Café por favor

Sábado, 16.00 de la tarde, hora inhóspita para jugarse un partido de fútbol, 10 de azul y blanco, 10 de rojo, uno de verde, otro de amarillo y 3 de negro. Esos, los protagonistas.  22.700, cada uno de un color, camiseta, familia, credo, raza o religión, los valientes. Y es que, había que ser un valiente para un sábado, a esas horas, todavía haciendo la digestión del postre, y pasando un frío de agárrate y no te caigas, vieron la primera parte del Real Sociedad – Getafe. No fue una mala primera mitad, no fue un partido sin centro del campo, ni sin control, ni sin ocasiones. Quizá fuera que los jugadores, igual que el público, estaban pensando más en la siesta que no estaban echando que en el partido de fútbol que se estaba jugando. Es solo una de las miles de maneras en las que se puede explicar el juego plano, falto de ocasiones y emoción que se vivió en Anoeta de 16.00 a 16.46 de la tarde de este pasado sábado.

Y es que si no fuera poco, el árbitro Estrada Fernandez, debía de estar a gusto sobre el campo porque añadió un minuto, en una primera mitad donde sobraron 45. Un par de llegadas sin demasiado peligro del Getafe, una buena parada de Bravo, y un dominio territorial con el balón de la Real Sociedad, que en ataque no tenía su día, y en defensa se bastaba con mantener a raya al amigo Álvaro Vazquez. Cuando terminaron los primeros 45 minutos, 46 en este caso, sentí alivio, y me fui a por un café, para entrar un poco en calor.

Cuando volví a mi asiento en el coliseo particular realista, el estómago más caliente, la circulación de la sangre en su sitio y temperatura, y la Real jugando a otra cosa. Parecía que a ellos también les habían dado el mismo café al descanso. La Real salió de una manera casi desconocida del descanso. Acostumbrados a esa caraja que nos entra tras el cuarto de hora de descanso, en la parroquia sorprendió la arrancada fulgurante de los locales, con 3 ocasiones que de haber materializado alguna de ellas, mucho hubiera cambiado el panorama que estábamos viviendo en Donosti. La mejor, una jugada estilo “Juan Palomo” de Ifrán que salió besando el palo izquierdo de Moyá, que rezó todo lo que sabía, en cristiano y en arameo para que ese balón volara lejos de las telarañas de su escuadra. En la grada, un gran sector de la afición gritó GOOO! y se guardó la “L” para el minuto 91.

La tarde no iba a estar exenta de más sorpresas además de la arrancada de la segunda mitad de la Real. Un irreconocible Montanier, hizo el primer cambio del partido, relativamente pronto para lo que nos tiene acostumbrados el preparador francés. Un semi compatriota suyo se preparaba, 17 a la espalda, bigote sobre la boca, y calidad en las botas, para saltar a la cancha e intentar dar su mejor versión. 17 minutos fueron los que tardó el amigo Monty en mover ficha y colocar a Zuru Zuru, Zuru Zuru sobre la cancha, retirando al 10 realista, que es como el equipo este año, da dos de cal y una de arena. Una transfusión de sangre no le vendría del todo mal antes de los partidos.

David tardó poco en demostrar que sería top 10 mundial si los partidos durasen 15 minutos. Nada más salir, dos arrancadas por banda y un pase entre líneas en los que se vio y se comentó el popular dicho “esto es gallina de otro costal” que diría el amigo JB. Poco más se jugó hasta que el “9” de Usurbil se enfundó su txuri urdin, ante el murmullo generalizado de la grada, que no quería ver fuera del campo a Diego Ifran. La novedad a mi izquierda, era una nueva compañía en la cancha. La novedad bajo mi cuerpo, era ocupar el asiento de mi padre, ausente el sábado. La novedad detrás de mi, era la no presencia de la mente perturbadora del ya famoso “calvo cabrón” y la presencia de dos OLÉS que diría el amigo “Kuki”. La novedad en la cancha, la retirada de Chori Castro para la entrada de Agirretxe, que Montanier decidió jugarse, para conseguir los 3 puntos. La grada no se lo creía, creo que el propio Ifrán tampoco.

Y ahí volvieron a llegar un par de jugadas buenas y de combinación en las que la Real tuvo la ocasión de enchufar a la grada enchufando el primero. El público se vino arriba, el equipo creía en la victoria, el entrenador apostaba por ella y el partido era un “all-in”. El último cambio, ese que muchas veces parece que se hace por obligación, puso sobre el cesped a Jose Angel, “Joxean” para los amigos, que sustituyó a Antoine en una tarde aciaga para el de Macon, que no tuvo su día, y que quizá para ganar tiempo, o quizá por enfado personal, no cruzó el campo hacia la raya del cambio, y simplesmente que diría Mou, salió por la lateral contraria.

Lejos de ser un cambio defensivo, en la primera incorporación de Jose Angel, De La Bella le dobló, se entendieron a la perfección y a punto estuvo una jugada personal de Joxean de poner el GOL en el cielo txuri urdin. Una contra fue la que puso el grito en el cielo, pero no el de felicidad. Una contra llevada a la perfección por el Getafe, que salvo una falta directa de Pedro León que puso en posición de defensa  a toda la grada, no inquietó el marco de Bravo en la segunda parte. El contraataque sin embargo, si. Carrera perfecta, para finalización de libro, y que el Geta se fuera al corner casi al completo a celebrar el gol. Anoeta, reaccionó como debiera, animando a su equipo, insuflándole energía y dejandole claro que no estaban solos. Faltaban 3 minutos, más los 3 de añadido que ordenó Estrada, pero creíamos. Tanto, que el jugador que era suplente de Dani Estrada a principio de año, solo Montanier sabe por qué, redondeo un partido en el que demostró una vez más haber adquirido la sangre, la capacidad de sacrificio y los kinder de Valery Karpin, para en la decimoquinta subida del lateral derecho, llegar a rematar un centro puesto por su homólogo zurdo De la Bella, arrancando las telarañas que anteriormente se habían librado del balonazo de Ifrán.

La grada lo celebró como nunca. Era un punto, si. Era un empate en casa contra el Getafe, si. Pero era por fin, una remontada, un mantener vivo el equipo, el espíritu, y no venirse abajo en el último minuto, y como posteriormente dijo Pardo en Twitter, de un tío que se merece más que nadie, poder celebrar estas cosas. Carlos “Cojonoes” Martinez, sacó la casta para arrancarle dos puntos al Getafe, y quedarnos con uno.

No era perfecta la tarde, no fue la ilusión de nuestras vidas, pero fue un punto, que nos permite no perder, seguir creyendo en el crecimiento de este equipo, y buscar la comunión de una vez por todas entre equipo, grada y entrenador.

Este jueves viviré una experiencia quizá única, no en la manera que me hubiera gustado, pero ya se sabe, que hay que aceptar las cosas como vienen, y asumirlas y tirar hacia delante. Veremos en que se convierte ese stage en Zubieta de casi 3 horas, y si somos capaces de hablar con alguno de los protagonistas de este sábado. Mientras tanto, para empezar bien la semana, un café por favor, a ver si me hace el mismo efecto que el sábado.

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 10 diciembre 2012 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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