Au revoir Phillippe, et merci beaucoup pour tout

No, no es oficial.

No, tampoco es un secreto.

Informaciones aputan a que hoy, Phillippe Montanier a eso de las 19.00 ha comunicado en Zubieta su decisión de aceptar la oferta que le hace el Stade Rennais que milita en la Ligue One de Francia.

Mientras Florentino preparaba su comparecencia pública para anuncias el adiós de Mourinho, algo mucho más importante mediáticamente hablando para los tabloides nacionales, la Real Sociedad se enteraba de que su apuesta de hace dos años, abandona el barco, dejando a la Real en Europa y con un currículum bastante más engrosado que cuando aterrizo por Donostia.

Montanier ha sido casi desde su llegada un entrenador muy criticado. La marcha de Martín Lasarte, o mejor dicho su despido, hicieron que la gente se ilusionara con el entrenador galo, proveniente del Valenciennes y que como se dice en el argot, “no había empatado con nadie”. La confianza puesta en él sin embargo no parecía del todo clara, ya que la llegada de Monty fue precedida por numerosísimos rumores de la llegada de “El Loco” Marcelo Bielsa, que declinó la oferta txuri urdin para enrolarse en las filas de la candidatura a la presidencia del eterno enemigo de manos de Josu Urrutia, alegando la ya famosa frase de “Demasiados lunes tristes en San Sebastian” aduciendo claramente a que serían más los partidos perdidos que los ganados por los txuri urdin.

La directiva que parecía convencida de que el argentino iba a recalar en Donosti, tuvo que tirar del “plan B”, y encima pagar 500.000 euros al Valenciennes francés para hacerse con los servicios de Monty. Unido el medio millón, al otro medio millón de euros de rescisión de contrato que firmó Martín Lasarte,hicieron que la operación de cambio de entrenador supusiera un sobrecosto de 1.250.000 euros a las arcas txuri urdines, si tomamos por buena la información de que Monty se embolsaba 750.000 euros al año. Esto, era desde luego, una buena razón para esperar algo más que un 12º puesto con 47 puntos en la primera temporada.

Era Junio y el debate estaba abierto. Echar a Montanier hubiera costado otros 750.000 euros de finiquito, añadido al precio de otro entrenador que traer y volver a empezar el proyecto de cero. A favor de esta decisión estaba buena parte de la grada, que no dudó en protestar con los cambios, a veces muy incomprensibles, del francés que acabó por sacar de quicio a la grada cada vez que veían sobre el césped a Mariga en vez de a la joya Rubén Pardo. Dudo que hubiera tres jornadas seguidas en las que Phillippe pudiera dormir tranquilo en su casa de Donostia sabiendo que tenía a la grada y a la directiva de su lado. Las primeras jornadas ya se barajó su destitución y solo un gol de Iñigo Martinez desde su campo en el Benito Villamarín salvaron al francés de la guillotina.

Jokin Aperribay junto con su junta decidió dar la confianza que la grada no demostraba a su entrenador, y mantener en su puesto a Montanier. ¿Confianza? Quizá fuera que los candidatos que barajaba por aquél entonces la dirección deportiva habían tomado otro rumbo, incluso el número 1 de esa lista se iba a Rusia a cobrar un suculento contrato de más de 2.5 millones de euros. Hablo como no puede ser de otra manera, del “aparca aviones” Unai Emery, que tiene amigos por toda Guipúzcoa y más tierras verdes de más al norte.

Ironías aparte, la nueva temporada de Montanier pintaba bien, dos fichajes de nombre y calidad y la vuelta de Carlos Vela, una plantilla con más experiencia en Primera División, ningún experimento en el horizonte y una toma de contacto que permitía el error, el inicio en el Camp Nou. Aunque todos defendiéramos que la Liga de la Real empezaba en la jornada 2, nadie olvida el ridículo que hizo el equipo en Cam Barça y ni siquiera la victoria ante el Celta calmó del todo los ánimos. Muchos fueron los que las primeras jornadas criticaron al francés por sus alineaciones, sus cambios de posición, sus comentarios en la prensa e incluso sus cambios. Este blog, conmigo al frente fué desde luego, uno de ellos y no me voy a esconder ahora. Sin embargo, nunca sostuve que la posibilidad de cesar a Montanier fuera una buena idea. Pero la directiva y la dirección deportiva se encontró con algo totalmente inesperado: 3 puntos en la Rosaleda. Era la jornada 11, la Real arrancaba con 10 míseros puntos, 9 de los cuales había logrado en casa, y si bien las aguas venían algo menos revueltas tras alzarse en el derby ante el Athletic con poderío, la derrota contra el Espanyol había incendiado a la grada con un sonorísimo “Montanier, Dimisión” que todavía le gusta recordar a mi amigo Juan. No hay peros que valgan, solo las bajas de Markel y Elustondo, la decisión tras un pésimo partido de sentar a Estrada y el momento de forma muy escaso que atravesaba el que hoy es el máximo exponente de la remontada txuri urdin (hablo OBVIAMENTE de como lo llama Mauri Idiakez, “El Van Basten de Usurbil”) hicieron que Montanier formara en aquel partido con lo mejor de la Real. Bravo, Charly, Mikel, Iñigo, De la Bella, Illarra y Pardo al mando y la calidad arriba con Xabi, Vela, Chori e Ifrán. El uruguayo atravesaba un estado de forma que ya lo quisiera a la mitad ahora mismo, y la calidad de la media punta formada por esos 3 hombres, el partidazo que se marcaron Illarra y Rubén Pardo y la contundencia defensiva de la línea de 4 hicieron que la Real marcara uno de los mejores partidos que habíamos visto en la tele (fuera de casa) desde el partido contra el Cádiz en Segunda División. Parecía haber un halo de esperanza en los corazones realistas, y pese a que en aquel partido los cambios volvieron a ser algo “dudosos” jugando Estrada de pivote y Jose Angel de interior, la directiva frenó lo de Luis y dio algo más de confianza a Montanier, mostrándole su apoyo, eso si, manteniendo una bala en la recámara, y con la pistola sin seguro puesto.

La Real comenzó entonces una escalada que NADIE habría predicho. Los mejores jugadores de la Real eran los que tenían más minutos sobre el campo, y los cambios empezaron a ser para buscar el partido y no para mantener el resultado. La Real empezó a ganar en casa y lejos de Anoeta, un inolvidable 2-5 en Mestalla marcó el camino a seguir. Después vendrían los partidazos contra el Sevilla, el Barça, en la Romareda, en el Calderón o incluso el del Bernabeu, última derrota hasta hace 15 días en Getafe. Los 26 puntos de Montanier en la primera vuelta se hacían buenos si teníamos en cuenta que en la jornada 10 teníamos otros tantos puntos, y que en 9 jornadas habíamos sacado 16 puntos con una sola derrota. Enero, Febrero, Marzo y Abril daban pie a una segunda vuelta de escándalo, una escalada digna de los Iñurrategi en la clasificación buscando los impensables puestos europeos, y dejando hasta la posibilidad abierta de que la Real jugara Champions League. Pero entonces, llegó la hora de negociar con Montanier, su contrato expiraba en Junio y pese a que la grada seguís estando a medias con el galo, los dirigentes no se podían permitir el lujo de dar la imagen de ni siquiera haber ofrecido un contrato a un entrenador que había puesto a la Real en puestos de Europa.

Montanier tenía la firme intención de seguir, pero no iba a dejar pasar la oportunidad de “sangrar” un poco a la Real, o visto de otra manera de exigir lo que creía suyo. Los emisarios que mandó a negociar con la Real revisaron la primera oferta de la presidencia, la directiva y la dirección deportiva. Un año de contrato, un millón de euros. No fue reírse lo que hizo el galo, pero trasladó a los dirigentes que no le parecía suficiente. La Real tenía la sartén por el mango, el francés no tenía ninguna oferta de ningún club y tampoco se iban a romper la cabeza en hipotecar al club para mantener un entrenador que pese a los logros, había generado muchas dudas tanto en las altas esferas como en la grada. Buena parte del mérito del equipo residía sin duda en el galo, pero buena parte lo hacía en los 23 jugadores del plantel. Darle otro año más y valorar durante la temporada siguiente sus logros parecía una fórmula más que decente pero la negativa de Monty a negociar esos términos hacían al club barajar una segunda opción, la famosa de 1+1. Esta fórmula daba a Monty una salida económica si la Real no contaba con sus servicios a final de Junio de 2014, pero no tan gruesa como un finiquito total de su contrato donde se embolsaría un millón de euros. Pero en medio de estas negociaciones, apareció el Rennes.

3 años a razón de 1.5 millones de euros al año parecían razones suficientes como para que Montanier se parara a pensarlo. Entonces empezaron a aparecer las primeras informaciones de que Monty no seguiría ya que el contrato que sus colegas franceses le ofrecían era más suculento, poco menos que tachándolo de pesetero. Lejos de estas informaciones, Monty siguió negociando los términos de su contrato con la Real que no se bajaba de la burra del 1+1 y el kilo por año de sueldo. Hasta esta tarde. Esta tarde, Montanier ha comunicado a la Real que no acepta su oferta, que se va a Francia al Rennes y que hasta aquí su contrato con la Real.

