. Sin embargo, la tortilla de patatas a la 1.30 de la mañana tras no comer nada desde las 14.00 de la tarde… un pecado venial. La tarta de chocolate acompañando dicha tortilla… merecía haber pasado por todo lo que habíamos pasado para degustar aquellas excelencias.

La mañana del sábado fue algo perezosa de arranque, dormir menos de lo normal y un largo día de caminata por delante. Tras 4 errores en el “Tube”, conseguimos desembocar en Waterlo Station para atravesar el puente de Westminster con las Casas del Parlamento al fondo y la Abadía de Westminster detrás. La visita al Primer Ministro tuvo que esperar, y recorrimos St James Park hacia Buckinham, donde como no podía ser de otra manera, la Reina aguardaba en casa. Los estiramientos de uno de sus guardas, y unos pelícanos algo revoltosos, dieron pie a las primeras risas del viaje, y a la foto que lo resume.

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La vuelta hacia Trafalgare Square, y la primera presencia de una casi permanente estancia en Picadilly, terminaron de cerrar la mañana, antes de dar una vuelta en lo que se calificó como “hacer tiempo y hambre”, y resultó una buena excusa para entrar en tiendas y dar un rodeo de 4 kilómetros para llegar al mismo punto. Ventajas e inconvenientes de viajes así… El Albert Hall, el obligado paseo por Harrods, la presencia freaky del día con las fotos al Andén 9 y 3/4, o la tienda de Harry Potter, terminaron por redondear un día al que solo le quedaba, la copita nocturna. Unos muy precisos dolores de espalda y la amabilidad de la señorita que tuve la suerte de escoltar aquella noche, hicieron que una retirada a tiempo, bien sirviera para poder disfrutar sin mayores miramientos el resto del viaje.

El domingo por la mañana, algo antes, partió la expedición hacia más turismeo freaky. La visita a Gringotts, Banco de los Maagos, y la visita obligada al TATE Museum of Modern Art, coparon la mañana antes de que un paseo por encima del Thames atravesando el Millenium Bridge, diera con nuestras siluetas al pie de la catedral de St Paul, donde Carlos de Inglaterra y Diana de Gales, se dijeron que si por un tiempo. La mañana lluviosa, la comida en la correntosa mesa de un KFC y la tarde desapacible que dejó, nos obligó casi a buscar cobijo en un típico Sturbacks, y seguir los venideros realistas. La llegada del primero a manos de Antoine, la expulsión y el segundo de Imagol, redondearon una tarde al calor de la calefacción y disfrutando del chocolate de la conocida cafetería, acomodados en un sofá sin precedentes y que ni siquiera el gol de penalty del Zaragoza pudo destrozar.

Más contentos de lo que habíamos entrado, salimos camino al hostal donde cambiarnos y buscar los BAFTA eran el objetivo, hasta que dedujimos que lo que hacían los operarios no era poner, sino recoger la alfombra. Fue la señal para buscar la tarta de chocolate de Friday’s, que no pudo llegar debido al cambio que ha sufrido en mi memoria, la cafetería casi diaria que visitábamos en Malta, y que resultó imposible hacerlo en Londres. Resignado, movimos nuestros respectivos culos hasta un McDonalds donde intentamos sumergirnos en el chocolate caliente que devolviese algo de calor a nuestras venas. La decisión de madrugar un poco más el lunes, bien me pudo salvar, de no hacer una avería mayor al viaje de vuelta.

Y es que la vuelta fue… desastrosa. La mañana apacible, nevada y divertida, dio paso a la lluvia, al viento que se metía por todos lados, incluso dentro de Grimauld Place y del Callejón Diagón. La espectacularidad de la Lloyds, el contraste arquitectónico del City Hall con el Tower Bridge y su respectivo castillo, nos dio el comienzo de un paseo sin rumbo, que acabó más tarde de lo que hubiera tenido que acabar para que la salida londinense fuera en orden. Un móvil al suelo, un metro que tarda más de lo que tarda, una tienda sin género, una subida furtiva a Harrods, un viaje de metro agónico, una búsqueda desesperante de la estación de autobuses y un atasco descomunal en la salida de la ciudad, hicieron limar, por decirlo de alguna manera sutil, mi presencia en un avión de regreso, que también tuvo lo suyo. La tensión vivida, la calma mantenida y la tranquilidad y la ausencia de histerismo fueron algo a valorar de manera muy positiva, para que luego, terminara todo lo bien que terminó.

Un rayo, unas turbulencias, una maleta facturada y el granizo, terminaron de despedir un viaje increible del que solo se pueden sacar notas positivas. La tercera pata de la meteorología, la podemos trasladar a los 3 puntos de la Romareda, para traernos un sabor de boca inmejorable de 3 días de ensueño, buena compañía y disfrute de Londres. Deportivamente, 3 puntos que nos meten en la pelea, y que pueden dar un titular.

VOLVEREMOS, a Champions, y a viajar

Un día diferente

Acostumbrados os tengo a mis fieles lectores (calculo que seréis aproximadamente un número indeterminado entre 1 y 3) a leer una crónica diferente, más cercana y totalmente amateur de lo que ha sido el fin de semana para la Real Sociedad, o a comentar alguno de los temas más relacionados con la actualidad del equipo txuri urdin. Este lunes, aprovechando que el partido del sábado lo resume mejor que nadie el 0-0 que se veía en el marcador del Nuevo Los Cármenes a los 93 minutos de juego, usare este pequeño espacio de la red para compartir, una experiencia que sin duda será inolvidable para las 20 personas que lo vivimos, pero sobre todo, y en lo que a mi respecta a las dos personas que a mi me atañen, esto es, mi padre y yo mismo.

Hacía cosa de casi un mes que mediante un e-mail de promoción de Canal + me llegó la oportunidad de concursar en un concurso, valga la redundancia, que te hacía optar a 10 invitaciones dobles para conocer a la Real Sociedad por dentro. El premio, una visita al Museo 100 inaugurado el año 2009 del Centenario, un tour por Anoeta y sus interioridades y una visita a las instalaciones deportivas de Zubieta, con una pequeña actividad física sobre el cesped y un posterior coctel. La curiosidad me picó, y me llevó cosas del destino que dice mi padre, a pinchar sobre el enlace y descubrir que la manera de conseguir el premio, era la mía. “¿Qué sientes cuando ves ganar a la Real Sociedad?” La respuesta, debía ir en un pequeño párrafo. No soy yo de pensar y escribir, sino más de pensar mientras tecleo, así, que le di al teclado.

“La sensación única que te recorre el cuerpo cuando subes las escaleras que te separan la plaza de Anoeta de tu puerta de entrada que nos invade todos los domingos. Acordarme, de como mi padre cuando con todavía 4 años recién cumplidos, ya me llevaba al viejo Atocha, y saber, pese a casi no recordar, que fui parte de la historia de ese estadio. Acordarte de eso es lo que te hace entre otras cosas, olvidarte del mal tiempo, frío lluvia nieve o viento, y saber que no puedes faltar a la cita con ese asiento reservado en el coliseo realista. Una vez dentro, colocarte siempre en el mismo lugar, llevar siempre esa camiseta txuri urdin, y ver, que los de tu alrededor también son los de siempre. Al son de ese himno que atrona la megafonía del estadio y que te hace revivir recuerdos pasados, entre palmas ver salir a tus 11 jugadores. Esas 11 personas que te representan a ti, a tus colores, a tus sentimientos. Siempre me ha parecido que ser de un club grande es fácil, por eso, cada gol que se corea en Anoeta, cada vez que se siente la victoria, cada vez que arranca la marcha de San Sebastian desde las gradas, sabes que puede llegar a ser un momento inolvidable. Saber, que has estado allí, has sido participe de esos tres puntos, ver como el silbato del árbitro pone fin al partido y los jugadores alzan los brazos y se juntan en el centro del campo para agradecerte el apoyo, el estar siempre ahí, donde te corresponde. Victorias, y derrotas, pero sobre todo las primeras, que te hacen sentir la ilusión de cuando todavía tenías 4 años y pasabas por debajo de las vías del tren, para ir a un estadio que olía a cesped mojado y bocadillo, junto al que sigue siendo responsable, partícipe directo y primera persona a la que abrazas, cuando ves que los 3 puntos, se han quedado en casa.”

