Todos ganan…. menos la Real

Fin de semana de elecciones en Galicia y Euskadi. La mañana amanece revuelta, con Patxi Lopez con más de un problema a la hora de votar. Se sigue confirmando que le pese a quien le pese, la libertad de expresión sigue sin ser a día de hoy, algo resuelto por lo menos en gran parte de esta (por ahora) autonomía.

En el horizonte del día, la vuelta a Anoeta 21 días después de la celebración de un derby magnífico para los intereses realistas, y no tanto para los leones vecinos. El rival a batir de esta vez, el colíder, el Atletico de Madrid que huele a 96, a aquel año del doblete rojiblanco que maravillo con su fútbol, al país entero. Por encima de todos los nombre, uno: Radamel Falcao Garcia. Sigo diciendo, aun habiendo visto lo que vi, que hubiera tenido su punto de gracia el que Anoeta le recibiera con un “Radamel Radamel, Radamel Falcao!!!” a viva voz, agradeciendo los 3 golitos que enchufó a los vecinos en Bucarest.

Cerca de las 21.30 y todavía masticando los últimos trozos de bocata, hacen aparición sobre el 105×69 de Anoeta, los 26 protagonistas. 10 de rojiblanco, 10 de txuriurdin, uno de verde, y 5 de negro. Dos de ellos, tendrían un protagonismo por encima del esperado, por encima de lo que todos podíamos imaginar en el transcurso del partido.

La primera impresión cuando comienza a rodar el balón en una lluviosa noche del norte, es la de que esta Real, vuelve a ser nuestra Real. La que no deja que el equipo rival sea dueño del balón en su estadio, la que lleva la iniciativa, la Real de los apoyos en corto y las coberturas defensivas para parar a los cracks. Llorente, Aduriz, Muniain…. y otros muchos han pasado desapercibidos por Anoeta en lo que va de temporada, y ayer, era la noche para que Falcao se sumara a una lista, que esperamos engrosar en breve.

La mala noticia, llegó como casi siempre desde la grada, desde el sector de siempre. Cierto es, que el Atletico de Madrid nunca ha generado demasiadas simpatías entre los seguidores realistas, y que todavía las genera menos desde lo sucedido con Aitor Zabaleta, siendo presentes los cánticos en su honor en Anoeta cada vez que los capitalinos visitan nuestro feudo. Sin embargo, soy de la opinión de que los cánticos contra España entre otras muchas cosas, no hacen sino entorpecer el ritmo de la Real en una competición que es, la española. A quien no le guste, podría revindicarse de una manera que no afectara al equipo. Tengo cada día más claro, que esos gritos son también en parte los que pueden influenciar un arbitraje o el comportamiento de un rival en Anoeta. Y es que me cuesta acordarme de cuando fue la última vez que un árbitro atracó a un equipo visitante en Anoeta.

Que nuestras visitas al Calderon o al Bernabeu, supongan un continuo chorro de voz de gente inepta que se dedica a meterse con los vascos, y ha hacer apologías al terrorismo, que no dejan de ser algunos cánticos, no nos da derecho a hacer lo mismo, y menos cuando no lo olvidemos, lo que se hace en Anoeta es deporte, y no política. Volvamos al fútbol.

La Real tocaba y tocaba, hasta que el de negro, uno de ellos, el del silbato en la boca, le dio por empezar a ser el protagonista de la noche. La primera, la amarilla a Markel Bergara, que estaba cuajando un partido excelso hasta el momento y pese a lo que parecía, la amarilla casi no le perjudicó en los 65 minutos que restaban hasta el pitido final. La 5º de Markel, que desde que Elustondo desapareciera del 11 por lesión, ha cubierto con garantías ese puesto. La amarilla, cuando menos dudosa. Un contraataque en el que el jugador del Atletico de Madrid se enzarza en unos empujones continuados entre él y Markel, y que en cuanto ve la ocasión, pone pecho a tierra para que Ayza Gamez, se luzca por primera, que no por última vez en la noche.

Es verdad para ser justos con la realidad, que la Real no cuajó unos primeros 45 minutos de acoso y derribo, si bien disparó a puerta más veces que el rival, aunque algún que otro disparo fuera más un churricentro que otra cosa. La Real estaba plantada en el partido y apenas un leve susto inquietó a la parroquia txuriurdin durante la primera mitad.

La caraja, ya clásica, duro 10 minutos. Los 5 finales de la primera parte, junto con los 5 siguientes de la segunda. Una vez superado el ya considerado trámite por los 25000 usuales de Anoeta, la Real volvió a entrar en el partido. En mitad de la caraja sin embargo, una jugada polémica doble, en el área visitante. Un rechace franco que llega a las botas de Griezmann que la pega de derecha y mordida, y el balón acaba repelido por las manos de Gabi. El penalty, clamoroso. En el campo, en la grada, y en la tele. En todos lados, menos en las retinas de Ayza Gamez, que dejó sin señalar además, una falta clarísima anteriormente que podía acarrear mucho peligro para los visitantes.

Las combinaciones entre los 4 magníficos de punta, hacían soñar a la grada con algo más que el punto que dejaba hasta entonces el 0-0 que reflejaba el luminoso. Xabi Prieto, algo menos activo que en el derby, Griezmann, al que parece que le ha sentado bien su salida nocturna, y Carlos Vela, hacían las delicias de los presentes, mientras que Imanol esperaba una oportunidad para lograr su ansiado gol.

Los acercamientos al área eran contínuos, pero parecía que faltaba un ligero paso de profundidad. El “Cholo” fue el primer en mover ficha, en lo que se desataría como una guerra por pones más carne en el asador. El argentino, quitaba del campo a Raul Garcia, para dar entrada a “el cebolla” Rodriguez. Más profundidad y calidad si cabe, y un jugador que determinaría, junto con Illarramendi, la jugada del partido. Montanier no tardó en reaccionar al movimiento de piezas de su colega. Quitó al capitán del campo, y colocó a un Chori Castro que se las prometía felices, pero que ha bajado algo el pistón las últimas semanas. La banda izquierda fue para el uruguayo, lo cual colocó a Vela en la izquierda. Y desde allí, el mexicano se hinchó. Fueron los mejores momentos de una Real volcada y en velocidad, que aprovechaba la superioridad de calidad en esa banda, para penetrar y buscar el gol que tanto se le resistía. Pero la táctica dio un susto a Montanier. Una falta puesta de mil maravillas por Koke, acaba dirigiéndose tras tocar con la cabeza un defensor realista, en el disparo de mayor peligro hacia la meta local. Eñaut, que hacía cosa de 5 minutos había blocado un balón ante la sorpresa de los presentes en Anoeta, se marcó el paradón de la jornada, que le sirvió para hacer levantar a más de uno, servidor incluido. Simeone dio entonces su segundo paso hacia la victoria, y quitó a Koke, lo que daba al Atletico más profundidad con la entrada de Emre. Montanier, había movido ficha un minuto antes quitando del campo a su “9”, y buscando algo más de control del balón en el centro del campo con la entrada de Pardo. Ambos volcaron sus equipos al ataque en última instancia, no dando por bueno un punto, que en frío no era malo para ninguno de los dos. La Real, encontró el hueco que necesitaba. Una arrancada en banda izquierda a la salida de una jugada defensiva de la Real, pilló descompuesta a la defensa rojiblanca que hizo aguas. El dos para uno de Griezmann y Vela se convirtió en un mano a mano del mexicano con Courtois, que con el balón en su pierna derecha, solo la pudo mandar a la cápsula espacial que Felix Baughmgartner dejó el otro día a 39.000 metros de la Tierra. Anoeta se llevaba las manos a la cabeza, con un pensamiento y una frase en la boca. Ahí estaba. Adrián fue el sacrificado por el argentino que colocó a Diego Costa, mientras que el francés puso en liza a Ifrán, a quien dio 10 minutos.

Solo dos minutos antes de la entrada del segundo uruguayo, la balanza estuvo a punto de ceder de nuevo. Un disparo del Chori Castro que no cogió portería de milagro, hacía creer en la grada que todavía habría una última. LA ÚLTIMA. Y así fue. La hubo, pero en la portería de gol norte.

“El Cebolla” conducía un balón peligroso, e Illarra que estaba cuajando un sensacional partido, como el resto de sus compañeros, no tiene más remedio que acabar con la jugada con una falta. El ímpetu del uruguayo sin embargo, no ceja, y consigue acercar la falta hasta unos 25 metros a portería, escorada hacia el palo derecho de Eñaut. En la grada, más de uno pedía ir al baño. El balón lo tenía Falcao. Lo colocó y miró a puerta. Segundos antes del lanzamiento, la voz de mi padre surgió a mi derecha, en el silencio del estadio. “¿Esto también lo hace bien?”. La respuesta se me vino a la mente al instante. “Cuando tire la falta, te lo digo”. El resto, es ya conocido. El balón acaba entrando en la portería de Eñaut, que hace lo que puede, y que no consigue llegar ni por asomo al balón. Ese momento en el que Falcao la pega, y en tu corazón, nada más salir el balón de su bota derecha sabes a donde va. Cuando sobrepasa la barrera sabes a donde va, y medio segundo después, tus sospechas se confirman. FalK.O.

“¿Qué ibas a decir? me pregunta mi padre con una medio sonrisa, la de la decepción hecha realidad, y el punto de frustración. “Que es la primera que le veo tirar”. Y así era.

Ayer este astro del fútbol, lanzó su primera falta como profesional, y la clavó, en el minuto 90 de un partido que el Atletico no dominó, no mereció ganar, pero del que sacó los 3 puntos. Las malas noticias se sumaban. Eran las 23.30 de un domingo en el que iba a costar conciliar el sueño, y que daba paso a una semana que pese a corta, se hará dura en las mentes de muchos.

Comentaba ya, que pasaría cuando el crédito local de la Real se acabara, que este equipo estaba destinado a sufrir, incluso al descenso si no empezaba a hacer las cosas mejor fuera de casa, porque en casa no se podían lograr los 57 puntos. El lunes que viene, tendremos un diagnóstico más certero de la lesión que sufre el conjunto donostiarra, y que determinará, si es una lesión de larga duración y necesita operar, o con reposo basta.

Al llegar a casa, te encuentras la típica escena del domingo de elecciones. El PNV gana, porque tiene la mayoría de votos. Bildu gana, porque es un resultado histórico para ellos. PSE gana, porque esperaban peores resultados ahora que la sociedad vasca “está como está”. El PP gana, porque “habiendo la oportunidad de un voto tan radical como el de Bildu, todavía consiguen tener voz en Euskadi”. UPyD gana, porque mantiene su escaño….. Como cada noche de elecciones, todos ganan algo, todos ganan de alguna manera, todos ven el vaso medio lleno.

Todos ganan…. menos la Real.

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Publicado el 22 octubre 2012 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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