Lunes tristes

Pues en el fondo, ya tenía ganas.

Que complicado es que salga un fin de semana perfecto y que fácil se hace cuando te conviertes en alguien ajeno al deporte. Quizá sea el error que cometo desde hace años, asociar mi estado de ánimo a lo deportivo, al devenir de la Real, de mi equipo de balonmano… Y es que fijarse en el entorno, en lo demás, en las personas que merecen la pena puede hacerte más feliz que 11 jugadores de fútbol.

No por ello, entre una cosa y otra, la espuma y el bocadillo, el partido de la Real de ayer lunes perdía importancia. El Valencia le había metido 4 a Osasuna el sábado conmigo camino de Donosti, con la vista en la carretera y la mente volando sobre ella. El Málaga, algo más tarde, caía en Los Cármenes ante el Granada y se despedía del todo de la lucha por la Champions. La Real, volvía a marcar con una X el partido del lunes, horario difícil para todos, y lo titulaban como “clave”, lo cual no da más importancia que los 4 que restan ahora. Y decía, que ya tenía ganas.

La baja de Xabi y de Illarra mermaba sobremanera el once tipo de la Real, que ante la sorpresa de todos, el francés dejaba en el banco a Chori, si no el mejor uno de los destacados contra el Valencia para dar entrada a Pardo. Los “ya era hora” y “hoy veremos como Monty se equivoca con este” se sucedían en las redes sociales. Y que mejor que recién cenado, tumbado sobre el sofá, camiseta sobre mi y la tele a todo volumen, cuando casi sin mirar, casi sin intentar, una genialidad de Zurutuza y un remate en plancha de Vela, daban por terminado el partido de la Real. Y es que así lo vi yo. El partido duró 4 minutos. Y de verdad, que ganas.

La Real marcó, y desapareció. Bravo poco pudo hacer en el primero pero algo más en el segundo desde luego, aunque como casi siempre, cabe recordar la de puntos que nos da al cabo del año y los pocos que nos quitan. No fue sin embargo su día, como el de los demás. Y es que el Getafe se vino arriba al ver que la defensa, la ayer formada por el “big four” de Monty, se echaba atrás e intentaba jugar el balón desde más atrás de lo normal. Por delante Markel, “Markelele” ya bautizado por Mikel Rekalde en el NdG y que ayer fue “Paketete”. Como me he cansado de leer hoy, un error de él, solo de él y nada más que de él, sirvió en bandeja el gol del Getafe. Si, ayer Markel, el “5”, ese que toda prensa deportiva guipuzcoana está ensalzando, cometío un error, así que por favor, procedamos todos a apedrear su coche, como si fuéramos vulgares ultras griegos. Un error grave en los últimos digamos… 20 partidos? Pues ayer ya tuve que leer de algún erudito del fútbol, de estos que te incendian el alma porque ellos no la tienen txuri urdin, que Markel no vale para Primera División, cuando posiblemente junto con Illarra, ha podido ser el jugador más regular de los últimos quince partidos. Y como lo esperaba.

La Real como ya he dicho, dejó de existir. El Getafe creyó en si mismo y se vino arriba. Los centros y toques de Pedro León inquietaban, Diego Castro se venía arriba y hacía la picha un lío al 3&1 de la banda derecha que luce el “2” a la espalda. El jugador del Getafe, ni siquiera mostró sus respetos la primera vez que desbordó por banda y perdio todo el respeto a Charly, arriesgado, pero resultó.  El Geta crecía y crecía, Iñigo y Mikel se empeñaban en sacar el balón ellos ya que a Pardo lo tapaban y Zuru parecía el Capitán Armada, ni estaba ni se le esperaba. Y es que el de los quesos desapareció tras dar la asistencia del partido, se diluyó como un azucarillo en agua caliente, desapareció como todo votante del PP el último año y no se supo más de él. Y entre tanto, el segundo del Geta, tras un disparo duro Bravo deja el balón blandito a un rechace que Iñigo no llega, y nos vamos con cara de “esto no estaba en el guión” al descanso. Y empezaban a aparecer a esos que tengo ganas yo.

