Hablemos de balonmano

Decido publicar este post, que tenía olvidado en la lista de esos de tantos que tengo escritos y espero el momento para que puedan ver la luz. Hoy le toca a este.

Hoy toca hablar de balonmano. Un tema, que dejé aparcado hace ya más de un año por diversos motivos, que ni me conviene ni me apetece recordar. Las crónicas escritas aquí siguen, las cartas a quien le interesen también, pero hoy toca hablar del lado profesional de este maravilloso deporte.

“Es una pena” podría ser el resumen de lo que está pasando en España con el balonmano. A nivel aficionado, las cosas ya están lo suficientemente mal como para seguir adelante. Lo bueno de todo esto, es que los amateurs no dependemos del todo de un patrocinador, ni de un ayuntamiento. Las ayudas son eso, ayudas, pero no soy capitales. El balonmano amateur lo sustentan gente como yo, como otros muchos que anualmente se pagan una ficha, un seguro y dedican parte de su vida a un deporte que les apasiona. Un porcentaje de esos, además de jugar, también se dedica, gracias a Dios, a enseñar. Son aquellos que más respeto me merecen. No confundir los que intentan enseñar con los entrenadores, ya que hay versiones variopintas del tema. Hay entrenadores que no enseñan, y gente que enseña que no entrena. No siempre los términos van ligados.

A todos los que nos gusta enseñar, y en un momento dado pudimos hacerlo desde un banquillo, nos apasiona ver una camada nueva de chavales. 12-15 niños que midiendo palmo y medio ya se enfrentan a golpes y garrotazos de contrarios, que aunque parezca impensable, desde infantiles se arrean ya en este deporte. Hay desde luego, muchas maneras de incitar a un niño a hacer deporte, y más aun de encaminarlo hacia uno en concreto. La ilusión de todo padre es, que su hijo salga futbolista. Ni que decir tiene que las posibilidades de que un niño llegue no a ser una estrella, si no tan siquiera a jugar en Primera División, son más que remotas. Aun y con todo, el padre ve dos cosas claves. La primera, y quizá por encima de todo, el dinero. El dinero que mueve el fútbol es posiblemente la razón número uno por la que un padre enseña a pegar patadas a un balón a su hijo. La segunda posiblemente sea, el reconocimiento. El reconocimiento social a los futbolistas profesionales. Podríamos ser vecinos de un campeón de Europa de esgrima, de bádminton, de squach o de petanca, y ni siquiera saberlo. Pero si fueramos vecinos no de una estrella, sino de un futbolista de Primera División, correríamos a contárselo a un amigo.

La manera de incitar a un chaval a que juegue a un deporte es sin duda la televisión. Y los chavales sueñan con ser jugadores de fútbol, porque desde pequeños lo ven por televisión, los padres los llevan a ver partidos de Primera de vez en cuando, y cuando no, a ver al equipo del pueblo o al filial de ese Primera. La afición e interés del niño crece, y se vuelve en ilusión. No voy a intentar ganar la guerra de las televisiones, porque si ya es difícil poder ver en abierto los partidos de un Mundial de balonmano, ni imaginar quiero cuan difícil es seguir la Liga Española.

La otra manera, es la tradición. A nivel personal, conozco pueblos donde el fútbol es, el segundo deporte. Quizá incluso el tercero, tanto por tradición, como por porcentaje de jugadores. Zarauz, es un gran ejemplo. Un pueblo costero, de unos 20.000 habitantes fijos y triplicado en verano que tiene ni más ni menos un equipo en División de Honor “B”, lo que sería la Segunda División española. Lo mismo pasa con Rentería, menos habitantes aun y compitiendo también en la segunda máxima categoría a nivel español. Sus jugadores, no tienen ni apellidos raros, ni sueldos altos, ni siquiera coches lujosos. Son jugadores que han crecido desde pequeños mamando el balonmano, yendo al polideportivo en vez al campo de fútbol. Y es posible incluso, que alguno una vez rechazado en el fútbol, se pasara al balonmano. Así se ha hecho un gran jugador más de uno.

Estos pueblos viven esa suerte, la trabajan desde pequeños, desde alevines, desde que corren prácticamente, y se merecen ese reconocimiento. Los demás, nos tenemos que aferrar a que a un niño le de por ver un día un partido de pasada en el polideportivo, y le guste. Y su padre le ayude a engancharse. Para esto, volvemos a la televisión. Que alguien haciendo zapping, o incluso de forma consciente sea capaz de ver un partido de balonmano por la televisión es un gran mérito, y cada año lo es más. La liga española, la Asobal, fue hace años la mejor del Mundo. 4 equipos que competían el todo por el todo, presupuestos altos, los mejores jugadores del Mundo. Hacer una selección Mundial era simil de hacer una selección de la Liga Española. Casi todo aquel jugador que ha tenido o tiene un reconocimiento mundial en el mundo del balonmano, pasó por España, Ademar, Portland, Ciudad Real o Barcelona eran sin duda, estaciones donde parar, labrarte un futuro, hacer dinero y recoger ese prestigio.

Hoy en día la Liga se ha hecho aguas. Los mejores jugadores del Mundo no juegan en España, y los mejores jugadores españoles están emigrando al extranjero. La razón, la que todos sabemos: Liquidez. No hay un duro para pagar esas fichas astronómicas (astronómicas a nivel del balonmano, el jugador mejor pagado del Mundo cobra 800.000 euros al año, por 24 millones del fútbol) y solo dos equipos, y cada vez más solo uno, puede afrontar en este país esas fichas. La conclusión es clara. Una Liga dominada por el Barcelona que consigue incluso plenos de puntuación al cabo de 30 partidos de Liga, y que es media selección española. Lejos de la Liga, el balonmano tiene un formato de competición internacional muy atractivo. No hay Mundiales y Eurocopas cada 4 años como en el fútbol o el baloncesto, sino cada 2. Esto hace, que cada Enero, por estas fechas, de comienzo bien un Mundial bien un Europeo. Y este año, se juega en España.