No es que me fuera sencillo recuperar el texto, pero una vez pasado todo el trámite, ha vuelto a mis manos. Hace 15 días, una llamada por teléfono y un “enhorabuena” que implicaba, que el jueves pasado, a las 4 de la tarde, mi padre y yo viviéramos 4 horas y media especiales y distintas.

La cita fue en el estadio, en el museo. Quizá no hable demasiado bien de mi el decir, que en 3 años todavía no había estado en el museo. Quizá como suele decir mi padre, tenía que ser así, para que la primera vez fuera en un momento especial como ese. No tenemos copas suficientes como para llenar muchas vitrinas, así que el museo es cercano y emotivo.

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Objetos de época, botas y balones que marcaron una historia, camisetas antiguas que te imaginas llenas de agua en días lluviosos y te hacen sentir orgulloso de la gente que peleaba bajo ellas. Yo, solo he vivido 24 de los 103 años de historia de la Real, pero para mi, es como si hubiera vivido los otros 79. Las imágenes de Gijón son como si las hubiera visto por mi mismo, incluso las de Atocha en la segunda Liga, o las de la final de la Copa del ’87. Son mías propias, otras de mayor o menor importancia, como el partido inaugural del Madrid en Anoeta el 13 de Agosto del ’93, acompañado por mis dos abuelos en un arranque de desacato de mi padre. Las del 5-0 al Athletic, las del subcampeonato con Tayfun en lo alto de una piña, las de la Champions, las de Savio fallando ese penalty, y la de Xabi Prieto trasformándolo casi 3 años después en la misma portería. Recuerdos que están ahi, que he vivido y que no he vivido, y que te hacen sentir más de cerca estos segundos.

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Cosas simples como las botas con las que Xabi metió aquel penalty están allí, no solo para que te sientas orgulloso de ello, sino para que nunca olvides quien fuiste, a donde llegaste y lo que te espera. El primer detalle curioso de la tarde llegó al notar la falta de un balón. Un detalle insignificante a priori de no ser por la historia contada. Faltan dos objetos de valor en el museo. El primero, la camiseta con la que Zamora metió aquel ya famoso gol de la historia de la Real. El grito de GOL más alto y fuerte que se ha escuchado jamás, perdió la camiseta de su protagonista, extraviada en el viaje de Gijón a Donosti, y nunca más se supo de ella. Dicen las malas lenguas, que algún amigo de Juanito, jugador madridista, la robó para dársela y después quemarla. El segundo objeto, sin duda alguna una de las cosas más lamentables que he visto jamás. El balón de la segunda Liga, el partido que se jugó en Atotxa, que la Real gana al Athletic, y que su portero, el famoso Andoni Zubizarreta, sacó del estadio bajo el brazo sin que nadie le dijera nada. Hoy, ese balón, propiedad de Zubi, no está en el museo, aunque estuvo cedido amablemente por su dueño los dos primeros años. Son detalles, pero son detalles feos de un club como el Athletic, que no tiene ningún cariño sobre ese objeto y que no ejerce la presión que debiera, así como la Real para que ese balón esté donde le corresponde.

A la salida del museo, el estadio, que ya conocía. Unas Navidades mi padre me llevó a visitarlo haciendo un Tour parecido al que hicimos el pasado jueves. Pasillos interiores donde hay carteles conmemorativos de todo lo que ha acontecido en el estadio. Conciertos, reuniones, partidos de Rugby…. Pasillos que te llevan a la sala de prensa, donde Montanier se sienta cada 15 días. Una sala de prensa correcta, modesta pero suficiente para un estadio así, junto a la zona mixta, plagada de fotos y carteles de los que antes han sido protagonistas sobre el cesped.

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De ahí, al santuario. Ha ese lugar en donde a los 28.000 que abarrotan las gradas de Anoeta nos encantaría estar. Ese vestuario, ese banco donde se cambian los protagonistas de los domingos, donde el mister da el último aliento a los jugadores, donde se concentran, conjuran y deciden irse a por la victoria. Un vestuario modesto, sin jacuzzis, sin demasiados lujos, pero correcto. El segundo detalle de la jornada, llegó junto con la visión de mi padre de un pequeño objeto encima de las taquillas del vestuario. Al no poder acercarnos, la pregunta al guía fue la solución. “Es la virgen de Aránzazu, lleva ahí desde que Montanier llegó a la Real, y ahí seguirá mientras esté el francés”. Parece que la conjura a la virgen, no es del todo efectiva, pero no tentamos a la suerte y la dejamos donde estaba.DSC03526

La salida del vestuario, da a un pasillo, bajo la pista de atletismo que te conduce a la boca de salida de vestuarios. En el pasillo, todo tipo de fotografías de los partidos importantes de la Real, para meter más si cabe en el partido a los jugadores. Fotos de la construcción del estadio, de los partidos que se jugaron en Champions en la 2003-2004, derbys, partidos de UEFA… adornan unas paredes azules cuando el equipo está a punto de saltar al verde. Al final de todo, la bajada, como en los estadios antiguos, antes de la subida. Y justo ahí, al lado de la salida, el último mural, ese que en algún video se ha visto ya, ese en el que se plasma y resumen todo el ser txuri urdin, desde el campeonato, al subcampeonato, a la temporada del descenso, todo, en uno.

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Una vez fuera, esos 32.500 asientos azules que te rodean. No es un campo de fútbol, es un estadio, pero solo el haber mamado la Real desde pequeño, vestir la camiseta azul y blanca un domingo soleado, y salir por ese boca al estadio, mirar al rededor y ver miles de personas que te jalean, tiene que dar la fuerza suficiente para que nadie te gane ahí. Solo cuando estás ahí abajo y te imaginas eso lleno, te das cuenta de cuan importante puede resultar el factor cancha, el jugar en tu estadio. Al fondo, Etxarri concedía una entrevista a ETB, nosotros a lo nuestro, fotos a la grada, al palco al que posteriormente subimos y donde acabamos la visita, y pisar el cesped. Con cuidado, pero poder decir que has estado sobre el cesped de tu estadio, de tu campo, que has sentido esa hierba bajo los pies. En el centro de la banda, tus colores.

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Bajando hacia el parking del estadio, salimos al exterior por Puerta 0, esa que ve entrar a jugadores de uno y otro equipo los días de partido. Fuera, esperando, el autobús para llevarnos a Zubieta, a la cuna de todo esto, al crecimiento, sentir y objeto de deseo de todo realista. No un autobús cualquiera, sino ese que lleva a los jugadores de un lado para otro. Otra de las anécdotas que quedan del día es, la salida del recinto de Anoeta. La plaza, tiene en un lado un colegio, en el que algunos chavales coincidieron que estaban en el recreo y que al ver salir al autobús, agitaban los brazos saludando a los que posiblemente creyeran que eran jugadores de la Real. En el interior sin embargo, 30 personas que no tenían nada que ver con el equipo y que a la vez, tenían todo que ver. El autobús, daban ganas de decir al chofer “directos a Granada”. Nunca más sentiré lástima de los jugadores que se pasan hora y media, dos o tres horas en el autobús. Asientos de cuero, reclinables, espacio más que suficiente para estirar las piernas y hasta una pequeña mesa para las cartas.

