REAL SOCIEDAD DE FUTBOL

Hoy el cuerpo me pide teclado, y me pide teclado de móvil, porque el post de hoy, podría ser tranquilamente la transcripción íntegra de la conversación que tuve por mensajes con la persona que ayer me sugirió el titular para mi post de hoy. Y es que, es el fiel reflejo de la frustración que más de uno ayer sintió sentado en su asiento de Anoeta, o en su sofá de casa con la cena preparada y la tele enchufada.

Era un lunes, día extraño para que hubiera fútbol. Unos carneros revolucionarios y revolucionados, me trastocaban los primeros minutos de mi día. El tiempo era dudoso, con un sol que lucía bien en lo alto, pero que según se escondía detrás de algún edificio, te pedía chaqueta. Por no ser normal, no fue ni el clásico trago de antes de los partidos, que tuvimos que improvisar casi a destiempo. Acercándonos al estadio, un vilo de optimismo me embargaba. El once inicial que se venía rumoreando desde las 19 de la tarde se hacía realidad, y la Real jugaba con los 11 mejores futbolistas en ese momento, puestos en la cancha, y cada uno en su sitio. Visto así, parece un mero trámite, pero los que sabemos lo que hay en el banquillo, nos congratulamos de ver a cada uno en su sitio, y a los mejores sobre el campo. “Con este equipo hoy cae goleada” le comentaba a mi padre. Ël, curtido en mil batallas, torcía el gesto, y se reía. “Hoy es partido jodido”.

Colocándome sobre el asiento y bocata en mano, busqué confidentes en la grada, saludando a un señor mayor y muy emblemático que se sentaba detrás de mi hace ya unos 10 años y que solo viene de cuando en cuando. “Hoy Ifrán mete el primero y el quinto” le dije buscando esa complicidad. Sonrió y me estrechó la mano mientras su hijo a su lado también se reía. Lo que vino después, ya puede formar parte de la historia de la Real, aunque el rival fuera el Rayo, aunque fuera la jornada 12 de Liga, aunque fuera en lunes a deshoras, y aunque no ganáramos más que 3 puntos.

La voz que recita la alineación atronó sobre los oidos de los 18.000 que nos reunimos ayer. Un pequeño énfasis en el dorsal 4 del Rayo Vallecano, para que Mikel Labaka, ex txuriurdin, recibiera su pequeño homenaje. Y después, a disfrutar. 1 Bravo, 2 Carlos Martinez, 3 Mikel, 6 Iñigo, 8 Ilarra, 10 Xabi Prieto kapitaina, 11 Vela, 14 Pardo, 18 Chori Castro, 21 Ifran eta 24 DelaBella (así si, todo junto, que es como lo recita). El equipo era el que tenía que ser, y era lo único que estaba en su sitio, y fue suficiente.

Mi vaticinio estuvo a punto de cumplirse a los pocos minutos de empezar con una jugada de tiralíneas y un pase digno del mismisimo Messe que dejaba a Ifrán en boca de gol para marcar, pero Mateu pitaba una mano más que dudosa. Los fantasmas del Derby en San Mames de la temporada pasada sobrevolaron Anoeta por unos segundos, hasta que la gente vió lo que vió. Y es que recitar y hacer una crónica de lo que fue el partido, quizá hoy tenga más mérito que nunca, y como no me considero un virtuoso de esto, lo dejo para los profesionales. La Real pudo jugar ayer, uno de los mejores partidos, sino el mejor, desde el subcampeonato. Podría sonar desmesurado para más de uno, pero ayer se vió, y se demostró, que tenemos un entrenador que no tiene ni idea de fútbol.

Y lo digo hoy, como lo dije ayer, y como lo expresó buena parte de la grada durante el partido. Porque es inadmisible, que la Real haya tardado 12 jornadas en poner a estos jugadores sobre el campo. Es inadmisible que el señor que se sienta, sabados, domingos, lunes, y demás días acabados en “s” en el banquillo de la Real, tome el pelo de la manera en el que nos lo toma a los aficionados.

En el lateral derecho, jugó Carlos Martinez. Garra, coraje, valentía, entusiasmo, y poca calidad. Ese es él, y con la mitad, repito, con la mitad de eso, da mil doscienta cuarenta y tres vueltas exactas a Dani Estrada, que por cierto, fue el mejor ayer, ya que no salió ni a calentar. Es de vergüenza que haya tardado 10 jornadas en ganarle la titularidad a un lateral mediocre, que ni defiende ni ataca, ni tiene calidad.