Si, en España. ¿No habéis visto los carteles publicitarios en los campos de fútbol? ¿Y en las marquesinas de autobuses de las ciudades? ¿Y los anuncios de televisión? ¿No?. Yo tampoco.

España está volviendo a demostrar la inutilidad de este país de llamar la atención de sus habitantes con un evento importante que no sea un Mundial o un Europeo, pero de fútbol claro. Anuncios por doquier, ruedas de prensa, convocatorias, columnas de opinión, portadas de periódicos deportivos y de información general…. pero si no es de fútbol, no interesa. La Federación ha perdido una oportunidad sin igual de fomentar un espectáculo precioso como es un Mundial en su país. De dar entradas a las Federaciones Territoriales para que estas den entradas a los más pequeños para que se aficionen. De precios populares y baratos para que los pabellones estén llenos. Pero, ¿cómo lo van a hacer, si a menos de un mes vista todavía no estaban confirmados los pabellones? Este país y su cultura, la describió a la perfección Mariano José de Larra en su “vuelva usted mañana” y es que si puedes hacer algo mañana, por qué lo vas a hacer hoy?

No tenemos publicidad, ni merchandising. La gente de a pie no tiene ni idea de si este año se juega un Mundial o el Trofeo Hermanos Garcia. Menos aun si es en España o en Groenlandia, y aun así, queremos que este deporte crezca. Recortamos presupuestos, nos olvidamos de la gran labor que hacen los equipos pequeños y de pueblo, y lo único que queremos es, ganar dinero. ¿Qué otra cosa si no? Basta con abrir una web deportiva e intentar saber a que hora se juega que partido de este fin de semana, para ver que la difusión nacional es penosa. En otros paises como Alemania, se llenan pabellones de 20.000 personas para ver este deporte que a los no aficionados, también acaba enganchando. Y sin embargo, aquí hablamos de todo menos de balonmano.

Hablamos de lo mal que lo hace la Federación, de como un pabellón construido hace menos de 5 años para albergar citas deportivas no está capacitado para albergar un partido de balonmano, como la Federación pide dinero a raudales a los patrocinadores, como la selección lleva 2 años sin patrocinio oficial, como el presidente de la Federación abandona a las chicas que consiguieron el bronce en Londres y no les da su apoyo, ni logístico ni moral….

Hablamos de todo menos de balonmano. Hablamos de que el seleccionador Valero Rivera, tiene una agencia de representación y solo se lleva a jugadores que él representa. Esto es una broma, o debe de ser. Si el seleccionador de un país convoca a un jugador por el mero hecho de ser su representante, ese tio debería estar fuera. ¿Qué pasa? Que es más fácil dar una opinión de ese tipo ante la prensa y ser popular, que realmente explicar las consecuencias de no llevar a un jugador suplente de un club para llevar a otro titular de otro club, de mucha menor edad, con mucha mayor proyección, por mucho que lleve tus apellidos. Todos hablan de la convocatoria de Valero Rivera Jr y Aitor Ariño porque su representante es el propio seleccionador. pero nadie habla de jugadores indiscutibles que también son representados por el seleccionador.¿ O es que si el representante de Sterbik fuese el mismo Valero, también suscitarían las polémicas?

La idea de rejuvenecer la selección en los puntos donde puede haber más igualdad (los extremos son desde luego en el balonmano un puesto que puede cubrir casi cualquier otro jugador de campo) me parece más que acertada. Valero ya se ha rasgado las vestiduras llamando a Alberto Entrerrios, a quien dejó fuera de la lista de los JJOO admitiendo que se equivocó y que su selección necesita de lanzadores como él para solucionar partidos. ¿O es que alguien pone en duda que Antonio Garcia está mejor que Iker Romero? ¿O es que alguien duda de Valero Rivera Jr, se llame por sus apellidos o no, mejor jugador de la Liga Francesa en su puesto? Creo que juzgar en este país es algo bastante barato y que encanta, y sin duda estamos buscando la primera coincidencia para saltar a la yugular. Si España gana el Mundial, nadie atacará al seleccionador, y si cae a las primeras de cambio, la lista de jugadores que le ha faltado por llevar ocupará páginas y páginas de periódicos. Bueno, no, nadie gastaría tinta en algo así.

Una vez más, la lamentable actitud de la prensa española, no dando ningún bombo al Mundial, y centrando toda la atención en nimiedades como esta, refuerza la teoría del deporte Rey, y del resto cuando son campeones de algo. Basta ya de maltratar deportes, basta ya de crear polémicas…. Bastante mejor nos iría a todos, si apoyásemos más las causas como estas, si la prensa hiciera eco de oportunidades para fomentar el deporte como estas, de incitar al consumo, al patrocinio, al viajar a España para ver balonmano… Pero no, nos dedicamos a hablar de que si el seleccionador español ha convocado a su hijo para jugar con la selección. ¿Y el día que Talant sea seleccionador, tampoco va a poder convocar a su hijo Alex, ya uno de los mejores jugadores de la Asobal? Dejemonos de chorradas.

Hablemos de balonmano

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 9 enero 2013 en Ese deporte llamado Balonmano. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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