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A la llegada a Zubieta, nos esperaban dos cámaras como si realmente fueramos más importantes de lo que éramos. Destino, Z7, donde las inclemencias del tiempo, no permitieron que la actividad deportiva estipulada y preparada, fuera todo lo intensa que nos hubiera gustado. Por lo menos, tuvimos oportunidad más que suficiente para coger docena y media de balones, y chutar unos cuantos tiros y centros hacia portería, para notar un balón profesional en un campo profesional. Después, la visita de las instalaciones que resultó quizá lo más pesado, aunque interesante de la visita. Primero, el edificio Gorabide, colocado a la entrada del recinto y donde los equipos infantil, cadete, juvenil y femenino tienen sus instalaciones. Gimnasio, piscina, aulas de estudio y aprendizaje, así como salas médicas y de masaje junto con los despachos de “los de arriba” como bien nos comentaron. La explicación de la “filosofía Zubieta” de como cada uno de los entrenamientos está determinado por la dirección deportiva, de como hay que cumplir los mínimos de participación en las categorías inferiores, la labor de los educadores, preparadores físicos y entrenadores, la disciplina o incluso el régimen alimenticio de los chavales. Las instalaciones, totalmente nuevas, daban la impresión de ser útiles y cómodas.

Dejamos Gorabide, sin lugar a dudas un nombre bien elegido para un edificio que mira, tanto de manera literal a través de su ventana, como de mentalidad y objetibo al antiguo Z1 ahora llamado Jose Luis Orbegozo, para llegar al edificio Gainditu, sede del primer y segundo equipo.

La entrada se vio retrasada por la presencia de una televisión que estaba entrevistando al mister. Las bromas de “ahora es cuando hay que gritar ese de “Montanier dimisión” o incluso algún tímido grito de “Pardo tiene que jugar más” fueron la antesala a subir hasta el piso más alto del edificio donde 800 metros cuadrados de cesped artificial, daban visión perfecta al Z1. Las explicaciones del guía continuaban, hasta que se vieron interrumpidas por la llegada de Montanier, Troin, Elustondo, Markel y Cadamuro. Luis Arconada, que tuvo la decencia de presentarse sin dar su apellido y como jefe de prensa de la Real, nos acompañó a hacernos una foto oficial todos juntos, y nos liberó del guía para que nos sacáramos fotos, y preguntásemos a los entrenadores y jugadores, dudas y curiosidades.

Cadamuro muy suyo, no se despegaba del móvil, Elustondo con cara de pocos amigos y los franceses un poco descolocados, fue el momento para que Markel cogiera la batuta y se saltara la visita oficial para llevarnos por donde él quiso. La primera parada, fueron las habitaciones y zona común de la plantilla. 25 habitaciones en principio para el primer equipo, con camas dobles para descansar en días de doble sesión o previas a un viaje muy por la mañana. Una especie de sala común con algún sofá y una televisión justo encima del gimnasio y el vestuario.

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En el pasillo de acceso al Z1, fotos para que a nadie se le olvide a que club pertenecen. Imágenes de jugadores históricos y que marcaron una época dentro de la Real, decorado como no puede ser de otra manera con los colores azul y blanco. El vestuario del día a día de la Real, más acogedor. Quedó claro que la visita al alma mater realista no estaba prevista, visto el aspecto que tenía el vestuario. No sucio, no limpio, simplemente, quedaba claro que estaba preparado para que al día siguiente fuera usado, y no preparado para la foto o la visita. Un vestuario de madera, taquillas personalizadas con el nombre de cada uno, y los enseres personales de cada uno en el interior. Markel, siguió haciendo de maestro de ceremonias explicándonos cosas del vestuario, de las reuniones y de lo cómodo y nuevo que estaba todo, comparando con como estaba antes. “Txelete” que sería el mote que posteriormente nos enteramos mi padre y yo que tenía, no se fijó en algo que si llamó la atención de algún que otro curioso, y que Luis no dejó que fotografiásemos. la lista de sanciones de la Real, donde venían estipulados los cánones a pagar por los jugadores por diferentes faltas como “falta de asistencia o retraso a un entrenamiento o concentración”, “amarilla o roja por protestar”, “hablar por el móvil en reuniones o comidas” o la más curiosa para mi, que era “fallar un penalty”.

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Hicimos el camino de vuelta para volver a subir a la zona principal de Gainditu, donde los camareros y cocineros de “Bokado” nos deleitaron con un lujoso coctel mientras charlamos amigablemente con los jugadores de la Real y entrenadores allí presentes, donde Markel confirmó por segunda vez, ser el más abierto y disponible de los presentes, el más “normal” en resumen. El fin de fiesta llegaba y la responsable de Canal + acercó 10 bolsas de la tienda oficial de la Real con 20 camisetas dentro, cada una con un destinatario claro. Los jugadores, se dedicaron a firmar camisetas en los últimos minutos, antes de despedirse y hacer nosotros lo propio. Yo, que la camiseta la quiero para vestir, y no para colgar, no quise que nadie me la firmase, y la sorpresa llegó al ver, que la talla adjudicada a mi persona era una “M”. Habrá que agradecer formalmente a Canal + que me vea tan buena figura.

El camino de vuelta a Anoeta, lo hicimos una vez más en el autobús del equipo, del que ya para entonces habíamos olvidado las comodidades, y volvimos a disfrutar. La bajada del mismo, y la posterior salida de Anoeta, se hicieron dentro de lo que cabe duras, sabiendo que posiblemente una experiencia así es única en la vida.

Este fue un jueves diferente en mi vida, un jueves repleto de detalles bonitos, imágenes emotivas y encuentros inesperados, que desde luego, tardaré en olvidar. Privilegiado me siento, y casi responsable de traducirlo en palabras para que los que lean sepan, que estas cosas también se hacen, y que sin lugar a dudas, ayuda a acercar a aficionador y jugadores, que al fin y al cabo, corren todos los días para ti.

Sin lugar a duda, me pensaré un par de veces el criticar a Markel la próxima vez que de un pase malo.

Sed buenos, o parecedlo.

No habrá paz para los sinvergüenzas

Dicen que es mas fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. Dicen también, que quien no se consuela es por que no quiere, y que todo depende del cristal del que se mire. Todas estas frases sirven para saber, que nadie es imparcial en ningún tema, y que por tanto, la objetividad, eso que se pide a los periodistas, no existe. Y es que nadie puede ser objetivo sobre ningún tema. En el fondo, todos tenemos un bando en la guerra, unos colores en el campo, una rubia preferida a una morena, o una comedia ante un drama.

Me he dado cuenta hoy, que en este humilde blog que vengo llenando de ideas, de palabras que pasan inadvertidas para casi todos. Las visitas al blog son de amigos en su mayoría, y de alguien perdido por Internet buscando algo que posiblemente no pueda encontrar aquí. Sin embargo, de todos los posts escritos en este blog, de todas las palabras escritas por diferentes teclados pero por los mismos dedos, hay muy pocas que se refieran al tema que quiero tratar hoy. Y ese, es el de los sinvergüenzas.

Desde que hace unos años me tocara ser la tercera parte de un duelo, esa a la que todo el mundo odia en algún momento en su vida, me di cuenta de lo complicado que es impartir justicia, y dejar contentos a todos en todo momento. Más que difícil, de hecho diría que es imposible. De igual manera que es imposible ser imparcial, es imposible contentar a todos, y es que “nunca llueve a gusto de todos”.

