We are Champions League

Era también 17 de Septiembre. 17 de Septiembre de 2003. Un joven chaval de apenas 15 años recién cumplidos, salía a toda velocidad de la calle San Martín, a eso de las 20.15. Era miércoles, era un miércoles que hubiera pasado desapercibido para casi cualquier ser humano del planeta, pero para Donosti era e iba a ser una fiesta. La Real Sociedad, debutaba en la máxima competición europea, dejada atrás ya la clásica Copa de Europa, la Real afrontaba su participación en la UEFA Champions League.

Mucho ha cambiado el mundo y el fútbol, y el mundo del fútbol desde entonces. Mucho han mejorado las televisiones, las realizaciones de los partidos, los protocolos de la Champions y hasta las botas y camisetas de los jugadores. Queda bastante atrás, 10 años ni más ni menos cuando calle Easo hacia arriba corría ese chaval, con su camiseta de la Real puesta, recién salido del oculista y con pánico por no llegar a tiempo. No conocía la ciudad como la conozco ahora, y solo un par de indicaciones de mi madre me tuvieron que servir para llegar a Sancho el Sabio, para bordear la rotonda de Amara y Avenida Madrid hacia arriba. Allí se erguía Anoeta. Seguí corriendo hasta el pie de la puerta 5, la que me había visto llegar desde que tuviera 5 años recién cumplidos, un 13 de Agosto de 1993 en el partido inaugural de Anoeta frente al Real Madrid. Llegué casi sin aliento, sudando, temeroso de no encontrar a mi padre y con más miedo aun de perderme lo que había dentro. Era otra época, equipos pequeños podían aspirar a jugar grandes competiciones y pelear Ligas a los más grandes, ya había quedado demostrado la temporada anterior. Quizá por eso el sentimiento en mi no era tan intenso.

Aún y con todo llegué. A tiempo. Encontré a mi padre que me esperaba, puntual y certero en el primer escalón de la puerta 5. Nunca olvidaré como con una sonrisa me vio llegar corriendo. Me pidió pausa con la mano mientras seguía sonriendo. Llevaba consigo una bolsa de la tienda de la Real. Me miró y me dijo: “Quítate esa y ponte esta otra que es más apropiada para hoy”. Abrió la bolsa y dentro, una camiseta nueva de la Real, con el símbolo más conocido por los futboleros del balón estrellado en la maga yacía en la bolsa dispuesta a que me la enfundara. Juntos, subimos por las escaleras camino al asiento, al de siempre, al que había sido mío desde hacía entonces también, 10 años.

La Real jugó de negro aquel partido. El rival fue Olimpiakos y el resultado final 1-0. Westerveld en portería, Rekarte, Jauregi, Schurrer y Aranzabal como capitán formaron en defensa. Por delante, la dupla de la Liga anterior, la dupla maravilla, Mikel Aranburu flanqueando a Xabi Alonso en el debut de una competición que a posterior ganaría. En bandas, Karpin y Barkero esperaban para poner balones a Darko y De Paula que formaban en punta. El gol lo marcó, quién si no, Darko Kovacevic, de penalty. Por que ya se sabía entonces, “Si Darko gol, no problem”.

Ayer también era 17 de Septiembre. No era miércoles como hace 10 años. Ayer no tenía oculista como en 2003 y la camiseta de la Champions de este año ya llevaba en mi casa más de un mes. Ayer no fue mi padre el que esperó a su hijo con una bolsa de la tienda de la Real, ayer fue al revés, y como el presupuesto no da para mucho, no pudo ser una camiseta, tuvo que ser una bufanda. Pero ayer tampoco llegué al estadio justo de tiempo. Ayer, para la hora que hace 10 años salí corriendo como si me persiguiera el diablo estaba ya en Anoeta, recién salido de trabajar. Gustándome, disfrutando de la vista que ofrece un estadio engalanado para la disputa de un partido de ese nivel. Todas las publicidades de la grada tapadas con motivos de balones estrellados y el tono azul oscuro clásico de la competición mejor de todo el Mundo. Un arco con el símbolo de la Champions a pie de pista por donde iban a pasar los 27 protagonistas del partido. Los escudos de los equipos pegados en los banquillos del campo. Los steward característicos con sus chalecos reflectantes dispersados por el campo y las gradas. Los petos de entrenamiento también con los motivos de la UEFA y la Champions League… todo formaba un ser, todo formaba parte de un todo.

Como me dijo mi padre al salir del estadio de Gerland en Lyon hace casi un mes, me acordaba de la gente que no podía estar ahí en el campo, disfrutando de esos momentos, y que en cambio si se había tragado varios de los bodrios que nos tocó vivir entre 2007 y 2010. Toda la gente que tuvo que sufrir en Segunda para ahora disfrutar, desde el campo o desde casa, desde su casa o desde la distancia de aquella maravilla que nos brindaban los jugadores realistas.