La segunda parte no hizo más que confirmar que ayer solo hubo un equipo sobre el campo durante los 86 minutos siguientes a los 4 primeros. Nadie de la Real ayer salvo dos subidas de De la Bella, un centro de Agirretxe y remate de Antoine y un par de faltas de esas que provoca Vela destacaron en los primeros 70 minutos. Luego entró Chori que puso dos buenos balones que no fueron a más. Luego entró Ifran, o eso puso el electrónico del 4º árbitro ya que no llegué ni a localizarlo en el campo, justo antes de que saliera Estrada, por un fundido Charly y que Diego Castro tardó minuto y medio en ridiculizar en la banda izquierda. Y no hubo más, no hubo más sobre el cesped de Madrid claro está. Después, estalló parte de la tormenta, y ya era hora.

Ya era hora de que salieran los tapados. Ya tenía yo ganas de acabar esta racha de victorias para que salieran los agoreros. Para que salieran como digo yo en la intimidad, esos 10.000 de pega de Anoeta, ya que 18.000 son fieles. Esos que son de la Real cuando la cosa pinta fina, cuando el equipo gana. Esos que pueden empezar un partido diciendo la “puta banda” que SON, pasarse al bando de “como jugaMOS” y terminar en “ESOS jugadores no merecen nada”. Y es que si la derrota de ayer sirve para algo es solo para recordar a todos esos que no son de la Real, que nos dan igual sus impresiones, sus sentimientos, sus opiniones, sus verdades, sus conjeturas… basicamente, que nos dan igual. Que ayer a los 18.000 restantes y los similares repartidos por Guipúzcoa, se nos partió el alma, viendo como perdíamos 3 puntos muy importantes, por primera vez desde el 5 de Enero, 3 puntos que dejan al Valencia 2 escalones (y medio) por detrás de nosotros y que nos mete presión. Pero lejos de las opiniones ínclitas de esos que esperan medio tropiezo para bajarse del barco y empezar a hacer agujeros, para denigrar a un equipo que con 47 millones de presupuesto está 4º en Liga, a 2 puntos (y medio) de un presupuesto que duplica el suyo con internacionales como Banega, Soldado…, un equipo hecho con los de casa y tres retoques de calidad, un equipo que ha demostrado saber jugar al fútbol como casi nadie este año, estamos los que valoramos el esfuerzo, los que sabemos que ayer más de uno se fue del Coliseum “jodido”, mucho, y creo que no ando lejos si nombro a Imanol, a Iñigo, a Claudio, y sobre todo, por encima de todos a Markel. Porque seguiré siendo de los jugadores que visten mi camiseta, que representan mis colores, que me hacen vibrar, soñar con oir la música de la Champions, y me hacen saber, que son humanos, que fallan como todos, que tienen días malos como los demás, y ayer, ayer fue uno muy malo más allá de las 20.00.

No llevamos muchos de estos, pero trayendo la frase que parece que dijo Bielsa para no fichar por la Real en su día (demasiados lunes tristes) hay que levantarse, encarar la semana, afrontar el reto de vencer al Granada dentro de 6 días en Anoeta, soñar con que el Valencia pueda pinchar en Vallecas, soñar con clavar la bandera de Champions en el centro del terreno de juego de Anoeta y de recibir el apoyo de los incondicionales. Preferiría 18.000 como yo en el campo, que 40.000 como los descritos arriba, porque a buen seguro harán quizá más ruido, pero serán los primeros en dejar otra vez en la estacada al equipo como un día llegue el momento de volver a luchar por sumar los 42, o de jugar contra el Eibar.

Mientras, intentaremos no tener muchos como los de ayer, intentaremos que el siguiente no sea otro de esos lunes tristes.

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 7 mayo 2013 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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