Cuando el silencio planea sobre Anoeta…

Yo soy, de ese pequeño porcentaje de personas, que al preguntarle por un club de fútbol, no responde Barça, no responde Real Madrid, no responde Atletico, responde, Real Sociedad.

No es mi primer equipo y después viene un segundo. Solo tengo unos colores, y son el azul y el blanco. Desde pequeño, en mi educación como persona, mi padre, culpable de todo esto, me imprimió a fuego un escudo sobre el pecho, me hizo memorizar un himno, me hizo llorar por unos jugadores, me hizo vestir unos colores, y esos, son para toda la vida.

Hoy, dentro de una de las semanas más complicadas para un equipo como la Real Sociedad, tiro de hemeroteca. Me gusta ver los momentos de triunfo que ha vivio este club, desde que yo me siento parte de él. No recuerdo, aunque ya me gustaría, la sensación de Atocha. Recuerdo si, pasar con mi padre de la mano por debajo de las vías del tren de la estación del Norte de Donosti, para sentarme a su lado a ver algún partido, pero no ese ambiente que se vivía. Yo, he crecido en Anoeta, con sus pistas, con su cesped perfecto, con sus gradas más o menos repletas de camisetas blanquiazules, de gente abrazándose en los goles, de gente llorando en las derrotas…

En todo momento, de gloria o de tristeza, hay una similitud en el ambiente. El silencio. La diferencia entre el triunfo o la derrota, el éxito o el fracaso, la alegría o la tristeza, solo lo acota la duración de ese silencio. El penalty que Savio erra ante el Racing, prolongó un silencio por encima de lo normal. Medio segundo de silencio son los que separan por ejemplo en esta historia realista, el momento en el que el balón sale de la bota de Xabi Alonso, y el estallido de la grada al sentir que la red se mueve. El zapatazo de Claudio Bravo, y el ver que el gol sube al marcador. Si nos ponemos algo más sentimentales, el último medio metro de carrera que efectúa Xabi Prieto ante el Celta, y en el momento en el que el portero es vencido, y la Real transportada de nuevo a su origen, la Primera División, aquella de la que nos sacaron, los que ahora dirigen todo el cotarro.

Son muchas, las bocas, las voces que esta semana, se tornan hacia mi, para preguntarme, ¿y la Real qué? De seguir así, bajamos a Segunda. A toda esa gente le digo, con cariño, con respeto, que eso no es sentir a la Real, eso, no son sentir unos colores. A las duras y a las maduras, en la salud y en la enfermedad, y hasta que el árbitro pite el final del partido sentado en tu sitio de Anoeta, y hasta que el último de los integrantes del equipo, haya terminado de recorrer el camino desde el cesped hasta el túnel de vestuarios, aplaudiendo a unos chavales, que nos han hecho vivir, momentos inigualables en nuestras vidas. Examenes, preocupaciones, problemas, amores… estoy seguro que todo esto, pasó a un segundo plano cuando el árbitro decretó el final de los 90 minutos en el último derby. O en el primer partido que ganamos en casa al Villarreal. O en el historico 4-2 al Real Madrid en Anoeta, o en el 5-0 al Athletic hace ya demasiados años.

Estos colores, estos jugadores, son los que nos han hecho vibrar de emoción, llorar de alegría, y sentirnos orgullosos de esos colores que llevamos pintados en el corazón. Yo desde luego, no me pienso bajar del barco, solo porque la mar este algo más complicada que hace dos meses. ¿Y tú?, ¿Lo vas a hacer? ¿Vas a dejar de lado a este equipo? ¿A este club? ¿A la historia de tu vida? Si es así, por favor, deja las llaves al salir, y no vuelvas, porque para mi, todo aquel que se baja del barco, yacerá en la orilla para siempre, sin que vea ningún salvavidas que le saque de ahí, y le devuelva al barco realista.

Es un buen momento para decidir que eres, si realista, o aprovechado de las circunstancias. No me sirve sentir la Real en un derby, y que te de igual el resto del año. Nunca me han servido todas esas personas que se declararon realistas en 2003, y no sabían ni contra quien jugaban en 2009. Si estás, es para quedarte, y sino, cierra la puerta al salir, porque como dice uno de mis cánticos favoritos de la Peña Mugika…

“¡ESOS QUE SE VAN, NO SON DE LA REAL!”

 

P.D.: Mi felicitación al magnífico equipo de los Deportes Cope, que ya han reducido la distancia entre Tiempo de Juego, y Carrusel Deportivo a 250.000 oyentes. Algo huele mal en Gran Vía 32, 8ª Planta

P.D.2: Sed buenos, o parecedlo

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Publicado el 7 abril 2011 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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