Eficiencia, eficacia, efectividad

Hoy voy a empezar con un titular, con el que sería un titular si alguien me hiciera una entrevista:

“Este año, voy a ver ganar más partidos que perder partidos a la Real”

Cualquiera diría que esta afirmación viene dada tras ver el partido del domingo pasado contra el Zaragoza, en el que la Real, lejos de ofrecer su mejor versión, fue un equipo sin ritmo, sin chispa, sin gracia. Y es que las bajas en las líneas más importantes del equipo txuriurdin, se hicieron notar durante el partido. La primera media hora del partido fue un simple tira y afloja. Ni el Zaragoza ocasionaba demasiado peligro al chileno Bravo, ni la Real amenazaba la meta de Roberto. 

El Zaragoza era un equipo blando, que lejos de aprovechar las bajas realistas, se dedicó a jugar al contragolpe, asumiendo su situación de equipo dominado, e intentando sacar provecho de la velocidad por banda, y de que a Postiga le cayera una. Sin embargo, la vuelta al once y al equipo del “Kaiser” de Ondarroa en el centro de la zaga, imposibilitó que Helder Postiga apareciera siquiera por el 105×69 de Anoeta. Iñigo, que volvió tras lesionarse en la pretemporada, cuajó una magnifica reaparición en su primera media hora, dando una solidez defensiva que se echó de menos durante los primeros 3 partidos, y dando a Mikel Gonzalez un plus sobre otro plus, el de estrenarse como capitán realista.

Pese a que todavía nadie parece haberse percatado, el agujero de esa defensa sigue estando en la espalda del 22 realista, que es más ancha que la frente de Lotina. El lateral de Zarauz, sigue sin convencerme en esas labores defensivas, ya que ni defiende, ni se incorpora con peligro al ataque, ni se entiende con los interiores o extremos tan bien como lo hace Carlos Martinez. Muy mal tiene que estar el navarro para no comerle la tostada en ese lateral al de la costa de Urola. 

Y es que como iba diciendo, en la primera media hora no pasó nada interesante, nada destacable ni nada que merezca mención aparte a una semi volea del Zaragoza que Bravo despejó sin mayores problemas. De hecho, las únicas ocasiones o menciones que merece el partido, llegaron en la segunda media hora, la que comparten la primera y la segunda mitad. Y es que una combinación entre Antoine y un sorprendente De la Bella, dejó al francés tras tirar dos paredes y un centro con acierto, frente a frente con Roberto. Sorprendentemente, Griezmann optó por la opción que casi nunca toma, que es la potencia sin control, y el disparo le salió bastante centrado a lo que Roberto pudo responder.

En el primer cuarto de hora de ese segundo tercio de partido, apareció por fin un David Zurutuza que este año, debido a los diferentes factores, tendrá la opción de entrar menos en juego que años pasados. Sin embargo, la recuperación del de Rochefort se presume clave para un funcionamiento completo de esa línea de 3 centrocampistas que coloca Montanier en el once. 

En la reanudación, ocurrieron las otras 2 cosas reseñables del partido hasta que llegaran los cambios locales. Un centro botado a la perfección desde banda derecha, era cabeceado por un Iñigo Martinez que redondeaba su reaparición con el primero de la noche. El gol, lejos de ser espectacular, fue sorprendente. La parroquia local no recordaba ya la última vez que había visto acabar en las mallas rivales un corner botado por los donostiarras, quizá hacía tanto tiempo como el que ha pasado desde que hayamos visto a un portero txuriurdin detener una pena máxima.

Sin tiempo a la relajación y a la reacción del Zaragoza, Carlos Vela se puso en modo “ON” el tiempo suficiente como para provocar una recuperación de balón que acabó en un penalty de infantiles del afamado Javi Paredes. El lateral maño, no podrá contar con Anoeta como uno de sus estadios fetiches desde que Xabi Prieto lo bautizara por siempre al ser la primera víctima de su “prietinha” la cuela todavía le produce pesadillas.

Carlitos, tomó la responsabilidad en un equipo que el año pasado falló a manos de Griezmann y Agirretxe los dos únicos penaltys que se le señalaron a favor, y con un giro de tobillo de mucha clase, batió al portero maño para colocar el definitivo 2-0 en el luminoso.

Estaba claro entre los asistentes, que ni el partido había sido un partidazo, ni la Real había demostrado ser tan superior al Zaragoza, ni tan siquiera había hecho merecimiento alguno para marcar esos dos goles, fuera de lo normal. Sin embargo, esa es la pieza que faltaba en el puzzle. De hecho, una de las dos.A la Real le había ocurrido en numerosas ocasiones, mostrarse superior, creerse mejor, y perder. Partidos en los que la Real no llega, que el contrario tampoco pero por falta de definición acaban con un empate a nada, o con una jugada tonta de un rival menor como el maño, y con 3 puntos volando lejos de Anoeta. Si la Real consigue afianzar ese potencial en casa, y hacerse algo menos vulnerable fuera de Anoeta, será un equipo que luche por estar arriba.

Mención aparte merece lo sucedido en la última media hora de encuentro. Cuando el primer cambio era cantado, y Zurutuza comenzaba a dar claros síntomas de estar con el piloto de reserva encendido, Ros saltó al campo, bajo una doble ovación atronadora, tanto para el que salía como para el que entraba. Algo en el cambio debió de emocionar sobre manera a un individuo, poco elegante por costumbre, impertinente por momentos y de todo menos elegante, para agarrar con fuerza una bota de vino que no parecía tener el tapón bien colocado, y montar entre la fila 5 y la 6 de la Tribuna Principal de Anoeta, la separación de Moises del Mar Rojo. Un mar de vino que fue a caer sobre las espaldas, adornadas con los colores que corresponden a la ocasión, de dos chavales de 23 y 24 años respectivamente, que todavía se sorprenden de como pudieron mantener la compostura ante tal aberración continuada de los personajes que se hacen llamar aficionados de la Real, y que lo único que objetivan en la vida es rajar, rajar y rajar, juegue quien juegue, y aunque de la Real sepan poco más que los colores con los que viste el equipo.

Ante tal escena, el resto del partido también pasó desapercibido para un servidor, que luchaba contra la ira mental que le animaba a girarse y montar el escándalo de la tarde, e intentó centrarse en lo poco interesante que quedaba por ver sobre el verde de Anoeta, que fue un disparo peligroso de Griezmann a jugada de Ifran.

Capítulo aparte merece de igual manera en entrenador realista, que demostró una vez más, tener un sentido del humor “dudoso” al dar las gracias a Gabi Ramos, periodista de la SER que le formuló la primera pregunta en sala de prensa por la felicitación del partido, añadiendo que “no siempre es así”. Si bien no soy dudoso de dar palos al francés y soy más de dejar trabajar, que no se de cuenta Montanier de que es una marioneta de la presidencia, de la dirección deportiva y de la grada, me parece de persona con pocas luces.

La convocatoria para el partido del domingo de Nanizayamo tanto como de Fusch, me parece UN INSULTO para el resto de la plantilla del Sanse. Dos jugadores, ni siquiera titulares, ni siquiera habituales del equipo filial, que recibieron el premio de una convocatoria con el primer equipo con la que sueñan tantos y tantos chavales, y que posiblemente en todo el Sanse no haya dos jugadores con menos méritos deportivos para recibirlo. Lejos de la poca lógica de convocar, presumiblemente, en lugar de Pardo y Xabi Prieto a un cierre y un delantero tanque, puede estar la excusa de no perjudicar al filial, siendo esta totalmente absurda, ya que el Sanse jugaba el sábado, pudiendo entrar cualquiera de sus jugadores en convocatoria al dia siguiente. Puntualizar de la misma manera que Nanizayamo, casualmente, es un fichaje de Loren, que todavía no ha marcado con el Sanse, mientras hay un tal Iker Hernendez suelto por ahí, que creo que está metiendo algún que otro gol, y que lleva dos pretemporadas consecutivas con el primer equipo. 

De muy poca personalidad de igual manera, el hacer el cambio de Ros al primer grito de “gabacho mueve el banquillo” de la grada, que se produjo sobre el minuto 22, con el 2-0 ya instaurado en el marcador y la parroquia tranquila. 

Hay cosas que indudablemente Montanier está haciendo bien, y por el bien de la Real, pero en otras muchas está metiendo la pata como un novato cualquiera, dejándose manipular con todo lo que ve a su alrededor. Un pena.

Sensaciones positivas pues, las que deja un partido serio en defensa de la Real, sin prodigarse en ataque pero siendo eficaz, eficiente y efectivo, tres cualidades que sin duda ha de tener un equipo que quiera luchas por objetivos algo más ambiciosos que la permanencia.

Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 19 septiembre 2012 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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