En el centro de la defensa, jugaron Pepe, Ramos, Pique, Puyol y Beckenbauer todos juntos, personificados en dos centrales. Mikel Gonzalez e Iñigo Martinez. La progresión del primero, increible. Ayer, había balones a los que no había llegado, y ya sabías que lo iba a cortar. La salida de balón con el balón controlado, la visión para anticipar acciones defensivas y hasta su juego aéreo. Su estado de forma es increible, y por mucho que encajemos bastantes goles, creo que el problema no radica aquí. Y es que su pareja de baile, es el futuro. Es el futuro de la Real por poco tiempo parece, pero es el futuro del fútbol.

Y a su izquierda, un inconmensurable Alberto de la Bella. Las dudas del año pasado han quedado aparcadas, y hasta parece que defiende mejor de lo que lo hace. So vocación sigue siendo claramente ofensiva, y ayer lo demostró al tirar de calidad para provocar la jugada que dio origen al segundo gol de Vela.

Por delante de la línea de 4, juega la sala de maquinas, mi debilidad en esta Real, y el mayor síntoma de lo poco que sabe Montanier de fútbol. Este señor, quiso convencer a toda la afición ente verano de dos detalles, que le han dejado con perdón, con el culo al aire. El primero, que Illarramendi, no es un “4” puro… No se si reir, o llorar. Hay que admitir que Markel e Illarra estaban haciendo un sensacional trabajo hasta ahora. El primero, estaba en su labor, cortar balones y dárselos al bueno, al “8” para que la jugara. ¿El problema? El problema es que colocando a Illarra de “4” te saltas un paso. Porque este chaval de Mutriku, sabe robar y repartir, jugar y dar juego, recortar, mirar, pasar, conducir, regatear, y demostrará dentro de poco que hasta marcar, de chut fuerte. Se podría decir que es un escándalo de jugador, si a su lado no jugara el “14”. La otra perla de Montanier, no por buen jugador, sino por la perla que dejó en su día en rueda de prensa, diciendo que, “no se puede juzgar a un jugador al que en Anoeta le han visto 15 minutos”.

Aquí la elección no es ni la de llorar ni la de reir, es la de querer asesinar. El señor Montanier nos ha privado de ver el juego que desplegó ayer Ruben, por generalizar, en 11 de los 12 partidos de esta Liga. Ayer quedó bien claro que Montanier tenía razón. En un cuarto de hora no se puede juzgar a Pardo. Te sobran 13 minutos. Ayer dio un recital de lo que es ser centrocampista, de calidad, de contención, el cerebro de la Real, el juego, el que manda, el que elabora y el que decide. Estuvo a punto de marcar en una volea que hubiera dado la vuelta al Mundo. Dio dos asistencias y media, contando la del gol de Ifrán, y se marchó con una ovación, digna de José Tomás en Las Ventas.

Y arriba, pues 4 jugones. 4puestos de calidad para los 5 jugadores de más calidad que hay, ya que ayer nos permitimos el lujito de reservar a Antoine para el viernes. No entiendo de verdad la obsesión de Montanier con Ifrán esta ya casi temporada y media, ya que en dos partidos ha demostrado que no es que sea un jugador válido, es que merece tantos minutos o más que Agirretxe en este equipo. Se asoció con Vela y Chori a la perfección. Marcó un gol que le anularon y estuvo a punto de marcar otros dos. Es una rata del área, y da muchas opciones a sus compañeros.

Pero después de hablar así de los jugadores, es inevitable hablar del banquillo. No quito ningún mérito de que parte de la responsabilidad del juego del equipo sea de Montanier. Pero las decisiones del francés en algunos momentos del partido, no se pueden entender más que por desconocimiento futbolistico y de la afición que llena Anoeta. Si no, no se puede explicar que ayer con 3-0, jugando como los ángeles, dando un recital de toque y calidad, quites a Ifrán para meter a Markel. Y no hablo por los protagonistas en si, sino por el cambio entre ellos. Es, a mi entender, echarte la grada encima de manera totalmente innecesaria. Me parece correcto sacar a Markel para dar por si acaso, algo de solidez atrás. Quita a Illarra, o quita a Pardo, para que se lleven su ovación, y el cambio sea hombre por hombre. Si es Ifrán el cambio, por cansancio, perfecto, saca a Agirretxe, o saca a Antoine. El tacto y el conocimiento de lo que tienes arriba, sobre todo con lo discutido que has estado, reflejan la crispación, y se oyen en un espectáculo como el que se vio ayer, un “Montanier dimisión” que deja claro, que la grada está con sus jugadores, pero no con las decisiones del entrenador.

Y es que ayer, no se vio lo que se vio gracias a Montanier, sino gracias a la presión que el público a ejercido sobre él, y que no ha tenido más remedio que sacar a jugar a los que la afición quería ver. Ayer se vio a la Real de los 32.500 de Anoeta, ayer se vio a la Real de Donosti, de los que van a Zubieta y conocen a los jugadores, ayer se vio a la Real, a la Real Sociedad de Fútbol.

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 20 noviembre 2012 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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