Con todo basta pero no es suficiente

Antes de salir de casa mi padre me avisó. “Tengo sensaciones extrañas hoy, creo que va a haber sorpresas en el onde”

Como todo partido, el camino a Anoeta casi en silencio, la tensión del momento se podía notar en el ambiente, partido de “si o si” en juego a partir de las 22.00 en Donosti, y el Twitter de la Real que se hacía de rogar antes de escupir la alineación realista. “Para mi que juega Chori, y XP al banco” decía mi padre. 50% de acierto. Montanier, dejó claro a las 21.00 la disposición de la Real. Ataque. Markel como “4” único y solitario, flanqueado por Xabi y Antoine, con toda la dinamita arriba, Chori, Vela y el delantero del momento, Imanol Agirretxe.

El clásico trago de antes del partido, me seguía sin sacar de mi asombro y preocupación. ¿Y quién defiende? Antoine y Xabi van a tener que hacer un desgaste físico importante hoy ahí abajo. “Tranquilo, minuto 60 por delante, y metemos a Zuru a contener” me decía mi padre. Mis pensamientos sin embargo, se iban al contrario. ¿Y si vamos por detrás? ¿Cómo revolucionamos el partido?

Subiendo las escaleras hacia mi sitio, el primer contratiempo de la noche. Al padre de Juan, se le olvida la tarjeta en casa. Me río por no llorar. Hace ya años que mi padre y yo manteníamos esa discusión, de qué pasaría si un día nos ocurriera eso. “Si no me dejan pasar enseñando el DNI o me dan una alternativa, monto un pollo del quince al día siguiente en las oficinas” me decía siempre. Por si a algún insigne lector del blog le ocurre, en la taquilla de la puerta 6 de Anoeta, donde pone “incidencias” comprueban tu abono y te extienden una entrada para que puedas entrar. Todo en orden pues, todo dispuesto, saltan los 26 protagonistas del encuentro, y las Campeonas de Liga de Hockey. Tras el saque de honor pertinente y el minuto de silencio de rigor, el balón echa a rodar con los estómagos algo más llenos que media hora antes. Y el plan se ve a la perfección.

Xabi es el que escuda a Markel en el doble pivote que no es tal. La disposición puede ser 1-4-3-3, pero como decía Lillo, “una vez el árbitro pita el comienzo del partido, todos se empiezan a mover y se pierde el dibujo táctico”. El dominio de la Real se hace evidente casi desde el comienzo, la Real toca, juega y combina, como iba a haber otra manera si tenemos a todos los jugones sobre el verde. Después de un par de saques de esquina, una amarilla a Siqueira, una falta escorada y un balón de oro del Chori, para que Imanol, en fuera de juego milimétrico, clave el primero. Anoeta estalla, Agirretxe vuelve a la puntualidad de su cita con el gol, y los primeros “si Imagol, no problem” suenan en la grada. Poco dura sin embargo la alegría. Una contra, bien ejecutada por parte del Granada, acaba en un tiro que pega en Mikel, el balón para El Arabi que la pone en el fondo de la portería de Bravo. Juan me comenta con acierto: “Con el plateamiento de hoy, esto es lo que toca, un partido loco” Medito para mi, si nos interesa llevar el partido a ese extremo. La Real tiene más calidad, toca más, llega más y defiende mejor… pero con un solo mediocentro nos pueden matar a la contra.

Otro par de llegadas con poco peligro de la Real que según pasan los minutos, va dejando destellos de calidad en los jugadores. Carlos Martinez parece como siempre el expreso de en punto e y media, De la Bella vuelve a hacer la banda izquierda suya, sube y baja sobre raíles mientras Markel guarda las espaldas de los laterales cuando suben. Vela deja destellos de su calidad, Chori profundiza, Xabi está más escondido que otras veces pero organiza, y la rubia y el “9” hacen lo que quieren con el balón en los pies. En estas, una internada de Carlos Martinez por banda derecha, perdida de balón y el navarro vuelve a su posición para recuperar el balón, lo gana y la saca jugada. Otra jugada como el cuarto gol al Valladolid, más conducción que toque pero apertura de Chori a la derecha, Vela encara, centra perfecto para que Imanol llegue con el pecho, con el corazón a ponerla lejos del alcance del meta franjirojo, Golazo del “9”, del que no valía para Primera, del que intentaron quitar de ahí hasta que ha demostrado porque sigue quedándose año tras año. 14º gol de la temporada, 1 en Copa, 13 en Liga, y la Real otra vez, dos mas average por encima del Valencia.