No cabe duda de que Montanier está implicado en el proyecto y que su mente está en estos dos partidos defendiendo los colores que le han pagado hasta ahora, y no nos engañemos, nadie dejaría que pasara lo contrario. Una clasificación para la Champions con un equipo de 45 millones de presupuesto e irse por “la puerta grande” y sacando pecho es un final idílico para que él mismo pueda dar en el morro a una afición que nunca lo apoyó al 100% y a una directiva que siempre pareció tener un plan B para ejecutar en el momento en el que las cosas se torcieran. Montanier cumple así el deseo de su segundo, Troyn de volver a Francia y se venga de su peculiar forma de una directiva a la que debemos mucho y tenemos que quitarnos el sombrero con su gestión y fichajes, pero que no han sabido hasta ahora llevar bien el tema del banquillo.

Montanier se va, y se irá dejando a la Real en Europa, quien sabe si con sonido o no de Champions, pero dejando al club en una competición europea. Podía parecer el objetivo a principios de año, parecía impensable en la jornada 10, y ahora es casi un deber. Si jugamos Europa League no será un fracaso, será el objetivo que todo realista firmaba a 15 de Agosto. Si jugamos Champions tampoco será por mérito exclusivo de Montanier, ya que la Real es más que cualquier entrenador, cualquier jugador o presidente que se precie a pertenecer al club. La Real es un sentimiento más allá de toda persona.

Se irá Montanier, casi por la puerta de atrás como ya se fuera un compatriota suyo, Raynald de nombre y que también nos devolvió a los terrestres sueños celestes y europeos. Se irá para 3 años, construir un equipo, a su país, a la tierra que le vio emerger como entrenador y donde tiene un caché mucho más alto que en Donosti. A buen seguro, algún iluminado de los que gritaba por su dimisión le llamará ahora pesetero o le dirá que abandona el barco en su mejor momento y se reirá de él. Lo normal es que él se vaya satisfecho de su trabajo, y decepcionado con una directiva y una gran parte de una afición que nunca estuvo con él a pecho descubierto.

Se irá Montanier y vendrá…. ¿Y, quién vendrá? Mi información dice que la Real no baraja nombres reales, no baraja siquiera un perfil y es que seamos sinceros, ¿para qué? Empezando por el hecho de que la Real no contaba con la negativa del francés, en las altas esferas queda claro que estos jugadores solo necesitan alguien que los ordene, los lleve por la senda del rigor táctico y les tenga en disciplina para que los resultados vengan casi solos. No se si lo mejor para eso es un “nombre” o alguien desconocido. La querida @gabidia_ no hace más que repetir por todos sus poros su voluntad de recuperar al “lunes tristes” si bien yo soy más orgulloso, y no me gusta dar una segunda oportunidad a alguien que me la clavó por la espalda. La llegada de su engominado favorito, el hondarribitarra Unai Emery se me antoja más complicada hablando tanto por contrato de años como por precio, ya que la gomina debe de ser cara y no creo que entrenara en la Real por menos de dos kilitos al año. Valverde, Laudrup, Roberto Martinez, Mel, Paco Jemez… son nombres y nombres que salen a la palestra y que seguirán saliendo, si bien es verdad que a esta hora nadie ocupa el Nº1 en la página de la libreta de Loren que dicta “Futuro Entrenador” y mucho menos su nombre está subrayado.

Yo, como todos los demás, dejo mi humilde nombre sobre estas líneas escritas en la pantalla de mi ordenador. Me gustaría ver aquí a Kike Sanchez Flores, trabajador, honrado y que sin duda sabe sacar partido a sus jugadores. Sonó para el PSG donde parece que el banco lo ocupará la próxima campaña otro ex-valencianista como Rafa Benitez tras hacer al Chelsea campeón de UEFA y meterles terceros tras un año y medio nefastos en lo deportivo con la salvitud de la victoria de Champions del año pasado. No creo que Kike sea quien venga, pero por soñar no pasa nada. Mientras, despediremos a otro entrenador francés, otro que nos ha dejado Europa como regalo de despedida, y otro al que todo indica que no hemos tratado, entre todos, como se merece.

Au revoir Phillippe, et merci beaucoup pour tout

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 20 mayo 2013 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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