Gracias, y hasta el año que viene

17 días. Eso es lo que ha durado en portada el balonmano. 17 días de 365 que tiene el año, la verdad, para ser lo que somos, no está mal. Desde el día 11, a las 19.00 contra Argelia, hasta el día 27, ayer, hacia las 19.00 de igual manera, cuando terminó el Mundial. 17 días en los que se han jugado innumerables partidos de balonmano, de mejor o peor nivel, de mayor o menor expectación y con más o menos gente en las gradas. Un Mundial en el que España no era favorita, pero si aspirante. Un Mundial que en media España nadie sabía que se jugaba, pero al cual muchos y muchos se han enganchado gracias al gran trabajo que ha hecho TVE para llevarlo hasta casa de todos. Un Mundial que puede haber sido mejor o peor en muchos aspectos, pero que debería servir para que todos aquellos que han puesto la televisión en algún momento y hayan visto un cuarto de hora de balonmano y les haya gustado, no cejen en el empeño e intenten dar vida a este deporte. Pero va a ser que no. De sueños vive el hombre, pero esto es una utopía.

Así que como las utopías y las filosofías nunca se me dieron bien. La fase de grupos de España, fue impoluta. Los rivales no eran de mucha categoría, pero las dos papeletas de Hungría y Croacia se solventaron de la mejor manera posible. Ganando con una defensa contundente a la Hungria del siempre enchufado Laszlo Nagy, un despliegue increíble de Aitor Ariño tanto en defensa como a la contra, callando bocas a todo aquel que puso en entredicho su participación en este Mundial. Contra Croacia, se perdió. Inteligentemente, ya que la derrota hacía librarse de Islandia, Francia, Dinamarca… y otras grandes potencias, coger el lado bueno del cuadro, y que el rival con mayor entidad en el camino a la final fuese Alemania.

Yo lo siento por esos que defienden que ganar a un equipo es más bonito si se hace contra los mejores, o si ganar un Mundial significa tener que cruzarse con todos los “cocos” para que ese Mundial sea digno. Yo perdonenme, prefiero jugar los partidos contra los rivales más débiles y si eso vérmelas contra el potente en la final, y si suena la flauta, Mundial en el bolsillo y en dos años nadie se acordará si las semifinales fueron contra Austria, Alemania o Islandia. Los octavos de final, resultaron un paseo más que merecido para los de Valero. Sterbik en su línea, Julen haciendose fuerte en 6 metros, y hasta la temprana roja a Viran Morros en una más que rigurosa acción, no desconcentraron a los españoles que batieron a Tunez con las armas de siempre. Alemania en cuartos.

Alemania en cuartos, fue otro cantar. Alemania no venía al Mundial con la mejor selección de los últimos años, pero Alemania nunca va a un Mundial a pasear y ver si cae algo. Siempre luchan, siempre pelean y nunca es fácil ganar a la selección teutona, y menos con una portería como la de Heinevetter. Aun y con todo, una vez más una defensa rocosa de los españoles, correr a la contra y un acertadísimo Sierra sustituyendo a un apático y negado Arpad Sterbik, dieron el pase a las semis, a la antesala del Mundial a la anfitriona. Un vez más, Julen, inconmensurable.

Y llegaban las semifinales, que viendo lo que estaba pasando por el otro lado del cuadro, eran un caramelo dulce. Islandia y Francia se habían batido poco más que en duelo con la victoria de los galos. Dinamarca, aplastaba rivales a diestro y siniestro hasta tener el puesto deseado en la previa a la final, y miraba un partido extraordinario como el Croacia Francia para saber quien sería el próximo que caía a la lona. La suerte, o desgracia, cayó del lado de los que visten de cuadros.  España por su lado, superaba a Eslovenia sin hacer demasiados alardes de juego. Fuertes en defensa pero correctos, sin hacer demasiadas faltas y con solo una exclusión en todo el partido, los de Valero demostraban estar a tono para la final. Sterbik volvía por sus fueros, Julen seguía a lo suyo, los extremos derechos eran infalibles y el estado de forma de Alberto Entrerrios solo dejaba optimismo en las caras de los seguidores de los “hispanos”. Se sentaron en el Palau a mirar, observar y deleitarse con la exhibición de los daneses contra los croatas. A los 4 minutos el resultado de 4-0 obligaba al preparador croata a pedir tiempo. Landin en la portería era como colocar un elefante, Mikkel Hanssen veía pases y lanzamientos donde no los había. Jesper Brian Noddesbo recordaba al mismísimo Rolando Urios, Eggert hacía delicias desde el extremo izquierdo y la línea de 7 metros y para más inri Markusen no se parecía al gigantón fallón del Atletico de Madrid. Estaba claro, que la final no iba a ser un paseo. Los croatas perdieron de 6, pero si no llega a ser por la intervención de Mirko Alilovic, los podían haber sacado de la pista al descanso.

Y con esas el domingo, se presentaba una bonita final. El fin de semana balonmanístico no había deparado demasiadas alegrías en las filas urdiñas del Ordizia, ya que ni el primer ni el segundo equipo pudo sacar los dos puntos, si bien los de 1º Territorial consiguieron por un lado, sacar un punto, y por otro, salir vivos, que no magullados de la ristra de panes que recibieron de manos de los pasaitarras del Doni. El domingo a la tarde sin embargo, las noticias iban a ser provechosas para el balonmano español.

