Escala de grises

Y eso que el sábado no había empezado bien, deportivamente hablando. Hacía ayer un año menos quince días de mi último partido en Usabal, de mi último partido con la camiseta del Tolosa, y ayer volvía, volvía para intentar esta vez, llevarme los dos puntos. El partido fue sobre lo esperado, reencuentro con algunos amigos, y otros ex compañeros de equipo. El resultado, no tanto. Un partido disputado, peleado y que cayó del lado de casa por 4 goles.

Una rápida ducha y un último “hasta la vuelta” a los que esperaban en el bar, no se a qué, porque la Real se retiraba ya a vestuarios. El tiempo justo para llegar a casa, vaciar la maleta casi por completo dentro del cesto de la ropa sucia, y cambiarme el polo azul del Ordizia por la camiseta azul y blanca de la Real. Todavía renqueante, tumbado en el sofá y con los 22 jugadores ya corriendo sobre Mestalla, me dio el tiempo justo a ver como Soldado nos comía la tostada para poner el 1-0. Miré a mi padre, al lado opuesto de la sala que miraba desesperado la televisión, con cara de “otro partido de estos” Lo que nadie sospechaba era, que eso había sido un simple espejismo, y la realidad estaba al llegar.

Y es que los 11 que ayer vestían de naranja, 10 si contamos que Bravo iba de verde, nos siguen sorprendiendo. Siguen sorprendiéndonos por lo mejor y lo peor. Ayer, la alineación decían, era de circunstancias. Yo al verla, creí que nos metían 3, y al ver a Zuru de “4” por delante de la defensa, creí que nos metían 5. Y los primeros minutos no fueron los mejores para el de Rochefort. De hecho, por mucho que algunos alaben su partido de ayer, no fue su mejor partido con la Real, tampoco el peor, pero mejoró notablemente en la segunda mitad cuando el doble pivote fue doble pivote, con Pardo alineado al 17, y no como en la primera mitad con Pardo de interior en un dudoso 1-4-3-3.  Los balones perdidos por el vasco francés nos jugaron una mala pasada con el gol anulado a Soldado, pero la reacción estaba en camino. Ya no se veía tanto al porero de verde como al de negro, que se lució con 3 paradones espectaculares antes de que el modelito como me gusta llamarlo a mi, lo dejase sentado, descompuesto y si cintura ante un quiebro que no se lo esperaría ni del mismísimo Messi. Antes, a mitad de la mitad, es decir, al cuarto de partido, Jonás, se había autoexpulsado con un codazo a Zuru, que muchos piensan es, el punto de inflexión del partido. Yo, debo de ver otras cosas, porque creo que el Valencia no creó peligro en todo el partido salvo los dos zarpazos de Soldado, que bien podía haber fallado alguno para que nuestro corazón no estuviera en un puño la mitad del partido. Pero el destino así lo quiso, y ya metidos en la segunda mitad, comenzó el recital del centro de campo de la Real. Ya en los primeros 45 minutos, Pardo había dejado su sello en alguna jugada que otra. Un pase que dejó pasar entre las piernas, un par de cambios de juego de banda a banda o un pase en profundidad.

En la segunda parte, un corner botado a la perfección, y peinado en el primer palo por el primer goleador de la tarde noche, dejaba el balón franco para que Mikel Gonzalez pusiera en éxtasis a la parroquia txuri urdin. La Real se hacía dueña y señora del centro del campo, y por ende, del partido. El Valencia, no sabía ni por donde le venñian, y en una jugada que ataja Bravo y saca en largo, como lo había probado 5 minutos antes, pone el balón en el pie de Vela para que este con un toque, deje en un uno contra uno a Ifrán, que no fallaría por segunda vez ayer, y ponía el 1-3 en Mestalla.

3 golazos de bella factura para ponernos con 20 puntos y asaltar la clasificación de la Liga. Pero, como conoceremos a este equipo, que los dos integrantes del salón de mi casa de ayer, no teníamos buena cara del todo. Sabíamos que el Valencia con 10, todavía era capaz de hacérnosla gorda. Y así fue. Nada más lesionarse Zurutuza, y cambiar a Griezmann, el segundo de Soldado, que acompañado por un sonoro “mierda” que oí a mi izquierda, había comido la tostada a Mikel Gonzalez en defensa para acortar distancias y hacer que Mestalla “que nunca falla” todavía creyese en su equipo.

Lo que no sabían era, que ayer era un mal día para vestir de blanco y negro, e intentar ganar un partido, como bien probó el Ordizia. La inoportuna lesión de Ifrán, privó a Montanier de hacer un cambio de los suyos en los que hubiera sacado a Estrada para reforzar el lateral derecho, a Jose Angel para hacer lo propio en el izquierdo o algún invento propio de él. Pero el que salió fue Agirretxe, que como predijo mi padre, hacía tiempo que no mojaba, y con la fortuna después de una dejada de cabeza de Xabi Prieto, tiró de esa calidad que algunos le rebaten para superar a Diego Alves con un recorte más que digno y poner la tranquilidad en el marcador. Vela, con un lanzamiento de penalty que provocó él mismo tras ser arrollado por Feghouli puso la manita en el tanteador visitante, que no veía tal numero de goles al lado del escudo txuri urdin en su historia, y que la mayor cantidad de goles encajada por los valencianistas a manos de los txuri urdines hasta ahora era de 3 goles, en una fatídica tarde de Junio de 2007.

3 puntos más para que en las tertulias vuelva a aparecer la palabra Europa, 10 de 12 puntos posibles desde que el consejo atara una soga al cuello del francés y le obligase a sacar a la cancha los 11 mejores que tuviera en ese momento. La mala noticia de la tarde, las lesiones de Zuru e Ifrán que aunque no parezcan de gravedad, a lo mejor dan la opción al francés de prescindir de ellos ante el Getafe. Vela, 5º amarilla en 14 partidos, también tendrá que pensar algo, ya que es bastante inexplicable que un extremo vea una amarilla cada 3 partidos, siendo así a bote pronto, el segundo realista en cumplir ciclo tras Illarra.

Que no nos ciegue un buen partido más de este equipo, que cada vez que ha estado a punto de dar el paso definitivo hacia algo más que la permanencia, hemos caido estrepitosamente hacia el abismo de la crueldad. No estamos acostumbrados a competir arriba, y una temporada en Europa me da a mi que no traería más que problemas ahora mismo. No quita esto, para que el equipo esté a 5 puntos de su mejor primera vuelta desde el año del subcampeonato, que tengamos un equipo muy prometedor, que da toda la sensación de haber explotado, que tiene perlas del nivel de Iñigo Martinez, Pardo, Illarra, Antoine o Vela, jugadores en clara progresión como Ifrán o Mikel Gonzalez, o jugadores de dulce como Carlos Martinez o De la Bella.

No somos ni blancos ni negros, estamos todavía en un paso intermedio, en una escala de grises cuyo color definitivo, está aun por determinar.

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 2 diciembre 2012 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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