Sonó el himno, formaron los equipos, el árbitro recibió la orden del delegado de UEFA y el balón comenzó a rodar. Aquello si era la Champions como tal, un partido de la fase de grupos de la máxima competición de clubes a nivel mundial. El partido empezó de manera muy dubitativa, La Real no mandaba en el campo como otras veces, eso lo veían los casi 28.000 espectadores que poblaban ayer Anoeta. Salíamos rápidos a la contra, veloces en el ataque y seguros atrás, bien plantados. El partido era digno de la competición, de tú a tú, viendo detalles de calidad en momentos puntuales y errores de nervios durante otros instantes del partido. El Shaktar salió con un equipo plagado de brasileños de los cuales no me sonaba ninguno pero no olvidaré nunca a uno. La Real tuvo, muchas y claras, pero no supo certificarlas. En el minuto 40 un más que posible penalty a Xabi Prieto despertó un poco a los jugadores y a la grada que en los últimos 5 minutos crearon ocasiones claras de gol y jugaron al fútbol como no lo habían hecho otras veces. Al descanso, el cero cerismo era el dominante en el marcador. Las conclusiones a sacar eran bastante sencillas y parecidas a las que se sacaron al final. La defensa estaba espectacular con el siempre y única excepción de Estrada que sigue dejando claro que este nivel de fútbol le viene grande. El centro del campo volvía a ser vital, con un buen Pardo que falló 2 o 3 balones de los fáciles pero no comprometedores y con un Markel incansable una vez más haciendo la labor oscura del día y dando también a falta de 10 minutos el susto. Aguantó como un jabato y supo sostener al equipo durante la primera mitad. Y de ahí para arriba, nada. Ese fue el problema de la Real de ayer. Los delanteros, o los jugadores de centro de campo hacia delante no brillaron, no marcaron diferencias como otras veces, y las subidas de De la Bella, las incorporaciones de Iñigo o los pases de Pardo no fueron suficientes para que la Real se llevara algo positivo. Antes del descanso, C.C. hacía presencia reventando una vez por todas uno de los combatientes de nuestra fila que le llamó la atención para que se callara de una vez y dejara de soltar improperios de todo tipo pero sobre todo racistas. El ingenioso hombre, que bastante tiene con lo que tiene, no dejaba de soltar perlas como de costumbre, del tipo de que el gol del empate del Bayer Leverkusen contra el Manchester lo había marcado Rooney. Ya dice mi madre que “donde no hay mata, no hay patata”.

El partido no cambió mucho en la segunda parte. El Shaktar llegaba de manera esporádica y sin peligro, así como lo hacía la Real. Parecía un partido bastante abocado al 0-0 hasta que en 2 minutos, un paradón del portero ucraniano, un gol anulado a ellos y el gol que al final si contó cambiaron el partido. El Shaktar se cerró aún más, la Real quiso salir a la contra y lo hizo bastante bien pero las fuerzas llegaban justitas. En defensa seguíamos fallando por el flanco derecho que se convirtió una autopista sin pago entre el campo del Shaktar y la portería de Bravo que no tocó un balón en toda la noche. Todos los esfuerzos, cambios de jugadores y sistema no sirvieron más que para que el Shaktar marcara el segundo hachazo de la noche tirando por tierra los sueños de una parroquia que soñaba con ver ganar a la Real su primer partido de Champions.

La peor noticia fue la confirmada hace escasos minutos de la lesión de Granero, que parece que no volverá a vestir la camiseta txuri urdin. Markel tocado, serios problemas en banda derecha en defensa donde Jagoba deberá de pensar en hacer algo ya que es evidente que Dani no da el nivel.

Los aficionados, los de verdad, vieron los 95 minutos de partido y se fueron alicaidos a casa, mientras que más de uno prefirió guardarse unos minutos extra para ellos y abandonar el barco entre gritos de “esos que se van, no son de la Real”. No se si serán estos que se iban u otros que se quedaron, pero la paliza que esta dando más de uno en Twitter con la planificación de plantilla de marras es de órdago. Al principio era un centrocampista lo que faltaba. La llegada de Granero mitigó los ánimos y calmó las aguas. Ahora que se ha lesionado el pirata, se achaca a que no se puede pensar en una plantilla sin saber que habrá lesionados. A los eruditos que se ponen una pared delante y se dan de cabezazos les digo, que son muy listos. Todos sabíamos que Granero nos iba a durar 3 partidos, todos sabíamos que Mikel se iba a lesionar para dos meses y si el próximo en caer es Seferovic habría que haber fichado otro punta. Aquí todos somos unos eruditos en fútbol, todos sabemos más que el entrenador y todos somos los mejores aficionados del mundo, pero todos rajamos de la Real.

Habrá quien le meta palos a Jagoba. Habrá quien lo haga a la directiva, y habrá quien culpe a los jugadores. Yo prefiero ponerme del lado de que como decía Mikel Rekalde ayer, estos son los “héroes” que nos están haciendo vivir a los aficionados de la Real, a esos que pasamos años en Segunda División, un sueño como es jugar la Champions. Nos olvidamos muy fácil que estos “zopencos” y estos “matracos” (ambos calificativos oídos ayer en Anoeta) fueron los que nos clasificaron el año pasado cuartos, los que nos hicieron meternos en Champions después de bailar al Olympique de Lyon. Yo soy de los que se unen al barco del comentario fácil, pero que es al fin y al cabo el real. Esto es la Champions, y aquí el más tonto te hace tres goles. Pero nada, cada uno a lo suyo, los demás, seguiremos animando, cantando, gritando y sintiéndonos orgullosos al ritmo de la canción de moda:

WE ARE CHAMPIONS LEAGUE, WE ARE CHAMPIONS LEAGUE

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 18 septiembre 2013 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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