Dia I del resto de mi vida

Hoy es el primer día del resto de mi vida, de mi existencia, de mi supervivencia.

Ayer, tuvimos una fiesta en Donosti. A las 16 horas, salí de mi casa con el destino de nuestro local, de donde cogí prestada la bandera del centenario de la Real, para a las 16.30 coger el coche e ir a Donosti. En la entrada, la ya típica cola, se alargó más de lo previsto. Tras aparcar el coche, rompimos una vez más esa tradición, ese ritual que a mi amigo Juantxo tanto le gusta, y tomamos un trago en un conocido bar de Amara, distinto al que solemos ir normalmente.

El ambiente en los aledaños del estadio, era de fiesta. Un 99,96% de probabilidades eran las que había para subir en las dos jornadas que quedaban. El único condicionante que faltó la semana pasada, la victoria del Cartagena ante el Hércules, no se dio, y me alegré. Un ascenso, una fiesta es para vivirla en un partido, y no el día después de jugar en Cadiz, un domingo a las 11 de la noche cuando la gente está en su casa.

El club, llevaba toda la semana intentando apaciguar los ánimos de los aficionados, que se mostraban exaltados ante la posibilidad del ascenso. Sin embargo, lejos de mantenerse cautos, mi entrada en el estadio me confirmó lo que ya se venía anunciando en los distintos periódicos. El montaje para la fiesta posterior que ya se organizaba alrededor de la pista de atletismo.

A falta de 5 minutos para las 18 horas, y con rigurosa puntualidad, hicieron aparición los jugadores de ambos equipos, ante la atronadora ovación y la aparición de un espectacular mosaico de los 31.000 espectadores que llenaban Anoeta, a 1200 del lleno oficial. La primera jugada del encuentro, dio con un Griezzman con ganas, profundizando por la banda izquierda y poniendo un buen centro. Cada corner que lanzábamos, cogía mi cámara e intentaba plasmar en imágenes propias, el gol del ascenso.

A la media hora, el tema no iba sobre lo previsto, pero la grada no se rendía. Queríamos la victoria, queríamos ganar, para subir a lo grande, y ser campeones de Segunda División. Mi padre se pone nervioso. No hay reloj en Anoeta, no hay resultados, y no sabe si es porque no hay novedades. No pensaba hacerlo, pero enciendo la radio. El Levante gana 2-0, y los demás empatan 0-0. El empate nos vale, pero el Celta no ha venido de paseo.

Final de la primera mitad. Somos de Primera en estos momentos, pero no vendría mal un gol nuestro o de algún otro partido. Subo hacia el bar, y a mi lado un chaval salta de alegría con la radio. La enciendo. Gol del Rayo. Somos más de Primera que hace 30 segundos, y eso no pasa desapercibido en la grada. El descanso se hace interminable. Necesitamos esos 11 jugadores de azul y blanco sobre el verde de Anoeta, bajo la protección de la grada repleta, de la grada de fiesta.

El Celta salta al campo, y hacen piña en su parte del césped. Me confirmo a mi mismo, que estos no han venido de pinchos. Bromeo con Juantxo. Están haciendo la lista de los tragos que van a pedir en el Bataplan al terminar el encuentro, y que le van a dar a Juantxo Trecet, delegado de la Real ahora. Empieza la segunda parte, con una puntualidad británica. Las 19 horas del domingo 13 de Junio. Los últimos 45 minutos en Segunda División, aunque quede un último partido en Elche.

