Alea iacta est

El resumen del día, de la semana o incluso de este Agosto podría ser simplemente: “We are Champions League”.

No ha sido una semana fácil. Sentimientos encontrados. Ganas de que llegara ayer miércoles sin que hubiera llegado el lunes. Una parte de mi vida, una muy importante se perdía por un tiempo después de 25 días de felicidad continua. Siempre se dice, que la felicidad completa no se puede conseguir, y quizá la parte triste de esta historia sea esta.

Después de un día movido, quizá algo más de lo normal para un miércoles cualquiera en mitad de Agosto. Llegué tarde a Zarauz después de un paso express por Tolosa a organizar varias cosas. Mi padre me esperaba, bocadillos preparados, cámara de fotos cargada y con las entradas en la cartera, presto y dispuesto, camiseta puesta para salir por la puerta, y no volver sin traernos el billete para estar hoy en el Foro Grimaldi, a las 18.00 en el sorteo de la liguilla de la Champions League. En el camino recogemos 3 amigos. El coche va completo, lleno de ilusión y por que no reconocerlo, de miedo, por lo menos en el asiento trasero derecho, el chaval que lleva la camiseta de Xabi Prieto, la de este año, la del balón de la Champions en la manga derecha: Yo.

La llegada a Donosti casi una hora antes del partido, temprana. La ocasión lo requiere. Hay que llegar con tiempo a una cita así. El trago de antes de partido, todo un clásico. Cerca de las 20.10, dos amigos y yo, encaminamos el estadio antes de tiempo, para llegar con tiempo, impregnarnos del ambiente, empezar a disfrutar de lo que una tarde noche de Champions ofrece. Cerca del busto de Ormaetxea donde minutos antes se depositaban ramos de flores en un símbolo por limpiar la imagen del desgraciado del Athletic que el viernes pasado meo, nos despedimos hasta después del partido. Yo encaro, como siempre, pero esta vez solo, mirando a mi derecha, buscando y sin encontrar, la puerta 5, el sector 5, la fila 5, el asiento 109, el que ocupo desde hace unos años atrás. Allí, giro sobre mis talones para saludar a un amigo de mi padre. Uno de estos buenos hombres que tiene el fútbol, un padre de familia, un buen hijo que allá por 1995 cuando yo todavía era un mocoso de 7 años, no había un domingo sin que me trajera un chupa chups. Esta vez con su padre, un señor bueno como el solo, ya entrado en años y con signos claros de que no volverá a vivir muchas emociones como estas. Me da pena y a la vez esperanza que alguien así todavía este con fuerzas para ir al fútbol, disfrutar de la Real dentro de sus posibilidades.

Hablo con Jaime, su hijo, el que me daba los chupa chups. Me pregunta por Lyon y me explayo. Veo en su mirada una mezcla de envidia y rabia, Este es de los que siente la Real dentro, de los de Atotxa, de los que veían el partido de pie, de los que veían a Zamora “a tiro de japo” como dice mi padre. Me enseña la bota de vino y me dice “hoy andaré con cuidado cuando se la pase a este” y nos reímos un rato. Aprovecho para sacar unas fotos del estadio engalanado de Champions. Mirar el calentamiento del equipo, la ovación cuando se retira a los vestuarios y la pitada al Lyon. Intimidar, el primer paso hacia la victoria.

Llegan los adultos, los padres y ocupan sus asientos. Llega Juan de la grabación de su segundo disco. Les va bien y también hace ilusión que a un amigo le vayan bien las cosas. Otro de los que lleva el corazón txuri urdin. Y al fin llega. Llega el momento del denominado protocolo UEFA, Los niños salen y se colocan al rededor del balón de Champions. Yo, instintivamente miro justo encima y me imagino como si estuviera allí. Quiero pensar que desde Dublin empuja tanto como yo, quiero pensar que un día podrá ser todo a la vez. Suena el txuri urdin a todo trapo e instintivamente muchos se ponen de pie pensando que los equipos salen. Tranquilidad, “this is Champions League” chavales, hasta que termina el himno local no salen los equipos. Se ven en los videomarcadores imágenes del interior del vestuario, aparece Xabi al frente, Antoine cerrando la fila de jugadores. Termina el himno y los árbitros encaminan la bocana de vestuarios. Poco a poco se va completando la fila de jugadores mirando al frente de la grada principal. Todos miran hacia arriba y saben, todos los aficionados esperan, los flashes aparecen, los vídeos hacen acto de presencia, y por megafonía suenan los primeros acordes. Carne de gallina, emoción y hasta una lagrimilla recordando lo que pudo ser y no es.