Visita obligada al descanso, como casi siempre. Los comentarios son claros. Jugamos, pero con este onde, ojo. La segunda mitad, comienza con más de lo mismo. Un par de llegadas de la Real, Charly sigue subiendo y bajando hasta que la máquina diga basta. Un par de lujos, un detalle de calidad, un toque de distinción, un centro, un casi remate… y con estas, otra clásica. Balón en largo de Antoine para Imanol, que hace un control sublime, botando, pierna izquierda, chut potente y balón a la madera. El gesto de pulgar arriba de Agirretxe lo dice casi todo, “vaya balón me has puesto nene” y la sensación en la grada parecida. “¿Y si nos acordamos de esta?” Mi padre tan agorero como siempre, pero razón no le faltó. Perdíamos el dominio del centro del campo, las fuerzas empezaban a escasear, Griezmann no daba para arriba y abajo, Xabi comenzaba a conducir en exceso y la Real necesitaba un revulsivo, un jugador de control en el centro… y el cambio fue Ifrán. La estupefacción de la grada, completa. El retirado, el otro Uruguayo bajo un “Chori Chori” del respetable y una ovación de gala. Los ánimos a Diego, casi del mismo tono. Y la primera suya no tardó en llegar. Un balón perfecto al primer palo para que Vela se adelante al defensa y la ponga, de diestra en el mismo palo que besó la volea de Agirretxe. Otro uyyyy en la grada, y otra vez el temor a perdonar. El Granada se hacía fuerte en el centro y pegaba arriba, el signo más claro era la aparición de un inadvertido Bravo. Tres balones importantes sacó con las manos y uno con la mirada. La tensión crecía, volvía el clásico final “made in Anoeta” pero el que algo quiere algo le cuesta y eso parecía entender Monty, que echó un pulso, innecesario, al Granada. Explicó luego entre preguntas muy poco agresivas para el fallo táctico que tuvo la Real a partir del minuto 60, que Zuru no estaba para jugar. Nadie preguntó por Pardo al eludir la cuestión de que “no había otro medio centro defensivo”. La Real jugaba casi colgada del larguero, cada pérdida en ataque provocaba un colapso mental de la grada y en el minuto 80, se cayó el alma a los pies a Anoeta. Estrada. Como bien apuntilló Dublín, la bombona de oxígeno de la Real era Estrada. Griezmann y Xabi pedían refuerzos a gritos, a Markel le faltó ir al banquillo para zarandear a Monty pidiéndole apoyo, y el soldado que mandamos a las trincheras es Estrada.

Una ocasión de gol de un remate de cabeza en plancha no justifica un cambio de un jugador que salió para quince minutos y no ganó un solo balón dividido. De la Bella forzó hasta el extremo y tuvo que salir Cadamuro cuando los gemelos del catalán dijeron basta. Y es que ayer pusimos toda la carne en el asador, pero hay que saber cuando retirarla para que no se te quede como una zapatilla. Ayer Montanier no supo, y la carne se le pasó. Una pérdida de Markel en área contraria dejó en evidencia lo fundido que estaba el equipo. Ni Xabi ni Antoinre llegaban ya a las ayudas y Mikel tuvo que forzar la quinta. El partidazo que se cascó Markelele por el bien común, de ensalzar. La cagada del minuto 94, también. El gol que nunca tuvo que llegar si la Real hubiera mantenido la posesión del balón en el centro del campo con la entrada de Pardo llegó tras dos rechaces y un remate entre 3 piernas realistas. Pero llegó. Y la cara de tontos se nos quedó a los que aguantamos hasta el final, como siempre. A los que aplaudimos al equipo a la salida hacia vestuarios, como siempre. A los que sabemos que lo que está haciendo la Real este año es meternos en un sueño, como nunca.

Ayer muchos aficionados dejaron su asiento antes de tiempo, al ver el empate. Me pregunto si les ha servido el minuto y medio de cama que ganaron para estar hoy más frescos en el trabajo. Parece que nos olvidamos muy muy pronto de que por más que ayer el empate nos deje cara de tontos, seguimos cuartos, dependemos de nosotros mismos para jugar el año que viene, la Champions ni más ni menos, y que tenemos la Europa League asegurada.

Parece no bastar con eso para algunos. Respeto, pero no entiendo. Ayer pusimos todo lo que teníamos, pero no lo supimos gestionar. Dependemos de nosotros si, pero no nos engañemos, la cabeza nos dice que la Real no va a ser capaz de sacar 9 de 9 en los últimos 3 partidos. Aun con todo, mis colores seguirán siendo estos, mi sentimiento el mismo, mi ánimo en el campo igual y mi orgullo por estos colores y los jugadores que los visten, mayor si cabe.

Al Pizjuan a traer tres puntos al norte, a rezar porque el Valencia se deje algo en Madrid y no sean las maletas, y a volver a poner todo sobre el verde para volver a recuperar la ilusión, sobre todo de los once que tienen que jugar con la pelotita los 3 domingos (o sábados) que nos quedan. Poner todo lo que tenemos sobre el campo basta, pero a veces, no es suficiente para lograr el objetivo, el sueño.

Sed buenos, o parecedlo

Anuncios

Publicado el 14 mayo 2013 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: