Desenterrando al muerto

Ha sido un sábado atípico.

Era la primera vez en mucho tiempo, que sentía que la Real necesitaba perder un partido, quizá, ese haya sido el mayor motivo de la victoria de hoy. Tengo la sensación de que muchos realistas aférrimos, deseaban la derrota txuri urdin hoy. No por que nos sobren puntos, ni mucho menos, sino que una derrota hoy hubiera dejado a la directiva contra la pared en el asunto Montanier. Y entonces, cuando todo parecía acabado, llega el partido.

Llegan las 21.15 cuando leo el once inicial de la Real, y me pongo de muy mala hostia. Por fin, Montanier, sacaba a los 11 mejores futbolistas que tenía al 100%. Y el destino no ha tardado mucho en dar la razón a la grada, a los que parece ser que no sabemos de futbol. Una combinación perfecta tras robo de De la Bella que deja a Ifrán en ocasión perfecta para dar un pase y que Vela ponga el 0-1 en el marcador. Dos toques y gol, a los 47 segundos de partido. Demasiado pronto….

Desde ahí, se ha visto una Real casera. Una Real con la presión arriba, combinativa, asociativa, generosa en el esfuerzo. Un Illarramendi pletórico en el sitio en el que Montanier lleva meses diciendo que no es su puesto, el de pivote defensivo nato, el de “4”. Un Pardo sacando el balón desde atrás, con sentido, con rigor, con clase. Hasta un Xabi algo más apagado por no verse en banda, pero generoso en el ofrecimiento de pase sencillo. Un Carlos Martinez, que no sabrá centrar demasiado bien, pero que suple esas carencias técnicas con la casta y coraje que pone sobre el verde.

No ha sido suficiente para que un error del “2” haya propiciado un gol de Málaga, que nos hacía volvernos a colocar donde siempre. Una vez más, jugando bien pero perdiendo la ventaja. Sobre todo los primeros minutos después del descanso. Parecía que volvíamos a ser el equipo expeculativo de otras veces, hasta que han vuelto a darse cuenta de como saben jugar, y lo han hecho. Otra vez, Carlos subiendo banda, Illarra repartiendo y robando, Pardo con sentido, y Vela como un puñal por banda en el que posiblemente haya sido su mejor partido de la temporada. Y después, la fortuna. La fortuna de una buena jugada que pega en un central del Málaga y deja a Xabi en un uno contra uno franco para volver a colocar a la Real por arriba, no sin dudas, ya que la sangre fría del capitán ha vuelto a jugar una mala pasada a mi corazón, que veía el balón fuera de portería. Y no nos hemos venido atrás. Jose Angel aportando en banda, Illarra siguiendo a lo suyo, dando un espectáculo en línea adelantada de defensa, robando y robando, jugando y dando que jugar. Y mientras, Montanier en el banquillo, que espero que se haya dado cuenta de lo que tiene que hacer. No es tan complicado, ver los once mejores de la plantilla, y ponerlos a jugar juntos. Ellos, harán el resto.

Hasta Eñaut, ha sacado un balón de esa manera tan estrambótica que tiene el de Ondarroa de jugar. Hasta Carlos ha puesto un par de centros decentes, hasta Ifran se ha mostrado más asociativo que nunca, quizá por tener 80 minutos en los que demostrar que vale para este equipo, y no tener que hacerlo del 85 al 90 y perdiendo. Hasta Estrada, que lo mejor que ha podido pasarle es salir, y que el árbitro pitara el final. Su mejor partido.

El mejor partido de la temporada de la Real, tanto en casa como fuera, dejando a un lado los fantasmas del visitante, dejando a un lado el mal fario, la tradición de equipo blando fuera de casa, dejando a un lado simplemente esa sensación de que nos falta algo. Hoy no ha faltado nada, quizá, repito, porque hoy jugaban los once mejores.

¿Aprenderemos? ¿Volveremos a tropezar en la misma piedra en Anoeta? Solo un hombre lo sabe. El año pasadp la situación fue parecida, y por circunstancias se empezó a creer en un sistema, en un Aranburu en línea de 3, sin experimentos, sin Cadamuros de interiores, sin Estradas de extremos, sin Jose Angeles de interiores, sin Agirretxes en la izquierda, sin jugadores extremos a banda cambiada. Simplemente, los once mejores, donde mejor saben jugar, haciendo lo que mejor saben. Así, puede entrenar cualquiera, y el estilo de Montanier funciona. No era tan complicado, solo había que hacer que las piezas encajen por si solas, y no forzarlas a que encajen entre ellas.

En el fútbol está todo inventado, como en la vida, solo hay que ponerlo en práctica. Veremos si el francés sigue en esta línea, o se sigue intentando suicidar, intentando inventar el fútbol. Hoy, hemos desenterrado un muerto. No a la Real, sino a su entrenador. Que aproveche la oportunidad, nunca se sabe, cuando podrás volver a caer.

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 11 noviembre 2012 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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