Una vuelta

El dar una vuelta, puede tener significados variados, y hasta variopintos, en mi caso, una vuelta en el calendario, es decir, 21 partidos de mi real, 12 de mi Tolosa.

El domingo se cerró, una gran vuelta para mis dos equipos. Para el que llevo más en el corazón, con 42 puntos, segundos en la clasificación, y a 10 del siguiente aspirante al ascenso. Pese a ello, volvimos a lo que fuimos en gran parte, en una tarde en la que Donosti se vino apagando de calor, al igual que la Real se apagaba de ilusión. El fervor, la ilusión, la alegría de una posible primera vuelta como invictos en casa y con tan solo dos derrotas en el casillero, se vino abajo casi de inmediato con el error de Claudio. Mucho se habrá podido leer, mucho se habrá podido escribir, pero la realidad es una sola, la obación de gala que Anoeta le tributó a su portero. Un mensaje que claramente decía, nos has dado más, de lo que estás a punto de quitarnos. Salió Eñaut, frío, y no pudo hacer nada. El juego del equipo no fue brillante, fue más bien torpe, y más el lanzamiento desde los 11 metros de Charly Good.

En el otro club, el de los urdiñas, la cosa fue por fases. El comienzo, parecido al de la Real, con una empanada buena, bonita y barata. La realidad, 8 efectivos en el equipo, que poco más que sufrir, sudar y salir magullados pudimos. Chapeau a la primera línea, Estanis, Jon y Aguirre, que jugaron 60 minutos casi al mismo nivel que lo hacen habitualmente, teniendo en cuenta que no tuvieron descanso. Chapeau también para Andoni, el mister, que arengó y animó al equipo desde el minuto 1. También para Oscar, gran delegado, que supo llevar con entereza la derrota que a buen seguro, más le duele, aquella que se produce en su feudo.

Sin embargo, y pese a que la grandeza de un club no tiene nada que ver con la del otro, saldremos adelante. Estoy convencido, quiero estarlo, de que mis dos clubes tienen cosas en común. El arrojo, las ganas de luchar, de demostrar lo que valemos, de demostrar que por mucho que estemos abajo, podremos ser lo que en otra época el mismo club fue. Demostrar que el coraje que llevamos en el cuerpo, es una minúscula parte de lo que podemos transformar para sacar adelante nuestros objetivos.

A mi Real, todos los ánimos, los que no puedo dar desde el verde, pero que domingo tras domingo, daré desde la grada donde siempre la acompañaré, llueva, nieve o truene, porque los colores no se llevan, los colores, se sienten

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Publicado el 27 enero 2010 en Real, Siempre subjetivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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