Como diría el tópico, corría el minuto 10 de la segunda parte, cuando Rivas recupera un balón franco en defensa. Avanza con el balón, mira a derecha e izquierda. Antoine sale en carrera por su izquierda, Xabi baja a recibir en la derecha, pero busca en largo a Carlos Bueno. Este, lejos de bajarla y aguantar para que el equipo salga, la saca de tacón hacia la banda izquierda donde llega Griezzman como si fuese montado en una moto. Las gradas se levantan progresivamente mientras Antoine pisa el área, y es derribado. Incertidumbre. El joven francés se lleva las manos a la cabeza, y todos creemos que la amarilla es para el por tirarse. El Celta no baja a protestar pero es penalty. Penalty!. Es la hora del 10, es la hora del mejor jugador de la categoría, que el año que viene, dejará de serlo. Mima el balón, mientras lo coloca no sin esfuerzo en el punto de penalty. El balón no se queda quieto donde debe. El arbitro se aleja, sopla el silbato emitiendo el pitido que da la orden de lanzamiento. Xabi avanza, paradinha, mira a la portería, lanza… GOL!! GOL!! GOL!!!! La locura! Pero no, la locura se disipa. El árbitro manda repetir. Vuelven los nervios, pero Xabi está seguro, y vuelve a coger el esférico. Detrás de nosotros, un señor nos pide que nos sentemos. Me recuerda a Cesc, en la final de la Eurocopa, cuando el cuarto árbitro le pide que se siente en el banquillo a falta de 30 segundos para el final, y le dice, que imposible. Que están a punto de ser campeones de Europa. Vamos a subir a Primera, no me puedo sentar.

Problemas para colocar el balón una vez más. Xabi coge carrera, paradinha, y suave por la izquierda del portero. GOL!! GOL!!!!! GOL!!!!!!!!!! Esta vez si! La locura se desata en las gradas. Las similitudes nos llenan. Hace 3 años, en un penalty idéntico, la fortuna nos privó de una temporada más en la élite. Misma portería, misma calidad en el lanzador, pero Savio lloró, y Xabi corrió. Corrió hacia la grada a celebrarlo, a festejarlo con el alma de este equipo. La afición.

Los cánticos vuelven a la grada. Que si, joder, que vamos a ascender. Adios, a Segunda adios, y el que más me gustó. ADIOS, ADIOS, ADIOS ADIOS ADIOS. HEMOS VENIDO, A DESPEDIRNOS, DE LA SEGUNDA DIVISIÓN!!! Xabi se retira lesionado en la celebración. Parece algo serio, pero no nos importa. Nos da pena el que no reciba una ovación como la que merece un jugador como el, un realista de sentimiento.

El estadio es una fiesta, y esto ya no hay quien lo pare. Faltaría el broche. El gol de Bueno. Gritos de Uruguayo Uruguayo en su retirada al banquillo cuando entra Mikel Labaka en su lugar. Rivas casi mete el tercero, y Anoeta se cae. Se rinde a los pies del manchego, en un clamor. RIVAS, RIVAS, RIVAS, RIVAS!

Suena la marcha de San Sebastian, más y más cánticos, y entre toda la fiesta, un pitido, que confirma lo esperado. La Real Sociedad de San Sebastian, vuelve a la élite del fútbol mundial.

Las celebraciones sobre el cesped son emotivas. Piña de todos los jugadores, incluso los no convocados, que esperaban en la boca de vestuarios para saltar al césped. Tras un par de corros, saltos y gritos, se meten todos al vestuario, de donde empezarán a salir de uno en uno. La megafonía anuncia los goles de este año por el videomarcador. Empezamos el año con una fiesta, con la fiesta del centenario, y lo cerramos con otra, la fiesta del ascenso.

El estadio calla. El escenario está preparado. Y la megafonía anuncia, la salida de Xabi Prieto. La afición corea su nombre, mientras él sale con unas muletas como puede del vestuario. Uno por uno, los 24 integrantes de la plantilla que están en San Sebastian salen del vestuario, pero también hay recuerdo para Claudio Bravo, de quien también es este ascenso.

Los parlamentos no se hacen esperar. Los más notables, Markel, induciendo a una gran borrachera colectiva, Sergio, que jugará su último partido con la Real la semana que viene, y Songo’o, con una novedad en el clásico Camarero!!. La vuelta de honor y unas palabras emotivas de Lasarte cierran una fiesta sin precedentes en Anoeta.

Si hay cielo, tiene que ser algo parecido a lo vivido. Hoy, es el día I, del resto de mi vida

Real Sociedad

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Publicado el 14 junio 2010 en La vida es algo más, Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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