La ovación final, preludio de un gran encuentro también estuvo lleno de emotividad. Después, 90 minutos para la historia. La Real empezó titubeante, inferior en el juego. El Olympique salió como cabía pensar, a morder. Intentando meter presión el primer cuarto de hora que fue el peor de la Real. Balones en largo, salidas de balón sin sentido ni objetivo e incluso demasiadas concesiones en defensa. Hasta un disparo de estos que pega en la espalda de un realista y vuela haciendo esa parábola imposible hacia la portería de Bravo y que concierne el segundo de silencio absoluto y total en un estadio de fútbol en el que prácticamente se puede oir el palpitar de los corazones de la grada empujando ese balón lejos de la portería del chileno. Después de ese primer arreón, llegó la primera de la Real. Tras un pase perfecto a Antoine Griezmann que gana la espalda del central francés, la cerrara del de Macon es más veloz que la de su oponente y se pone en un uno contra uno con Lopes. La grada se va levantando conforme se acerca al portero y la decepción es brutal cuando el balón picado lo atrapa el portero del Lyon sin esfuerzo gracias a haberse quedado quieto en su sitio. La grada se lamenta y todos escupen sapos y gusarapos contra el francés. “Si la mete es Dios pero como la falla que malo es y hay que reventar ese balón” le comento a Juantxo que con un leve toque de cabeza acepta mi comentario pero también se lamenta de la mala suerte. “Ahí estaba”.  Otra jugada parecida fue la siguiente opción de peligro realista. Esta vez, el portero abandonó la meta y fue Carlos Vela quien llegando desde atrás picó el balón por encima del portero que tocó lo suficiente para desviar a corner el tiro del mexicano. Se cumplían 45 desde el pitido inicial y el resultado era 0-0, con apuros pero sin disgustos, me encaminé a mi clásico encuentro de descanso, que es casi la única opción que tengo para ver a una de estas personas también especiales en la vida de uno, de estas que te aguantan cuando nadie más lo hace y que te apoya cuando más lo necesitas. De estas que más se alegran cuando las cosas te van bien.

Dos buenos trozos de bocadillo después, volvimos a ver a una Real mucho más dinámica. Tirando de esos ya habituales ronditos entre varios jugadores y que llegan a desesperar a los rivales, vimos como Zurutuza se salía en el mediocentro, algo más retrasado de lo que solía jugar cuando conformaba en 4-3-3 algo más cerrado Martín Lasarte y donde cogía la responsabilidad del media punta. Doble pivote con un Markelele que ayer volvió a ser el pulmón que la Real necesita delante de los centrales, el que sujeta el equipo, el que sustenta a la calidad, el que hace que todos corran menos y metan menos la pierna. Para eso ya está él. Y mientras aparecía en la zaga un Iñigo Martinez inmenso, que si las cosas fueran como debieran, sería titular ante Finlandia la semana que viene, pero quien sabe. Y también un gran Xabi, capitaneando un grupo. Y EL fichaje, Seferovic. “El italiano”, que nos dejó claro que entre ceja y ceja solo tiene la portería. Suyos fueron los dos primeros avisos. Dos lanzamientos al primer palo, el primero que pilló de imprevisto a Lopes, y el segundo en el que el portero Lyones tuvo que tirar de reflejos y pierna izquierda para desviar a saque de esquina. Y ya era el minuto 65.

