Desde que Zorrilla no era ni suelta

Y mira que pintaba bien ayer la cosa…

Era la primera vez durante la temporada que la Real jugaba un lunes. Ni siquiera las dos jornadas ligueras de verano aquellas en las que “el mono de los horarios” si inventó el horario de lunes a las 23.00 le había tocado a la Real desplazarse del fin de semana para jugar un partido. Cierto es, que hasta ahora las experiencias habían sido variadas. Fuera de casa, se nos ha dado peor que en casa, como en casi todos los demás aspectos. De infausto recuerdo, una derrota en Coruña en Carnavales de 2011 con el Depor todavía en Primera, que fue la primera duda que ejerció el equipo recién ascendido de poderse quedar en Primera un año más.

Ayer, el escenario era casi tan desfavorable como el de Coruña. Zorrilla. Un estadio en el que yo no tengo recuerdo alguno de ganar alguna vez, que lo habremos hecho. Si recuerdo sin embargo, una dolorosa derrota por 3-0, tumbado en una cama de Andorra viendo nevar por la habitación, mientras los goles caían uno detrás de otro.

Ayer sin embargo, todo parecía indicar al principio del partido, que algo nuevo había. Pero fue como el gas de la Coca Cola. Al principio parece que se va a comer el mundo, pero a los 5 minutos, no hay ni rastro. La Real comenzó fuerte, con dos novedades importantes y sorprendentes quizá. La mayor de ellas, la presencia del navarro Carlos Martinez a los mandos del lateral derecho txuri urdin. La segunda, la no presencia del capitán realista, precisamente en esa banda derecha, colocando a Vela allí, y al Chori en el otro lado, con Agirretxe en punta. El once a priori, sonaba como debe de sonar un once con fundamento, siempre y con las excepciones momentáneas de las bajas importantes como la de Bravo.

Los primeros minutos fueron de  superioridad y desborde realista. Illarra puso la máquina de hacer fútbol en marcha, Markel aguantaba los 5 primeros minutos sin ver tarjeta, y Vela y Chori parecían con ganas de hacer algo bueno. Griezmann no aparecía por el centro del campo, pero Imanol ya empezó con sus recepciones de espalda, esperando a que el equipo subiera. Aquello parecía más la Real de Anoeta. Sin embargo, todo iba a cambiar con suma rapidez.

El primer viso de cambio fue un balón peligroso de Iñigo a los 25 minutos. Hasta entonces, la Real había hecho trabajar a Dani Hernandez bajo los palos del Pucela, pero entonces comenzaba a aparecer la que para mi fue la estrella de la noche ayer en el campo vallisoletano, Patrick Ebert. El rubio volvió loco a De la Bella durante todo el partido, lo que provocó que Montanier pusiera a Illarra a correr detrás del alemán. Y cuando más rondaba el equipo de Djukic el área realista, un corner, un rechace y un Antoine Griezmann en fuera de juego que cuela el primero. Y todo volvía a cambiar. Entonces la Real estaba por delante, y en casos así, el equipo sabía salir mejor a la contra. Que felices éramos. Zubikarai sacó sus dos primeras manos de la noche dando un recital no digno de lo que se esperaba de él salvando por dos veces a la Real, cuando el golpeo que a priori parecía más sencillo, se coló de manera inesperada y silenciosa en la portería del de Ondarroa. En directo, todavía parecía que el balón se había ido fuera, pero la felicidad de Ebert, nos bajaba de las nubes. Un bote inesperado a 50 centímetros del portero realista, y el sueño se volvía a apagar.

Tras el descanso, la primera en la frente, y un golpeo al palo de la Real. ¿Después? Más de lo mismo, esa sensación de que la Real se echaba el culo atrás, Illarra no fabricaba juego, Markel no robaba balones y ninguno de los zurdos hacía aparición. Un centro por la derecha que no llamaba a peligro, lo enganchó Antoine para que por segunda vez Dani viera como un balón se colaba en su portería. 1-2, y nos volvíamos a poner por delante. Esta vez, no se nos puede escapar. Pero la Real, volvió a lo suyo. Los cambios de Djukic dieron aun más precisión y posesión al Valladolid en la media y las jugadas se iban creando de la nada. Un cambio de Monty que llamaba a la lógica tras la desaparición de Vela del campo, que por ahora, ni está ni se le espera. En su lugar, entraba Xabi, que pasó tan inadvertido como tiene prohibido un jugador como él. Un jugador de su calidad, de su clase y de su peso en ese vestuario, queda retratado ante la inoperancia que mostró ayer sobre el cesped de Zorrilla. Eso si, las dos perlitas de los comentaristas del partido según saltó a la cancha no pueden faltar. Xabi tiene para nuestra desgracia, aun más fama que clase que atesora en su poder, y menos sangre que cabeza tiene Montanier en situaciones como estas. El segundo cambio volvió a ser de los del francés. Jose Angel, que se ha cansado de decir hasta en arameo que el no es interior, por un interior, para colocarlo de interior. Y aun y con esas, nos cogieron la espalda, y nos clavaron el segundo. Entonces, un inoportuno cambio de Antoine, tocado, obligó a dar entrada a Pardo, justo despúes de un gol que nunca debió de subir, si un entrenador con cabeza, hubiera hecho el cambio que debía, reforzando el centro del campo con Javi Ros y mandando al francés a la izquierda. Pero no. Mi petición no debió de llegarle a timepo, y el pobre “Cote” solo pudo dejar dos destellos en sus 20 minutos en el campo, pero que destellos. Un arranque con desborde y centro por banda izquierda, y un chut sobre la bocina que hizo que se nos parara el corazón a todos, recordando aquél gol de Iñigo Martinez frente al Betis el año pasado en Sevilla.

El balón, golpeado desde 65 metros encontró la mano de un Dani Hernandez estupefacto que suficiente tuvo con mandarla a saque de esquina. Un corner con el que acabó el sueño de sacar algo positivo una vez más, lejos de Anoeta.

El sábado, el Espanyol. Un equipo en horas bajas, todado, en el fondo de la clasificación, sin apenas juego y moral. En medio, un inoportuno Córdoba que lucirá sus mejores galas para intentar ganar a la Real una eliminatoria que le daría el billete para encontrarse con el Barça en octavos de final y que encima nos pilla con estos pelos. Ni Antoine, ni Vela ni Chori parece que estarán entre los 18 del jueves, y la baja confirmada de Agirretxe deja aún más en bragas un equipo que ya contaba con 4 bajas más. 8 jugadores menos que no podrán competir, y que nos alejan un poco de conseguir un resultado contundente para no tener sustos a la vuelta. Veremos como se da el Córdoba, para ver con que ánimo recibe el equipo al Espanyol, ya que después, volveremos al Sur, a esa parte que tan poco nos gusta, y cada vez menos para enfrentarnos a un Málaga de Champions, que pese a que vendrá de jugar en Europa ese martes, viendo como nos luce fuera de casa, seguro que nos podrá meter mano.

Y con todo esto, una jornada más en la que no conseguimos ganar fuera de casa, y ya son…. Dicen que por aquél entonces a Zorrilla ni siquiera le habían colocado la etiqueta de “suelta”.

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 30 octubre 2012 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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