Sin embargo, hoy por la tarde, un twit de un buen periodista (y cuando digo bueno, no me refiero a imparcial) alteraba mi página personal al comparar a Illarramendi con la lamentable actuación de José Mourinho con Tito Vilanova en la pasada Supercopa de España. Por si alguien no se acuerda, que lo dudo, me refiero a esto:

Y es que esa acción rastrera, de barrio, de barriobajero de un entrenador de un club SEÑOR como es el centenario Real Madrid, el mejor club del Siglo XX, le valieron dos partidos de sanción al bueno de José. ¡¡Ojo!! Siempre cumpliéndose en otras Supercopas. Además, metieron 600 € de multa. ¡Oh! 600 € de multa a un entrenador que cobra cerca de 15 millones al año. Creo que Mourinho lloró. Lloró de la risa quiero decir.

Bien, pues el mismo Comité de sabios que impuso esa terrible sanción a Mourinho, ese mismo Comité que le puso 1 partido de sanción a un entrenador que vio como un colega suyo le metía el dedo en el ojo, ese mismo Comité que sigue sin entrar de oficio en las salvajadas que hace Pepe practicamente domingo tras domingo en estadios de toda España, se reunía hoy por la tarde para dilucidar las sanciones de esta próxima jornada.

Empezando quizá con lo menos grave, pero para mi más bochornoso, este Comité se reunía hoy cuando normalmente lo hacen los martes por la tarde, a eso de las 17.30 de la tarde, para sacar las sanciones sobre las 20.00. Bien, curiosamente, esta semana, no se reunieron el martes, sino el miércoles al mediodía. Imagino que no tendrá nada que ver que ayer, a eso de las 18.00 jugara el Real Madrid partido de Champions League en Moscú. Eso sería de muy mal pensado. ¿O no?

Sigamos. No voy a basar la mala imagen de la Real en una sola jugada, ni a criticar a un árbitro por ello, por los motivos anteriormente explicados. No voy a decir por tanto, que Teixeira Vitienes se cargó el partido del Domingo al echar a la calle a Asier Illarramendi en el minuto 44, por una entrada por detrás. Me pueden poder los colores al pensar que esa entrada no es para roja directa, pero el razonamiento me parece lógico. Hay una intención de parar un contragolpe claro, con una entrada lateral por abajo y desde luego levantando la pierna. Eso, a esa velocidad, puede parecer roja directa. Bien. Ahí, disculpo al árbitro, pero, no desde luego, después de ver que esta entrada es amarilla.

Y es que los árbitros cuando se ponen esa camiseta amarilla, negra, roja o azul, o la que sea en su momento, saben distinguir perfectamente que equipos tienen delante, que entrenadores hay en el banquillo y que presidentes encabezan a los equipos. Teixeira, se tiró un mes en la nevera antes de pitar casualidad de la vida el partido de la Real, después de su bochornosa actuación en el Barcelona – Real Madrid de Copa. Si, aquel que le valió la visita de Mourinho a su coche para “felicitarle”.

Y habrá quien se pregunte: ¿Y qué pinta el Comité de Competición en todo esto?

Aparte de la vergonzosa situación de primar ver un partido por televisión a hacer esa reunión, una, que hacen semanalmente, para no hacer nada más durante la semana, este Comité con las imágenes a cámara lenta, y con el Acta del partido en la mano, han decidido sancionar con DOS PARTIDOS  a Asier Illarramendi, por textualmente “producirse de manera violenta con otro futbolista”. ¡Vaya! Parece ser que esa entrada es meritoria de la misma sanción que recibió Mourinho por su dedazo a Vilanova y mucha más sanción que Carvalho por una patada por detrás a la rodilla de Messi. Casualmente y para más información, los partidos que se pierde Illarramendi, una de las joyas en alza de la Real Sociedad, son los partidos en casa ante el Mallorca, clave para el devenir de una Real en el disparadero, y el partido del año en San Mames, donde se medirán en el partido más bonito de la segunda vuelta, los dos mejores equipos vascos.

Yo no veo fantasmas donde no los hay, y tampoco los veo donde los hay. Por eso no creo que el Comité quiera castigar en demasía a la Real, ni que Villar haya metido mano en esto, porque sería como ser del Barça o del Madrid, y llorar porque “siempre” benefician al otro, en arbitrajes, en horarios, o en comidas. Pero si que veo una falta de rigor en unos señores que no han hecho más que hacer daño al fútbol, favorecer a los dos equipitos de moda y cargarse todo lo que está alrededor de ellos, sin darse cuenta de que la Liga Española no podría sobrevivir sin los otros 18 equipos que la conforman por una sencilla razón. Madrid y Barça no podrían jugar contra nadie. A ver si nos damos cuenta de que los clubes pequeños, de que los modestos, los pobres como el Mirandes son los que consiguen la empatía de los aficionados neutrales, o que les da igual lo que hagan Barça y Madrid.

RFEF, LFP, y tenedores  y responsables de la explotación de los derechos audiovisuales de los equipos españoles: Tenéis que saber que lejos de camisetas blancas y blaugranas, de ídolos como Messi y Cristiano, también nacen chavales de provincia, que van los domingos de la mano de sus padres a ver a sus otros ídolos. Esos que se llaman Fernando Llorente, Imanol Agirretxe, Didac Vila o Jose Javier Barkero. Y que ellos, tienen en mismo derecho que los 80.000 aficionados que llenan el Bernabeu (cuando lo llenan) de ver un partido en una hora que no de GANAS DE LLORAR al aficionado que ha conocido las tardes de bocadillo de tortilla, lluvia y partido de futbol del sábado a las 8, o de tarde soleada y al fútbol del domingo a las 5.

BASTA YA de cachondeos por favor, en un país en el que la mitad suspiran porque no les echen de sus puestos de trabajo, hay quien se pasa su situación de 50.000 al año por el forro de las pelotas, y además de no cumplir sus obligaciones, amenaza a radios, grandes o pequeñas con meterles a la justicia si no dejan de querer hacer su trabajo. Cuanto cachondeo hay en este sitio. No me extraña que los franceses se rian de España, ya que no dan más que motivos para que esto pase.

VERGÜENZA

GIANTS significa, GIGANTES

Es 5 de Febrero. Son cerca de las 8 de la tarde en Indianapolis cuando Eli Manning se coloca detrás de su center. Escanéa el campo. Es 1&10 en la 12 propia después de que los Patriots ejecutaran un gran punt. Mira al marcador. En el reloj, 3.46 para que se acabe el partido, para que se acabe la temporada, para saber si serás recordado, o serás olvidado en esa SuperBowl XLVI. Es su momento y lo sabe. La C de capitán, ganada a pulso con su borde dorado después de esa SuperBowl épica ganada también a los Patriots, ganada también sobre la bocina, y ganada con una jugada épica en la que se zafa de tres defensores y pone el balón en las manos de David Tyree le viene a la mente. Esa frase “Es donde quieres estar, en la situación en la que soñaste estar. El FG no te vale porque vas 4 por debajo, y tienes que ir a por el TD”. Si alguien no sabe de lo que hablo, THIS IS IT

Esta vez en cambio, le vale el FG. Pero lo quiere todo. Posición de Shotgun, Ahmaad Bradshaw a su lado. Da la orden 7 yardas por detrás de su línea ofensiva. 5 pasos atrás y su primera opción es mirar a Victor Cruz a su derecha, en su lado bueno y limpio. Doble cobertura, ahí no hay opción. Gira la cabeza y ahí está. El pequeño resquicio que te lleva a la gloria, o te deja en la derrota. Mario Manningham, semi abierto en la izquierda, con cobertura y el FS acercándose a su posición. Da tiempo, con lo que ejecuta el lanzamiento.  El balón vuela cerca de 45 yardas para encontrar las manos de un Mario Manningham que hace lo imposible para mantener sus dos pies dentro. El árbitro concede la recepción, pero Bill Belichick duda de ella y pide revisión. Son instantes de incertidumbre, ya que aunque la recepción parece clara, nunca se sabe.

En la cabeza de Eli, el transcurso del partido. Como un primer drive casi perfecto ha terminado con un sack que les sacaba del FG Range. Como Justin Tuck, siempre Tuck ha forzado el pase a la nada de Tom Brady, forzando un Safety. El TD posterior con pase perfecto a Victor Cruz, y la remontada al descanso de los Patriots. El pase de Brady a Aaron Hernandez buscando su segundo TD que pone a los Pats 9-17 arriba en el marcador, y los dos FG de Tynes que daban un aire de esperanza al equipo.

El árbitro tiene una decisión y dice que es buena. Lo siente. Sabe que acaba de cambiar con una sola jugada, con un pase magistral, el transcurso del partido. Las cámaras enfocan a Belichick y a Brady, porque saben que esto ha cambiado. En solo 8 segundos, los Giants han pasado de necesitar la épica, a tener medio partido en el bolsillo. Y para eso, hay que avanzar de la yarda 49 propia hasta la 30 contraria más o menos. Para lograr esos 3 puntos que pongan el marcador en 18-17. Y lejos de lo que parece real, cuanto más se tarde en hacer, mejor será para el equipo.

Está el miedo. El miedo a saber que los 3 anillos que lucen en casa de Tom Brady, los ha conseguido en un drive para la remontada. Saber, que la clase que atesora el QB elegido el 7º ronda por los Patriots, en el que quizá fue el robo más histórico de un Draft es incontable, y que el ingenio del maestro de los banquillos como Belichick es capaz de lo más imposible en menos de dos minutos. Los Giants alargan un poco el drive pero consiguen avanzar con bastante facilidad. 18 yardas en dos pases para Manningham, y 14 más para Nicks antes del tiempo muerto obligatorio de los dos minutos. Por la cabeza de Eli tiene que pasar de todo. En la 18 de NE el FG está más que asegurado, pero hay que ir por los 6 puntos. Pero hay que tardar. En ese doble juego y tras un par de carreras, Bradshaw consigue el primer down, y los Pats le dejan pasar en su siguiente carrera para 6 yardas. TD y fallo en la conversión de 2 para los Giants. ¿La razón para dejar pasar a los Giants? Tener tiempo para poder responder. Y Coughlin lo sabe, y Eli lo sabe, y New York lo sabe. Pero sobre todo lo sabe Boston.

Las cámaras solo enfocan ya a una persona. Hasta ahora, el casco más buscado era el del Kicker, que ha pasado a segundo plano tras la conversión para 6 de Ahmaad Bradshaw. Tom Brady es el protagonista. El madrido de Giselle Bundchen, poseedor de 3 anillos en las 4 últimas citas a las que había acudido. Solo se le conoce un coco delante, y ese es, el hermanísimo: Eli Manning.

El 12 azul marino sale a la cancha en la 20 propia. Necesita casi un milagro, pero la palabra milagro en su casa, es sinónimo de la palabra habitual. Pero delante, tiene 11 bestias que no pueden admitir que su ataque atraviese las 80 yardas que separan su posición en el campo con la End Zone rival. Pero los primeros tres downs son una tortura. En los dos primeros, Branch y Hernandez dejan caer dos balones casi para primer down. En el tercero, la asfaltadora oficial de los Giants desde que se fue Michael Strahan, osea, Justin Tuck, mata al QB de los Patriots para pérdida de 6 yardas. Sin embargo, desde la 14 propia hace un pase increible para que Deion Branch se resarza de su error anterior y ponga la bola 19 yardas más cerca del objetivo, saliendo fuera de la cancha para parar el tiempo. 39 segundos, para algo que parece imposible, pero que se lo digan a Tebow en la prorroga.

Una super prevent de los Giants sin embargo prevé que la cosa se puede complicar y consiguen que la única jugada que se complete sea un pase para 11 yardas a Aaron Hernandez. El tiempo se agota, y a falta de 8 segundos Brady da sus últimas indicaciones. Lanza el balón hasta la End Zone rival donde esperan todo tipo de jugadores, compañeros y rivales, pero que el balón no acierta a quedarse en las manos de nadie. El balón bota en el suelo en el instante en el que New York salta de alegría, y a Tom Coughlin le derraman todo un balde de Gatorade por encima. Los Giants hacen historia ganando su segunda SuperBowl en 5 años. 4º anillo para los Neoyorquinos, dos de ellos logrados por Eli Manning.

Eli Manning, que llegó a la disciplina de los Giants de New York tras un draft 2004 bastante convulso en el que fue elegido por los San Diego Chargers, pero una decisión de no querer viajar a California obligo a los de San Diego a traspasarlo a los Giants. Debutó ante Atlanta, al cargo de Tom Coughlin que le dio sus primeros minutos tras 10 jornadas siendo el segundo de Kurt Warner. Su debut ante los Falcons de Vick, no pudo ser más curioso. Su primer pase para TD, fue de 6 yardas, la misma distancia para la cual completó su primer TD su hermano, el también ganador de la SuperBowl y llamado a ser uno de los grandes QBs de la historia Peyton Manning. La curiosidad no termina ahí, ya que su padre, Archie, también completó su primer pase para TD a esa distancia.

Desde entonces, las comparaciones con su hermano, han sido continuas. Si bien fue el hermano mayor, Peyton el primero en ganar la SuperBowl, (año 2007) al año siguiente sería Eli el que consiguiera el anillo, solo 4 años después de debutar en la NFL, necesitando la mitad de tiempo que Peyton para lograr el anillo. Su segundo Vince Lombardi llega 8 años desupués de su debut contra los Falcons, y quien sabe si sera el último, o se retirará con alguno más, entrando en un selecto grupo de QBs que hiceron historia.

Está claro que el tiempo pone a cada uno en su sitio, y el sitio que eligió Eli para triunfar, fue el correcto, le duela a quien le duela, y le pese a quien le pese. La historia está para que la escriban los valientes, los que un día fueron criticados y cuestionados, y callaron todas esas bocas, sin decir una palabra más alta que la otra.

FELICIDADES a los New York Giants, y como ya he leido por ahí, las penas de Tom Brady serían menores al llegar a casa, ver sus 3 anillos y a Giselle esperándole con los brazos abiertos. A mi que me aseguraran cobrar la pasta que cobra ese crack, tener la mujer que tiene y perder una SuperBowl tras otra año si, y año también.

Mañana, con más tiempo para pensar y reflexionar, Alberto Contador

La trampa antes que la ley

Ya hace un par de semanas que saltó la noticia, pero se está convirtiendo en el tema del momento. El cierre de Megaupload y la notoriedad que ha cogido “el gordo de Megaupload” copan buena parte de los blogs amateurs de los apasionados de la escritura. Mi rincón favorito en la red, no va a ser menos.

Y es que a casi nadie le cabe la menor duda de que esto es un golpe muy estudiado, pero que va a ser muy poco efectivo. Es más, si algo han logrado con esto es, encabronar a las masas. Y creedme, no hay nada peor, que alguien con poder, y cabreado. Han tardado poco en salir plataformas del tipo Anonymus para pedir que se devuelva la oportunidad que ofrecía Megaupload en la red, o de gente que está en contra del cierre de webs como esa. Pero el problema radica más allá.

El problema radica cuando un mismo grupo de personas, que los llamaremos “jueces” a falta de una palabra algo mejor para calificarlos, piden 50 años de cárcel al creador de Megaupload bajo la pena de pertenecer y encabezar una “red de pirateria mundial” que ha sido el causante de las pérdidas de hasta 500 millones de euros a negocios como el cine o la música. El mismo grupo de gente que condena a 20 años de cárcel al asesino de una chica de 17 años, que mientras ha durado todo el proceso judicial ha contado 9 versiones diferentes de los hechos. El chaval, al no tener antecedentes penales y no haberse encontrado el cuerpo, posiblemente saldrá en menos de 15 años a la calle. Esa es la justicia mundial. JO DE TE.

Analicemos un poco en frío el caso de Kim Schmitz, creador de Megaupload en 2005, y a quien se le atribuye una importante fortuna gracias al negocio que ha supuesto la web de descargas más famosa de la red. Películas, partidos de fútbol, programas de televisión, programas informáticos, aplicaciones para móviles y demás dispositivos electrónicos… TODO. Cualquier cosa que un ordenador fuera capaz de soportar, estaba en esa base de datos. Porque, y aquí viene lo que no entiendo, eso es lo que era Megaupload. Una inmensa y gigantesca base de datos en donde la gente con cuenta premium y pagando X al año, tenía la posibilidad de subir cualquier tipo de archivo y tener la posibilidad de compartirlo con el resto del mundo, o no. Esto es, Youtube. Youtube ofrece la posibilidad de creándote una cuenta (en este caso gratuita) subir un archivo (en este caso solo vídeos) y poder compartirlos con todo el mundo, o solo con las personas que tu desees facilitándoles el enlace del mismo. ¿La diferencia? Que Youtube analiza todo lo que se sube a su web, y Megaupload no lo hacía.

De esta manera, Megaupload se convirtió en una página de la cual la gente se descargaba películas que todavía estaban en taquilla, programas de ordenador por los que hay que pagar un copyright, o capítulos de series de televisión que todavía no han sido emitidos en España. Pero entonces, ¿el problema no sería de la gente que graba y sube esos archivos, y no de la propia web? Quiero pensar, que el delito no lo comete ni el que da un servicio de almacenaje privado, ni el que descarga un archivo, sino el que sube a la red un archivo ilegalmente obtenido. Si mal no recuerdo, los bancos ofrecen un servicio de caja fuerte a cambio de un pago anual, ofreciendo seguridad a los objetos más valiosos de las personas que los quieren guardar allí. Por tanto, ¿no se está encubriendo a quien guarda allí un arma de crimen, dinero robado o incluso joyas robadas? Pongamos entonces al FBI a buscar en todas las cajas privadas de los bancos de todo el mundo que es lo que guardan allí sus clientes más ricos y selectos.

¿Es culpable el fabricante del arma de un crimen o el que la dispara? ¿Es culpable el que descarga una película desde una web o el que la graba a escondidas en el cine? ¿Y qué es de toda esa gente que usaba Megaupload simplemente para almacenar archivos propios y tener una copia de seguridad en la red? ¿Quien les devuelve sus archivos o el dinero que han gastado en subirlos?

Creo, que el FBI, las policias locales de cada país, y todos aquellos que defienden que páginas como Megaupload atacan a la integridad intelectual, deberían de preocuparse que una entrada al cine no costara 7.50 €, que un disco no costara 20 € o que en los tiempos que corren las bases de datos de video de las webs de las televisiones que emiten series de éxito fueran más extensas. ¿Que porcentaje del éxito de series como “Como conocí a vuestra madre”, “Weeds”, House” o “Anatomia de Grey” le deben sus creadores a la gente que la veía por internet en webs como Megaupload? Creo que un alto porcentaje.

En los tiempos que corren, me jode que no haya cosas de más importancia que detener a un tio que desde 2005 había creado la mayor base de datos de la historia de la humanidad probablemente, porque ni la mayor biblioteca, ni videoteca del mundo tendrá posiblemente, la mitad de libros o archivos que tenía Megaupload. Triste pero cierto, que nos preocupamos más de tonterías como estas, que de intentar sacar al Mundo del agujero negro en el que lo hemos metido. Y de eso, posiblemente no tenga la culpa Kim Schmitz.

Por alusiones

Puede que me esté volviendo a equivocar al abrir una nueva entrada en este blog, que en estos últimos 3 días se ha convertido en el de la discordia. Quiero empezar diciendo que ayer, unas palabras de alguien a quien considero un referente tanto como persona como como deportista, me han tenido en vela muchas horas esta noche. Imagino que de igual manera que a alguna otra persona, desde que el lunes estallara un poco todo esto. Espero no volver a equivocarme en las formas, y que esta vez no se malinterpreten mis palabras.

Por empezar por algo, empezar diciendo que no me gusta cada vez que alguien sale diciendo después de unas polémicas declaraciones, que se han malinterpretado sus palabras o que él no ha dicho eso. Si que tengo la sensación de que muchas cosas de las que he escrito estos días, no han llegado a las personas de la manera que lo deseaba. También tengo la sensación, aunque más la certeza, de que esto mismo también a servido para herir los sentimientos de alguno que otro. Por tanto, lo primero que debo decir es perdón. Perdón a todo aquel que se haya sentido herido, traicionado o menospreciado con mis palabras. No es, ni nunca será mi intención herir a alguien, y menos de la manera más impersonal que posiblemente exista que es escribiendo. Siempre he defendido que no tengo nada personal con ninguno de mis ex-compañeros o cualquier otra persona vinculada al club.

Estoy también en el conocimiento de casos personales que creen que no he hecho mal en sacar a la luz todo esto. Gracias a ellos por el apoyo, y gracias también a todo aquel que ayer me dijo a la cara las cosas que piensan. De verdad que es un gesto que agradezco, porque siempre he querido ir de cara.

Por eso, ayer me hubiera gustado estar presente en todo el lío. Me da pena no haber estado. Me da pena no haber podido explicar que quería decir con cada una de mis frases y que estas no se malinterpretaran. Sigo pidiendo perdón por las formas en las que me comporté el sábado pasado. Yo, que he pedido siempre que los jugadores, entrenadores o padres de un equipo, cuanto más edad tenga más referente son para los chavales, me comporté de una manera de la cual en frío, se arrepentiría cualquiera. El numerito que se montó en el último partido del año fue deplorable, y soy consciente de que el mayor responsable soy yo, por encima de cualquier otro, ya que el detonante está en mi cabeza y no en ningún otro lado.

Centrando como he empezado a centrar esto en mi, quiero explicar un par de cosas que parece que también se han visto con malos ojos. Primero: En ningún caso, en mi anterior post, me jacto de los “éxitos” logrados por mi, ni mucho menos. La introducción es un resumen de mis 6 años y medio en un equipo y en el que por supuesto, ni el máximo responsable soy yo, ni tampoco soy el último mono. Es un resumen de una “trayectoria” compartida con muchos jugadores, padres y sobre todo un compañero en el banquillo, que tiene tanta responsabilidad o más en todo eso, y del que en ningún caso me he olvidado como es Jon. Segundo: Si alguien ha interpretado, algo que yo haya dicho o escrito como que todos las personas a las que hago referencia hacen las cosas mal, y yo las hago bien, desde luego, también se están equivocando en la interpretación. Claro que hay que saber que el primer culpable de todo esto soy yo como ya he dicho antes. Mi implicación, está quedando claro que en demasía, con este equipo, me ha llevado a generar posiblemente, unos sentimientos que alguien que no tenga esa vinculación con el club no habría generado. No he sabido interpretar desde un principio, que a partir de este año no soy más que un jugador, pero espero sea comprensible de igual manera, que alguien unido al club de esa manera 5 años, con la implicación que creo haber puesto, no puede olvidarse de la noche a la mañana de lo que ha supuesto en su vida.

