Transiciones

No seré yo el enésimo que compare la Liga en Segunda División con una maratón. Las 42 jornadas con las que cuenta la categoría, hacen una referencia demasiado sencilla a la carrera por excelencia del atletismo mundial tras los 100 metros lisos. Yo, sobre todo este año, la siento más como un día cotidiano en la vida normal.

Cuando comienza la Liga, es como el despertar de un nuevo día. Una nueva Liga, un nuevo día, un nuevo equipo, y muchas ilusiones por delante. Transcurre la primera vuelta como si de las primeras horas se tratasen. Fijas objetivos a cumplir, sueñas con que se cumplan, y haces lo posible para ello. 21 partidos después, nos encontramos en que el día a transcurrido y se acerca el momento de dormir, el momento de que se cumplan los sueños. Las jornadas posteriores, son como ese momento de transición entre el estar despierto, y el caer en el mundo de los sueños, en ese en que todo puede pasar, para bien, y para mal. Durante esa transición, a menudo hay momentos de sobresalto, que te hacen no llegar a caer dormido, en el caso de la liga, momentos de derrota, momentos en los que dudas que ese sueño se pueda llegar a cumplir. Ayer, podía haber sido uno de esos momentos. Se podía haber producido ese ruido, ese sonido, que te saca de ese momento en el que a punto estas de dormirte, pero algo te sobresalta y vuelves a quedarte como al principio, como cuando de tumbas por primera vez en la cama.

Por suerte, pero también debido al trabajo realizado, ayer no se dio ese ruido. Seguimos en un constante silencio, cerca del momento en el que caeremos dormidos, y esperaremos con ansia que llegue el momento en el que los sueños se puedan cumplir. Quedan 14 partidos, 14 jornadas, 14 momentos de posible alteración de ese momento de tranquilidad, relajación y a la vez concentración por caer, en ese momento que a todos nos gusta. Ayer se dio un paso adelante, firme y contundente. Dos puntos más al tercer clasificado, 9 al cuarto y al quinto, 11 más el golaverage al sexto, que ya nos ve desde la lejanía como un objetivo difícil de alcanzar, centrándose ya en el tercero, el Cartagena. Poco a poco, paso por paso, jornada tras jornada, minuto a minuto, tenemos que intentar, que el cuarto y el quinto, se olviden también de alcanzarnos, y se centren en llegar al tercer puesto. Hacer que una lucha de 6 equipos por tres plazas se convierta en una lucha de 4 equipos por un puesto.

El domingo en Salamanca, otro paso más, otro momento más, otro posible portazo o ruido de desconcentración a nuestro equipo. Levante y Hércules los próximos que vendrían a intentar sacarnos del letárgico estado en el que te encuentras en esa transición, y que no podemos dejar que nadie altere. Una victoria en Salamanca, nos daría las fuerzas y la concentración necesarias para que nada más altere nuestro sueño, caer dormidos, y esperar a que el sueño se cumpla, para más tarde despertar, y ver que realmente, a sucedido, a ocurrido lo que todos queríamos, lo que todos ansiábamos, en ese ya lejano despertar de finales de Agosto.

El apoyo de unos pocos no sirve. El apoyo a de ser unánime, llenando Anoeta domingo si y domingo también, para poder ayudar a los 11 blanquiazules que nos representan en el terreno de juego, y que serán sin duda, los que nos hagan que podamos cumplir el sueño de todos, el sueño de una provincia, el sueño de los realistas.

14 momentos clave antes de despertar, y esperando a que el despertador suene, algo antes de esos 14 monentos. Quizá 13, mejor si son 12, y sucesivamente hasta poder ser a falta de muchas jornadas, para hacerlo con tranquilidad, y poder disfrutar de una o varias fiestas en nuestro estadio, con un equipo que sea ya de Primera División. Para poder hacer realidad, un sueño más.

Dejando la Real a un lado, mención aparte a un grupo de chavales, que están haciendo ilusionarse a unas pocas personas menos de lo que lo hace la Real. Eneko, Ander, Xabi, Dani, Nestor, Jon Ander, Jortiz, Aitor, Ibai, Ander, Unai, Eneko y Mauro no son nombres de futbolistas, no son nombres famosos, pero son nombres que a unos pocos, también nos hacen soñar, en que un día podamos ser también campeones, no de algo tan importante como una Liga a nivel español, pero si en poder ser el mejor equipo de Gipuzkoa, el mejor equipo que haya pasado desde hace tiempo por la cancha tolosarra del balonmano. Ánimo también a ellos, y a sus entrenadores, a sus padres y familiares, y a todo aquel que se ilusione con la propia ilusión de chavales de 13 años, que no vivirán de eso, pero que podrán hacerse un hueco, por lo menos en la historia de las vidas de la gente que le rodea, un pequeño hueco en la historia de un equipo que antes fue, y ahora está intentando ser de nuevo. 6 jornadas, muchas ilusiones, y un sueño muy parecido al de la Real, aunque no sea a tan gran escala. La ilusión y la importancia, solo se pueden medir, en la cabeza, en el corazón de cada uno, y en la relevancia que cada uno quiera darle a su sueño.

Dos equipos, dos espíritus, dos sueños, que todos esperamos se hagan realidad.

Felices sueños

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Publicado el 8 marzo 2010 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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