Antoine se acerca al corner bajo una ovación como un castillo. Coloca el balón, centra, y ahí, donde nadie podía pensar que estuviera Carlos Vela, estaba, entre los centrales por encima del 1.80 del Lyon, rematando a puerta un gol que daba a la Real casi la seguridad de pasar. La grada se cayó en una algarabía digna de historia mientras el mexicano corría hacia el banco a celebrarlo con el resto de sus compañeros, dejando claro que esto, es una piña. Después llegaría una buena falta de Griezmann, el debut de Granero como txuri urdin, la merecida ovación al capitán Xabi Prieto y la más aun a Markel tras cuajar de largo, la mejor actuación que se le recuerda al de Elgoibar en la eliminatoria a doble partido. Hubo tiempo, lo hubo para redondear la fiesta. Y es que si hace casi diez años el Olympique ganó 0-1 y 1-0, la Real no quería ser menos y endosó un 0-2 y un 2-0. El segundo, una obra de arte de “Juan Palomo”, yo me lo guiso, yo me lo como. Vela arranca en campo propio, unos diez metros por detrás de la línea de la medular, comienza a acelerar y alcanza velocidad de crucero entre los defensas franceses. El último que le sale al paso, lo quiebra con un regate largo a la izquierda. Un toque más y ya está delante de Lopes que esta vez si, se lanza al suelo mientras el balón del mexicano lo sobrepasa en una detallada y precisa vaselina batiendo por segunda vez al arquero. Minuto 92 y la demostración de poderío de la Real latente, ya solo faltaba aguardar al final del partido para celebrar por todo lo alto el pase a la liguilla de Champions, los 8 millones de euros a las arcas txuri urdines y la alegría en los rostros de los 29.000 que poblaban Anoeta ayer.

El equipo, ofreció a la grada una vuelta de honor para recibir el saludo de propios y extraños antes de encarar la bocana de vestuarios como un equipo de pleno derecho en esta Champions League 2013-2014. El cuerpo lleno de gozo, la alegría que invadía el corazón y sobre todo, el orgullo de llevar encima unos colores que son tan grandes era lo único que podía experimentar a la salida de Anoeta.

Hoy era una tarde también para disfrutar, pero los nervios estaban a flor de piel durante los minutos previos a las 18.00 de la tarde. Tirado en la hamaca en la playa de Zarauz y con la radio predispuesta pensando en que los primeros en sortearse iban a ser los equipos del bombo mas flojo, la sorpresa ha llegado al colocar todos los cabezas de serie en primer lugar. Lejos de lo que tenía en mente, el sorteo iba fluido y cuando se estaba sorteando el tercer bombo, hemos subido a un bar cercano a la playa para poder seguirlo en directo. Al final, de lo que se sabía, lo mejor de los posibles es lo que ha caido en Donosti.

Los más nostálgicos añoraban poder jugar en un campo como Old Trafford, el teatro de los sueños, donde los sueños se pueden hacer realidad. Concedido. No así la voluntad de no viajar lejos hacia el Este ya que el Shaktar será uno de los rivales, acudiendo a Ucrania además bien entrados en Noviembre, lo cual puede complicar aun más las cosas, sin tener en cuenta que el cuarto equipo en liza es el Bayer Leverkusen, que será quien cierre el 10 de Diciembre en Anoeta el concurso de esta primera liguilla.

El grupo es el que es, pero la verdad, durante el sorteo he tenido la tentación de pedir a UEFA que nos dejara jugar Europa League. Los nombres de los posibles rivales dan miedo, y mi opinión dista bastante de los que querían 3 rivales gordos para disfrutar en Anoeta. Me vais a perdonar, pero yo no disfruto viendo en Anoeta al Manchester, a la Juventus y al Dortmund. Yo disfruto viendo un gran equipo, dos buenos equipos y peleando de tu a tu con ellos para pasar a octavos de final. Y después en Febrero, Dios dirá. Quizá con un poco de suerte, un lado del cuadro asequible, unos octavos factibles y te plantas entre los 8 mejores de Europa. ¿Por qué no? Soñar es tan barato…

La Real no es favorita en el grupo, pero a la Real hay que ganarla en Anoeta. Y la Real hará sufrir a sus rivales en sus campos. Y la Real peleará por estar en ese sorteo de finales de Diciembre, y quien sabe… Nadie confiaba en el Dortmund el año pasado, y un buen susto se llevó más de uno. Hay equipo, hay afición, hay caracter y sobre todo, hay ganas. Pero por encima de todo, hay que ir los dias 17 de Septiembre, 5 de Noviembre y 10 de Diciembra a Anoeta a disfrutar, a vivir lo que nadie sabe cuando volverá. Quizá el año que viene, quizá en Febrero, quizá tengan que pasar otros diez años. Paso a paso, saboreando cada minuto y si puede ser con los tuyos mejor.

La Champions no se disputa, la Champions se disfruta. Alea iacta est.

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 29 agosto 2013 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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