También es cierto que hablo muchas veces de 6 años en un club como si eso fueran 60. Vuelvo a rectificar o a explicar a todo aquellos que hayan interpretado que yo he sacado adelante esto con que no es así. Por supuesto, hay una persona que ha sacado de la nada este club adelante. Pero esa persona no ha estado sola. Y otra vez, no me refiero a mi. Me refiero a toda la gente que ha apoyado esto desde su comienzo. Padres, jugadores, ex-jugadores, y todo aquel que haya echado una mano desinteresadamente. 6 años en el club no son nada para otros que llevan el doble, el triple o incluso más, pero todo aquel que me conozca un poco sabe, que estos 6 años han marcado un antes y un después en mi vida.

Resumo todo en que siento de veras si alguien se ha sentido herido por mis palabras. Mi primera intención era la de reforzar a un equipo que en mi opinión, se empezaba a resquebrajar. Alguien tenía que dar un paso adelante, mostrar que los pensamientos y los problemas se resuelven mejor entre 18 que entre 3, pero no por eso me creo tampoco un mártir, un héroe o un salvador. Simplemente y dada mi personalidad, me ha salido de dentro que esa persona sea yo. Se que muchos compañeros están defraudados conmigo, y si como creo se han sentido heridos, les pido perdón. Uno a uno, y a la cara, porque si algo no he querido en todo esto, es hacerlo por la espalda. Puedo criticar su actitud, su saber estar o su temperamento sobre la cancha, pero no tengo un solo pero como personas.

Se que esto no va a volver a ser lo mismo, pero ya sabía que estaba expuesto a ello. Seré uno más en la grada animando, seré el primero que se alegre de los éxitos de este club que con las bases que se han cimentado tiene asegurada una larga trayectoria y seré el primero en alegrarme también por eso. Será una pena encontrarme a toda esa gente en el equipo de enfrente, pero las cosas se dan así, y así hay que afrontarlas.

Last, but not least

Quizá me esté excediendo demasiado en el tema, pero siento la necesitad de escribirlo.

Hoy ha sido un día complicado para mi. Llevo 24 horas sin pertenecer al equipo al que pertenecía desde hace más de 6 años. 5 entrenadores dirigiéndome y tres categorías diferentes en las que he jugado (Juvenil Territorial, 2º Territorial y 1º Territorial). 2 equipos a los que he entrenado. A uno de ellos, 2 años en infantil, al otro, 2 años en infantil y uno en cadete. 3 logros importantes en 5 años como entrenador: Campeonato de Guipúzcoa, Campeonato de Euskadi y Ascenso a Liga Vasca. Todos los logros, inéditos en el balonmano tolosarra.

45 compañeros distintos. 27 de ellos, retirados uno en otro equipo y 17, compañeros hasta ayer. De todos se aprenden cosas. De algunos de unas maneras más civilizadas y cariñosas que de otros. De estos últimos es de los que menos recuerdo te quedará siempre. Y sobre todo, una sensación. Una sensación después de 6 años en un club. La de la perpetuidad.

 

Creo que el mayor error que se ha cometido en este club, es el de querer perpetuar una estirpe de jugadores, que dieron rendimiento a un equipo anterior, eso no se puede negar, pero que tampoco el rendimiento y el resultado era muy superior al que se está consiguiendo ahora. En los 4 años que el equipo ha tenido plaza en 1º Territorial, el máximo de puntos conseguidos han sido 14. Pero sin embargo, la perpetuidad de los jugadores en el club sigue siendo a día de hoy, a mi humilde parecer, un problema.

Es un problema cuando gente de 18 años se queda sin ficha en un equipo en el que se ve, día tras día, la garantía que está ofreciendo la cantera, que en 5 años de trabajo, ha conseguido ya un ascenso a Liga Vasca y ser Campeón de Euskadi infantil. Como parte del organigrama que trabajó en su día esa cantera, me da mucha pena que prime la veteranía, los años en el equipo y el miedo a apostar por lo nuevo frente a la cantera. Y es que quizá este año, era un año de transición. Un año en el que los 7 juveniles que ha aportado el equipo que el año pasado consiguió el ascenso a Liga Vasca se asentaran en la categoría y cogieran confianza a base de minutos, y entrenamientos, para poder dar un salto cualitativo y cuantitativo el año que viene con otras 6-7 aportaciones, para intentar el ascenso a 2º Nacional, categoría inédita desde hace muchos años.

En vez de eso, hemos conseguido recuperar otro jugador veterano más e incluir en el equipo un jugador que parecía a todas luces el descarte para este año. No se intentó tampoco ampliar el cupo de fichas de18 a19 con permiso de la federación para tener a toda la gente dentro del equipo. En lugar de eso, se opto por dejar pelear a dos chavales de 18 años con otro jugador veterano por dos puestos en el equipo. Los dos primeros se desmarcaron, y por el hueco entró el segundo veterano en cuestión, quizá el que menos culpa tiene en esto, y quizá también el que más ha aportado desde que vino, tanto dentro de la cancha como fuera de ella.

Y todo iba bien. Todo iba bien a principio de temporada cuando la gente estaba contenta, todos soñábamos con hacer equipo y una bonita temporada, y todo se vino debajo de la noche a la mañana. Llegaron los momentos en los que los nuevos no contaban para nada, que solo eran parte del banquillo. Quizá no estén para dar un relevo de garantías de media parte a sus competidores, pero, ¿ni siquiera para 5-10 minutos por partido? Me cuesta creerlo. La suerte que había era que estos no levantaban la voz, pero yo me calentaba cada vez más. Veía decisiones sin nada de lógica, entrenamientos sin tensión y críticas desmesuradas a ciertos integrantes del equipo cuando a otros muchos se les perdonaba todo.

Todo iba bien mientras se conseguían las victorias. Pero la primera derrota apareció, el primer mosqueo gordo y las primeras grietas. La gente más mosqueada, menos gente a entrenar. La segunda dejaba ya al equipo casi en tierra de nadie, y las dos habían sido contra rivales directos y en casa. Y este viernes, llegó la definitiva. El partido, la jornada en la que uno de los 3 pivotes del equipo estaba enfermo, el entrenador deja al tercero y a un jugador que podía jugar en esa posición, sin convocar, llevando a 5 extremos potenciales para jugar con 3 durante todo el partido. Una de tantas decisiones que no entiendo.

No es menos verdad, que el calentón por una bronca, por otro lado justificada, es la gota que colma el vaso de esta historia. La gota que colma el vaso que se ha ido llenando poco a poco con cosas que te minan la moral, y que te hacen replantearte una y otra vez si estás empleando el tiempo en lo adecuado, y sobre todo en el sitio adecuado.

Tengo la sensación de haber vivido esta situación, y acabó mal. Por suerte, esta vez hay cantera abajo, y habrá chavales que quieran jugar al balonmano. Si se les deja.

Es una decisión difícil y que me ha costado tomar, que no es cosa de un día y que nadie me va a hacer echar atrás. Me han dicho que es por orgullo, por cabezonería. Ni siquiera la gente más cercana a mí me cree que lo deje, pero si algo tengo que mantener hasta el final son mis principios.

E-mails, mensajes y conversaciones con amigos de verdad, los agradezco todos, pero esto se acabó, por lo menos aquí, y por lo menos hasta que las cosas que se prometen se cumplan, en todos los estamentos del club. Ese día, seguramente pediré volver, porque me costaría mucho enfrentarme a este escudo. Y quizá y con todo el derecho del Mundo, me digan que no. Y entonces lo respetaré sin problema.