Aunque la gran favorita fuera la selección escandinava, la puesta en liza de los hispanos dejó boquiabiertos a todos. Para empezar, la inclusión de Joan Cañellas a los mandos del 7 inicial en detrimento de un Dani Sarmiento que había estado espectacular, dejaba una cosa clara. Valero no quería un doble cambio ataque defensa, y Cañellas es un central mucho más equilibrado en lo que es la labor atacante/defensora. La otra gran novedad, la inclusión de Antonio Garcia en el lateral izquierdo, quizá mayor sorpresa que la del central catalán. A todas luces, Alberto Entrerrios merecía ese puesto, pero el bueno de Antonio se encargó de cerrar la boquita a todos los que supusimos que Alberto no tardaría en entrar al 40×20, clavando dos chirlos de campeonato en sendos lanzamientos de cadera en apoyo. El preparador danés no tardó en pedir tiempo ante el chorreo de goles que le caían en posicional. No sirvió de mucho ya que desde ese tiempo muerto en adelante, la defensa española, al mando de Viran y Sterbik, hizo las delicias de todos aquellos amantes del balonmano defensivo, recuperando balón tras balón y corriendo contraataques efectivos y certeros que daban ventaja a los hispanos en la media parte 18-10 frente a la campeona de Europa. Los comentarios en las diferentes redes sociales así como en los grupos de amigos que comentaban el partido eran claras. Ni el más optimista de los optimistas, hubiera apostado un solo euro por nada de lo que estaba sucediendo. La efectividad de 6 metros de Dinamarca era del 0%. Su extremo Eggert lanzaba balones fuera sin siquiera tocarlos Sterbik. La eficiencia del portero serbio-español, rondaba el 45% y la campeona de Europa, esa que había arrollado a Croacia en semifinales, no había sido capaz de meter más de 10 goles a una España sin una sola exclusión en toda la primera mitad.

Todo quedaba a expensas de la segunda parte, pero la pregunta era clara. Si la eficiencia de Dinamarca seguía rayando esos niveles, la defensa de España no perdía intensidad y el ataque hispano seguía fortaleciéndose como en la primera mitad, ¿cuántos goles más de los que ya llevaba España iba a necesitar para imponerse a Dinamarca? La respuesta, increíblemente, era uno. Nada más comenzar la segunda parte, la mentalidad de los daneses dejaba unos visos claros. Tenemos 5 minutos para meternos en la pomada, rebajar la cuenta de goles a 5-6 y coger moral. Sin embargo el balance de los daneses no pudo ser peor, y encajaron un parcial de 4-1 con la inestimable aportación del contragolpe hispano y las acciones individuales de Cañellas. Si fuera poco, mediada la segunda parte apareció la figura del quereño Jorge Maqueda que se puso a repartir goles y asistencias como si no hubiera un mañana. Los seguidores daneses, apesadumbrados. El estrambótico seleccionador danés, agachaba la cabeza y dejaba de lado su mal humor habitual y sus protestas y gritos. Sus jugadores empezaban a recoger los brazos. Ni siquiera Markusen era capaz de encontrar siquiera portería y la defensa española seguía robando balones a las estrellas danesas y saliendo a la contra.

35-18 terminó la pesadilla danesa, sin bien 2 de los 8 goles que marcó Dinamarca vinieron en los dos últimos minutos. 5 goles fue la cifra que consiguieron anotar los escandinavos entre los minutos 35 y 57. 8 minutos seguidos sin meter un solo gol, y con parciales máximos de 8-0 en contra, la final menos igualada de la historia concluía con 16 héroes españoles saltando en medio del Palau St Jordi, y con tres estrellas sumándose a la fiesta. 3 bajas importantes de la selección que quisieron vivir el momento más emotivo de los últimos 8 años en personar. Raul Entrerrios, lesionado en la preparación, al igual que Cristian Ugalde, y el ya forzado a retirarse tras romperse la rodilla, J.J. Hombrados. 3 hombres que se sumaron a la fiesta, y dos imágenes. Los hermanos Entrerrios abrazados llorando por la pérdida de su madre, y un  hijo, abrazado a su padre, ambos recién convertidos en Campeones del Mundo, Valero Rivera Sr y Valero Rivera Folch. Sin duda, una imagen para los que dudaban de que el seleccionador en Enero, pensaba en lo mejor para su equipo, y si para ello tiene que contar con su hijo, y dejar, a un veterano consagrado como Juanin en casa, lo hace.

La parte triste de todo esto es que quizá hoy unos pocos periódicos hayan abierto con esta gesta. Pero no volveremos a oir de ellos hasta los siguientes JJOO, cuando el fútbol se pare para dar paso a esas 3 semanas de gloria deportiva. O en su defecto, hasta el siguiente caso en el que estos sean capaces de coronarse otra vez, reyes del Mundo o de Europa. Pero eso, no será hasta el año que viene, o dentro de dos en Qatar, o dentro de 3 en Brasil… o vaya usted a saber hasta cuando. El balonmano demuestra que merece un hueco en la prensa, ya que mucha gente se engancha en torneos como este, aunque no conozco la mitad de lo que muchos otros conoces. Hasta que eso pase…. Gracias, y hasta el año que viene.

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 28 enero 2013 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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