Espero que esta vez si, sea mi último post sobre este tema, que ya va pareciendo que es la retirada de Messi del fútbol, y esto, ni es fútbol, ni mucho menos soy tan importante como Messi.

Más pronto que tarde

Siempre supe que este día iba a llegar. Siempre supe que llegaría el día en el que dejaría, mi número 8 a la espalda en una maleta, y que nunca más lo recuperaría. Siempre creí sin embargo, que sería para dar paso a una nueva generación de jugadores, a unos chavales nuevos que llegaran al equipo con ilusiones renovadas, y que mi persona a partir de ese momento sería más un estorbo que una ayuda. Tenía asumido que no sería uno de esos jugadores que se aferran a la camiseta hasta los 40 años, pero nunca pensé que lo fuera a dejar con 23, y por unas razones que no son las que esperaba.

En 6 años y medio que llevo vistiendo la camiseta del Tolosa, me han pasado muchas cosas, y de ellas, ha habido alguna que desde luego nunca olvidaré. Una de ellas, quizá la más importante, la vivida en Mutriku hace ya año y medio, y que nos colgaba al balonmano tolosarra por primera vez en la historia del club, una medalla como Campeones de Guipúzcoa. Posteriormente también nos hicimos con el de Euskadi, pero el Guipuzcoano fue algo por encima de lo esperado, y ganando en la final al todopoderoso Arrate.

Me he llevado muchas alegrías, muchas decepciones y sobre todo muchos golpes. Pero el mayor de todos lo he recibido esta tarde. No es decisión en caliente, no es decisión del momento. Es una cosa meditada, y dejada para más tarde. Para el momento en el que vuelva a pasar algo. Y esa vez tampoco, ni la siguiente. Sin embargo, una tiene que ser la definitiva, y la de hoy la ha sido. Me duele más a mi que a nadie. Me ha dolido más esta decisión que la de dejar de entrenar. Y me duele mucho más que el golpe más fuerte que me hayan dado estos años.

6 años y medio que desde luego, no espero que se queden para siempre ahí, por lo menos en lo que a jugar a balonmano se refiere. Puede que en algún otro lado, puede que en una categoría menor, o puede que en una mayor, pero no se si podría en la misma. Tampoco es seguramente un adiós definitivo al color azul con el escudo de mi pueblo sobre el pecho, pero si lo es desde luego en un buen periodo de tiempo. Seguiré unido a este deporte porque es el que me ha convertido en lo que soy, pero difícilmente lo podré hacer de nuevo, con la ilusión, la esperanza y las ganas que he puesto hasta ahora. Porque ya nunca más me creeré que este año es diferente, y que este año no pasará lo de todos los años.

Se que son unos pocos los que leerán este post, pero si has formado parte, de alguno de los equipos en los que he jugado o a los que he entrenado, tanto como si has sido parte de alguno de una manera indirecta, gracias. Porque sin rivales, sin padres de chavales pero sobre todo sin compañeros, esto no sería posible.

Sinceridad, esa palabra

“A mi me gustan los hombres sinceros”. “La sinceridad es la base de una relación”. “Si no hay sinceridad, no puedes confiar en nadie”. “Siempre con la verdad por delante”. “Ante todo, sinceridad”.

¡Qué bien eh! ¡Qué bonito queda todo eso! ¡Joder, si encontramos una pareja que piense de esa manera, sería perfecto! El Mundo sería perfecto si todos fuéramos sinceros con todos. No habría tantos problemas, la gente se enfadaría menos, y llevaríamos una vida mucho más cómoda… ¿Verdad que sí?

¡¡Y una hostia!!

Será que no estoy en mis mejores días, pero me estoy desengañando de muchas cosas últimamente. En esta realidad en la que los programas de televisión de mayor audiencia son los que más carnaza ponen sobre la mesa, en la que todos despotricamos de todos, eso si, a la espalda, estoy convencido de que la sinceridad no es nada conveniente. Por lo menos la total sinceridad de todos. ¿Realmente os imagináis como sería un Mundo con plena sinceridad? Esa pregunta embarazosa de la novia, que te mira y te pone en el aprieto de “¿me queda bien esta camiseta?” sería el menor de nuestros problemas. Puede que esto sorprenda a la gente, que estén en desacuerdo conmigo y que piensen que la sinceridad es la base de una convivencia cívica. Pues yo estoy convencido de que no. No quiero con esto, apoyar la mentira, pero si, en muchas ocasiones, el ocultamiento de la verdad.

En ese Mundo perfecto de sinceridad, de decirse todas las cosas a la cara que sería según muchos el perfecto, imaginaos la siguiente situación: 2 de la mañana, con tu grupo de amigos tomándote un cubata en un bar cualquiera de tu pueblo, cuando la ves entrar. Ves entrar a lo que comúnmente se puede definir como un monumento a la humanidad. Esa chica, …. bueno, todos nos entendemos. ¡¡Esa chica!! Tú, que te ves con ganas, motivadete, con ese punto de valentía que te da el llevar 4 cervezas y dos gin tonics en el cuerpo, te acercas entre las risas de tus amigos, que vislumbran un patinazo de los buenos en la cercanía. Reúnes la valentía de penetrar ese círculo prácticamente impenetrable que crean los grupos de chicas a su alrededor en donde salvo que todas estén por la labor de ligar esa noche, necesitas ser como el Cid para atravesarlo, y llegas hasta ella. Le sonríes, la miras y le dices: ¿Te invito a un trago?. Ella, que sin dejar de sonreír probablemente te mire un poco de arriba abajo, en un 90% de ocasiones te dirá: No gracias, estoy con mis amigas. Analicemos:

En principio, esa respuesta no tiene ni pies ni cabeza, ya que tú no le has preguntado con quien estaba, ni si se quería venir contigo, pero eso, está implícito. Al igual que en su respuesta está implícito que no quiere que la invites a nada. ¿Por qué? Por que no está siendo sincera del todo, porque está ocultando la verdad. No te está mintiendo, es ese punto intermedio que yo defiendo que debe de ser, pero no solo en ciertos aspectos de la vida, si no continuamente. Eso, traducido a la sinceridad, vendría a ser algo así como: “Según te he visto entrar, me has puesto que me subía por las paredes y me he tenido que acercar para preguntarte si te quieres venir fuera a darnos el lote y llevarte a mi casa en cuanto te dejes”. Y la respuesta, como no, se traduciría: “Mira puto baboso, en la puta vida tendrá un tío como tu, nada que hacer conmigo. Largo de aquí.”

¿Os imagináis como sería el confesar que si, que realmente estás mirándole a las tetas a una tía?, o, ¿que ella confesara que le gusta más tu hermano que tú? Así seria esa sinceridad que gustaría tanto.

Está claro que a todos nos gustaría que en un momento puntual todos fuéramos sinceros, pero realmente, ¿alguien desea ser sincero el 100% del tiempo? Pensad en las consecuencias. Una de dos. O convertiríamos nuestro mundo en un hábitat de gente sin escrúpulos a la que le diera igual que decir, o nos convertiríamos en seres solitarios vagabundeando por la calla mirando para las esquinas sacando defectos y diciendo barbaridades a derecha e izquierda.

Por tanto, la sinceridad, como la colonia. En lugares específicos, con personas específicas y sobre todo, en momentos específicos. Ahí van dos buenas citas:

Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa.
André Maurois (1885-1967) Novelista y ensayista francés.
La sinceridad es el pasaporte de la mala educación.
Enrique Jardiel Poncela(1901-1952) Escritor español.
Sed buenos, pero no sinceros. O por lo menos que lo parezca